05 ABRIL 2010

Prótesis del pene

Última revisión: 2010-04-05 por Dr. Luis Miguel Clemente Ramos

¿Qué es una prótesis del pene?

Una prótesis del pene es un soporte artificial para este órgano, y puede constituir la solución a los problemas de erección (disfunción eréctil) que impiden el coito en las relaciones sexuales. Sin embargo, no es recomendable recurrir a esta solución sin antes considerar otros métodos. La implantación de una prótesis de pene constituye el último escalón en el protocolo de tratamiento de la impotencia, ya que significa la destrucción de los cuerpos cavernosos y, por tanto, un camino sin retorno. De fallar este procedimiento, no hay otra solución posterior que no pase por el reimplante. Además, hoy en día disponemos de muchos otros tratamientos para la disfunción eréctil y se continúan investigando nuevas soluciones. Por otro lado, la implantación de una prótesis tiene un no desdeñable riesgo de mal resultado (entre un 10-15%), por lo que hay que agotar previamente otras opciones.

¿Cómo funcionan las prótesis del pene?

El paciente debe saber que estos dispositivos son únicamente una forma mecánica de producir la erección y permitir el coito, y no un medio de estimular la libido (deseo o impulso sexual).

De interés

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Semi-rígidas

Estas prótesis se componen de dos varillas de silicona que se instalan a lo largo del pene, en una intervención menor. La prótesis proporciona cierta rigidez y también flexibilidad, de forma que el pene puede permanecer caído en su posición normal, o erecto para el coito.

Inflables

Las más utilizadas. Estas prótesis consisten en dos cilindros, un dispositivo de bombeo y un receptáculo de líquido (suero salino). Instalados dentro de los cuerpos cavernosos del pene, que son las estructuras que albergan el tejido eréctil, los cilindros se inflan para lograr la erección y se desinflan después del coito. Los componentes de este sistema hidráulico se implantan en el interior del pene (cilindros), en el escroto (bomba) y en el abdomen (reservorio). Cuando se desea la erección, se activa el bombeo apretando un dispositivo instalado en el escroto. Así se lleva el líquido desde el receptáculo hasta los cilindros, y el pene adquiere rigidez. Después del coito, se presiona una válvula para que el líquido regrese al receptáculo, colocado en el abdomen en estas prótesis de tres componentes.

Existen dos tipos principales de prótesis del pene Para elegir la más adecuada hay que considerar:

Las prótesis inflables tienen la ventaja de ser un método más natural que los otros modelos, pero también presenta algunas desventajas. En primer lugar, las prótesis inflables son muy caras y la operación para su implantación, aunque está costeada por el Insalud, no se realiza en todos los centros y, por tanto, requiere de ciertos trámites administrativos. Por otra parte, esta cirugía es mucho más complicada que la colocación de la prótesis semirrígida y, aunque la prótesis es de gran fiabilidad, no está exenta de un porcentaje de fallos a largo plazo, existiendo una mayor incidencia cuando se trata de reimplantes que en caso de primera cirugía. Finalmente, hay que reseñar que esta opción requiere una cierta destreza manual por parte del paciente.

  • Las características anatómicas del pene (longitud, cirugías previas de pene, etc.)
  • La causa de la impotencia
  • Edad del paciente, estado de salud y riesgo anestésico
  • Cirugías previas en el abdomen y pelvis
  • Necesidad de manipulaciones a través de la uretra (sondajes, etc.)
  • Factores económicos
  • Por último, la elección del paciente.
¿Cuándo se recomienda la implantación de una prótesis?

Normalmente se implantan en pacientes con una lesión física en el tejido eréctil del pene. Generalmente, son pacientes que han intentado sin éxito todas las demás terapias para la disfunción eréctil, tanto tratamientos por vía oral como inyectables. En general cualquier tipo de impotencia puede ser tratado mediante cirugía protésica, aunque hay que ser extremadamente conservador, sobre todo en el caso de tratarse de pacientes jóvenes. En algunas situaciones puede ser el único remedio eficaz (impotencia de origen arterial o venosa severas, varones con fibrosis importante de los cuerpos cavernosos, pacientes con contraindicación para otros tratamientos).

Antes de la implantación de una prótesis de pene, hay que explicar al paciente las diversas opciones terapéuticas con las que se cuenta en la disfunción eréctil, comprobar que están agotadas y mostrarle los diversos modelos de prótesis con una exacta relación de sus ventajas e inconvenientes, para llegar a la que se considera más apropiada.

¿Qué ocurre tras la operación?

En todos los casos se emplea un tratamiento analgésico durante unos días. Respecto a la prótesis, se deja en estado de semierección o semiactivación. Se le instruye al paciente para que lleve el pene pegado al vientre, facilitando así el drenaje linfático y disminuyendo la inflamación.

El aprendizaje del manejo de las prótesis activas se empieza una vez que ha cesado el dolor espontáneo (normalmente, 7-10 días), aunque aún duela la manipulación. Con cada paciente se realizan 1 ó 2 sesiones de aprendizaje, utilizando todos los soportes disponibles (vídeos, folletos, etc.).

La actividad sexual, en casos de implantación simple, se permite una vez que ha cesado totalmente el dolor, lo que suele producirse en un plazo de 4-6 semanas.

¿Qué resultados tiene la implantación de una prótesis de pene?

Durante muchos años, la evaluación de resultados se ha estado realizando a partir de la respuesta a encuestas remitidas a los varones que habían sido sometidos a implantes de prótesis de pene. Éstas eran contestadas por aproximadamente el 70% de los pacientes. En general, se trataba de resultados a corto plazo, ya que no se disponía de series de larga evolución.

Por otro lado, no parecía lógico considerar a todos los pacientes dentro del mismo grupo, puesto que se han producido importantes modificaciones y progresos en los materiales, diseños y soluciones técnicas empleados en la fabricación de la prótesis, de manera que no son comparables los modelos actuales con los primitivos. Hoy día hemos de considerar que para los nuevos modelos de 3 piezas de las principales marcas puede admitirse hasta un máximo de un 5% de fallos mecánicos a largo plazo, porcentaje que desciende hasta el 2% en el caso de las prótesis semirrígidas, aunque también es verdad que el grado de satisfacción que proporcionan al paciente es claramente menor.

Respecto a la satisfacción del paciente y de su pareja sexual, diversos estudios lo cifran en un 71-85% y 69-85%, respectivamente, con las prótesis inflables. También hay que señalar que hasta un 35% de los pacientes pueden notar un acortamiento de la longitud del pene, así como que el 92% consigue eyaculación y orgasmo.

¿Qué sucede cuando el paciente no desea ser operado?

Una vez agotados todos los demás tratamientos disponibles, no debemos olvidar que existen otras formas de enriquecer la vida sexual y disfrutar de ella. El varón que no puede obtener una rigidez suficiente para poder penetrar a su pareja, puede obtener satisfacción sexual por otras vías.

Dr. Erik Fangel Poulsen, especialista en Obstetricia y Ginecología; Dr. John Macfarlane, especialista en Cirugía Urológica; Christine Webber, psicoterapeuta; Dr. David Delvin , médico general