03 ABRIL 2010

Disentería amebiana

Inodoro

Última revisión: 2010-04-03 por Dr. Miguel Alberto de Zárraga Fernández

¿Qué es la disentería amebiana?

El término disentería se emplea para designar las enfermedades infecciosas que presentan diarrea sanguinolenta. Existen diferentes microorganismos capaces de producir disentería. Cuando hablamos de disentería amebiana nos referimos a una disentería producida por un tipo de ameba: Entamoeba histolytica.

Las amebas no son bacterias ni virus sino protozoos, es decir, organismos de una única célula cuya estructura es similar a las de los animales superiores. Esto hace que sean resistentes a los antibióticos habituales porque, en general, estos realizan su acción sobre las estructuras que caracterizan a las bacterias y las diferencian de los animales superiores.

El parásito se adquiere al consumir agua o alimentos contaminados con quistes de amebas. El parásito se establece en el intestino donde puede vivir como "comensal" sin producir enfermedad alguna, producir una inflamación intestinal o, atravesando la pared del intestino, pasar a la sangre y producir enfermedad en otros órganos como el hígado, el pulmón o el cerebro.

La infección por amebas es un problema muy frecuente, extendido por todo el mundo, pero que afecta más a los países subdesarrollados. Globalmente podemos decir que en el 10% de la población mundial se detecta amebiasis intestinal, pero esta cifra llega al 30% en los países poco desarrollados de los trópicos, especialmente México, América central y del sur, África, India y el sudeste de Asia.

De cada diez personas con quistes de ameba en sus heces, sólo una desarrolla los síntomas de la enfermedad. Esta gran discrepancia podría explicarse por la existencia de otra especie de ameba incapaz de producir enfermedad: Entamoeba dispar, que al examen microscópico es idéntica a Entamoeba histolytica.

La mortalidad no es despreciable. De hecho es, tras la esquistosomiasis y el paludismo (malaria), la enfermedad parasitaria que más muertes causa en el mundo.

En España la enfermedad no es frecuente, con menos de 50 casos anuales en los últimos datos publicados. La inmensa mayoría de los casos se desarrolla en inmigrantes procedentes de países tropicales o subtropicales, o en turistas que han viajado a estos países en los meses anteriores. Una pequeña parte de casos proceden de establecimientos con escasas medidas de higiene, como, por desgracia, algunas residencias de ancianos. La enfermedad es también más frecuente entre los varones homosexuales.

¿Cómo se adquiere la enfermedad?

La enfermedad se adquiere a través de la ingestión de agua o alimentos contaminados con Entamoeba histolytica. El contagio se produce siguiendo un patrón común con muchas otras enfermedades, que se llama transmisión oral-fecal. Esto simplemente significa que se adquiere a través de la vía oral, es decir se ingiere con el agua o los alimentos y se elimina en las heces.

En la naturaleza el parásito existe en dos formas o estados diferentes, una forma libre o trofozoito que es la forma activa que el parásito adopta en ambientes favorables y una forma enquistada o quiste en que se transforma cuando el medio ambiente es adverso.

Los pacientes infectados eliminan en sus heces millones de quistes de amebas diariamente, que son bastante resistentes y pueden permanecer viables largo tiempo.

El deficiente tratamiento de las aguas fecales y la inexistencia de una red de abastecimiento de aguas de calidad, permiten que se contamine el agua que se utiliza para beber, para regar y para cocinar. Deficientes hábitos higiénicos como no lavarse las manos tras la deposición, contribuyen también a contaminar los alimentos durante su preparación o manipulación.

Cuando por cualquier circunstancia las amebas enquistadas contaminan el agua o los alimentos y son ingeridas, son capaces de resistir el ácido del estomago y pasar al intestino delgado, donde se liberan los trofozoitos produciéndose una nueva infección. Algunos trofozoitos se enquistan en el colon y se eliminan por las heces, cerrándose así el circuito

Infección por amebas

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¿Por qué se produce?

En la mayoría de las ocasiones, los trofozoitos se unen a la mucosa del colon (intestino grueso) y viven allí como comensales, sin causar la enfermedad pero produciendo formas enquistadas que se eliminan por las heces y la propagan.

Menos veces, probablemente en relación con la capacidad de algunas cepas para producir una serie de proteínas que dañan nuestras células y tejidos, producen úlceras en la mucosa del colon. En raras ocasiones consiguen introducirse en los vasos sanguíneos y ser trasladados por la sangre al hígado u otros órganos donde producen grandes destrucciones de los tejidos.

¿Qué síntomas tiene?

Como ya hemos comentado la gran mayoría de las infecciones son asintomáticas, por lo que estas personas no buscan ayuda médica y no son tratadas, pero eliminan quistes en sus heces con lo que contribuyen a diseminar la infección.

Los enfermos con síntomas suelen presentar un cuadro progresivo que se desarrolla en un periodo de 10 a 20 días caracterizado por:

Algunas veces, con antecedentes previos de disentería o no, las amebas son capaces de atravesar la pared del intestino grueso, introducirse en el torrente sanguíneo y llegar hasta órganos alejados del intestino, donde producen abscesos amebianos (agujeros llenos de una especie de pus). Como la sangre que deja el intestino pasa luego por el hígado, la mayoría de los abscesos amebianos se localizan en este órgano. En el caso de los turistas, esta complicación suele verse de dos a cinco meses después de haber abandonado el área donde se produjo el contagio.

El absceso amebiano suele manifestarse por fiebre, deterioro general y dolor en la parte superior derecha del abdomen.

  • Diarrea: en la forma más clásica existen 8-12 deposiciones al día. Pese al deseo imperioso de defecar el volumen eliminado en cada deposición es pequeño o al menos menor de lo que sería esperable por las molestias que produce y además no consigue aliviar el dolor ni el deseo de defecar.
  • Sangre en las heces
  • Dolor abdominal bajo
  • Con menor frecuencia fiebre y pérdida de peso
  • Algunos casos son más graves, con diarreas copiosas y fiebre elevada y pueden presentar complicaciones graves, como perforación del intestino y peritonitis (inflamación del peritoneo).
¿Cómo se diagnostica?

El riesgo de desarrollar una disentería u otra forma de amebiasis para un español que no haya viajado a una zona endémica y que viva en las condiciones higiénicas habituales es muy bajo.

El diagnóstico de disentería amebiana se suele sospechar ante la aparición de una diarrea con sangre durante un viaje a países tropicales o en los dos primeros meses tras el regreso del mismo. Sin embargo será necesario confirmar esta sospecha puesto que muchas infecciones intestinales por bacterias y algunas enfermedades inflamatorias del intestino pueden dar lugar a cuadros de diarrea con sangre.

El médico solicitará inicialmente uno o más estudios de las heces con cultivos para descartar que el problema tenga un origen bacteriano y exámenes microscópicos en fresco para demostrar la presencia de amebas. También podría indicarse, inicialmente o si el examen de heces es negativo, la realización de análisis de sangre para detectar la aparición de defensas frente a Entamoeba. En otros casos puede ser necesario realizar un estudio endoscópico de la parte final del intestino para ver el estado de la mucosa del colon y tomar muestras o realizar ecografía o TAC (escáner) para valorar afectación del hígado.

Los casos de disentería grave que ocasionan afectación general importante, fiebre elevada o mucho dolor abdominal, los que presentan complicaciones y cuando se sospecha afectación de otros órganos deben ser remitidos al hospital.

¿Es necesario tratarse si no se tienen síntomas?

Si al analizar las heces de una persona que no tiene una disentería, se descubren amebas podría tratarse de Entamoeba histolytica o de Entamoeba dispar. En el caso de que fuera esta última no daría problemas, pero como la mayoría de los laboratorios no tienen medios para diferenciar estas dos especies, es preferible asumir que se trata de Entamoeba histolytica y realizar el tratamiento.

¿Cómo se trata?

La disentería amebiana se trata con metronidazol (Flagyl, Metronidazol EFG). La dosis para el adulto es de 750 mg cada 8 horas durante al menos 5 días. Durante el tratamiento no se puede ingerir alcohol. Puesto que el metronidazol no es activo frente a las formas enquistadas, el tratamiento se suele continuar con paromomicina (Humatín) durante una semana más para impedir la propagación de la enfermedad.

Es importante extremar las medidas higiénicas que deberían ser habituales, en especial el lavado de manos con jabón después de ir al cuarto de baño y antes de comer o manipular alimentos.

En el caso de infectados sin síntomas (portadores) es suficiente un tratamiento con paromomicina. Si hay complicaciones o afectación fuera del intestino grueso será necesario un tratamiento hospitalario complejo.

¿Qué se puede hacer para prevenir la disentería amebiana?

El turista que viaja países tropicales donde esta enfermedad es frecuente debe evitar el consumo de agua o alimentos potencialmente contaminados adoptando una serie de medidas que sirven para prevenir la disentería y otras enfermedades de transmisión oral-fecal.

Medidas respecto a las bebidas y al agua:

Respecto a los alimentos:

No existe ninguna vacuna. Podría ser útil llevar metronidazol para realizar un tratamiento si sabe que va a viajar a zonas tropicales remotas donde puede ser difícil acceder a un médico o a un hospital.

  • Usar agua embotellada.
  • No ingerir agua de grifos, fuentes o manantiales sin hervirla previamente durante varios minutos. También se puede tratar el agua con filtros de una micra y luego realizar una desinfección química preferiblemente mediante yodación (tintura de yodo al 2%) porque las amebas resisten bastante bien el cloro.
  • No añadir cubitos de hielo a las bebidas porque pueden estar hechos con agua contaminada.
  • No lavarse los dientes con agua de grifos o fuentes.
  • El vino, la cerveza, las bebidas enlatadas o embotelladas y las elaboradas con agua hervida (café y té) se pueden considerar seguras.
  • En general es preferible beber directamente de la botella que utilizar recipientes que puedan estar sucios o mal secos.
¿Cuál es la evolución probable de la enfermedad?

El pronóstico en los casos asintomáticos y en la disentería clásica tratada es bueno. Por el contrario, la enfermedad intestinal con complicaciones y la afectación de órganos fuera del intestino tienen una mortalidad elevada incluso con tratamiento correcto.

Dr. Kai Tullin, médico general; Dr. Charlie Easmon, especialista en Salud Pública