02 ABRIL 2010

Meningitis

Última revisión: 2010-04-02 por Dr. Pedro Gargantilla Madera

¿Qué son las meninges?

Las meninges son unas estructuras que a modo de sábanas o envoltorios cubren la parte noble del cerebro. De esta forma, evitan que los gérmenes o cualquier proceso traumático afecte directamente al cerebro.

¿Para qué sirve el líquido cefalorraquídeo?

El líquido cefalorraquídeo (LCR) es un fluido que protege las estructuras del sistema nervioso central, y se localiza en la cabeza y a lo largo de toda la médula espinal. La médula espinal tiene una consistencia aproximada de un flan, y si estuviera anclada de forma rígida dentro de la columna vertebral,cualquier movimiento brusco que realizáramos o cualquier traumatismo que sufriera nuestra espalda (desde empujones hasta caídas) podría dañarla y las consecuencias serían muy graves. Por este motivo, la naturaleza diseñó un líquido, el líquido cefalorraquídeo, en el cual la médula espinal flota, siendo más difícil que sufra daños.

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¿Qué es la meningitis?

La meningitis es un proceso inflamatorio de las meninges. Este proceso se constata mediante el análisis del líquido cefalorraquídeo.

Cuando se produce una inflamación de las meninges, las células inflamatorias (fundamentalmente todas las encargadas de la defensa de nuestro organismo) y los gérmenes que han originado la inflamación pasan al líquido cefalorraquídeo. El análisis de este líquido se realiza mediante una punción lumbar, en una zona muy precisa en la que ya no existe médula espinal. Se debe introducir una aguja entre dos vértebras, para recoger una pequeña cantidad de líquido cefalorraquídeo y poder analizarlo.

¿Cómo llegan los patógenos hasta las meninges?

Como ya se ha señalado, las meninges son una estructura interna de la cabeza; por ello, los gérmenes penetran hasta esta estructura a través de tres posibles vías: a través de la sangre, desde un foco cercano a las meninges (por ejemplo, algunas infecciones del oído interno) o bien, por contacto directo (se produce cuando existen fracturas craneales abiertas, o después de una intervención neuroquirúrgica).

¿Qué gérmenes pueden producir la meningitis?

Los gérmenes que producen la meningitis son muy variados y pueden ser bacterias, virus, hongos u otros agentes infecciosos; asímismo la inflamación de las meninges se puede producir por una irritación química o por una infiltración de células malignas.

¿Cuáles son los síntomas de la meningitis?

Todas las meningitis se definen, desde el punto de vista clínico, por la presencia de un síndrome meníngeo, caracterizado por una serie de signos y síntomas:

  • La manifestación más importante de la meningitis es la cefalea; suele afectar a toda la cabeza, si bien algunos pacientes pueden notar más molestias en la zona posterior; es muy intensa y suele ir acompañada de sensibilidad a la luz y al ruido.
  • Los pacientes con meningitis presentan habitualmente vómitos que no están relacionados con la digestión, generalmente precedidos de náuseas, y suelen ir paralelos a la gravedad de la cefalea.
  • La fiebre suele ser muy elevada y suele ir acompañada de escalofríos previos; sin embargo, este síntoma puede no aparecer en personas ancianas.
  • Los llamados signos de irritación meníngea ayudan al médico en su diagnóstico de la meningitis; el signo principal es la rigidez de nuca, que consiste en rigidez cuando el paciente trata de tocar su pecho con el mentón. Este movimiento es muy doloroso y el paciente no lo puede realizar.
  • Además de éstos, puede darse una cierta disminución del nivel de conciencia, los pacientes responden vagamente a nuestras órdenes, o no saben cómo se llaman o dónde se encuentran. Asímismo, pueden producirse convulsiones u otros síntomas.
¿Qué complicaciones puede tener una meningitis?

La evolución de la meningitis depende de varios factores:

De esta forma, la evolución de la enfermedad puede ir desde la curación completa, lo más habitual, hasta la inflamación de las estructuras encefálicas (encefalitis) o incluso, el fallecimiento del paciente.

  • El tiempo que se tarda en recibir un tratamiento específico desde el comienzo de la enfermedad (cuanto mayor sea el retraso, mayores son las posibles complicaciones).
  • La edad del paciente: el pronóstico empeora en niños y ancianos.
  • Las posibles enfermedades asociadas en el mismo paciente, ya que en pacientes con múltiples enfermedades, el pronóstico será más grave.
  • El germen productor de la inflamación (hay patógenos que son más agresivos) meníngea, y la virulencia de los mismos.
¿Cuál es la causa más frecuente de meningitis?

Uno de los patógenos más frecuentes en la aparición de la meningitis es el meningococo, se trata de una bacteria en forma de galleta con una especial avidez por inflamar las estructuras meníngeas.

Se han distinguido cuatro tipos diferentes de meningococo; se clasifica en los tipos A, B, C e Y, cada uno de ellos con unas características especiales, en las cuales no vamos a entrar. Pero el conocimiento de la existencia de estos subtipos es fundamental para luego entender el problema que la vacuna frente al meningococo plantea.

La meningitis por meningococo puede aparecer de forma esporádica, es decir, en una comunidad se produce un caso aislado, o bien asociada a brotes epidémicos de meningitis, como ha sucedido en los últimos años en algunos puntos de España.

La meningitis por meningococo puede afectar a cualquier edad, pero es más frecuente en niños y adultos jóvenes; se puede producir en cualquier momento del año, pero los casos son más frecuentes en invierno y al inicio de la primavera.

¿De dónde procede el meningococo?

El germen se encuentra habitualmente en la nasofaringe y se estima que en casi el 50% de los casos la enfermedad va precedida o acompañada de molestias al tragar, o de faringoamigdalitis. Desde la nasofaringe, el germen puede viajar por la sangre y alcanzar diversos órganos, como las articulaciones, las meninges, el corazón, los oídos o los ojos. Un dato muy importante en la meningitis por meningococo es la presencia de ciertas manchas cutáneas -aparecen en casi el 60% de los pacientes con meningitis por meningococo- que pueden aparecer en cualquier lugar del organismo.

¿Cuál es el índice de mortalidad de la meningitis por meningococo?

En nuestro entorno, la mortalidad de este tipo de meningitis es poco mayor del 5%, estando claramente relacionada con el retraso en el tratamiento.

¿Son frecuentes las complicaciones de la meningitis por meningococo?

Las complicaciones se deben a la respuesta inflamatoria de las meninges, secundaria a la infección. Lo normal es la resolución completa y la ausencia de secuelas; rara vez la meningitis meningocócica puede complicarse con sordera, convulsiones, ceguera u otro tipo de alteraciones.

¿Existe alguna vacuna contra el meningococo?

Actualmente se dispone de varias vacunas frente al meningococo. Poseemos vacunas frente a los tipos A, C e Y, pero desgraciadamente todavía no se ha preparado una vacuna meningocócica eficaz para el serogrupo B, que es el más frecuente en nuestro entorno.

La vacuna se prepara a partir de pequeñas partes de la bacteria, conocidas con el nombre de polisacáridos, que estimulan nuestro sistema de defensa para crear anticuerpos frente al meningococo. De esta forma, si nuestro organismo entrara en contacto en algún momento con el patógeno, dispondría ya de las armas de defensa suficientes para destruirlo.

Hay que tener presente que la vacuna no previene la aparición de una meningitis por otros tipos de bacterias, como pueden ser el Haemophillus influenzae, ni contra los meningococos tipo B.

¿Es segura la vacuna contra la meningitis?

La vacuna se viene empleando desde el año 1992 de forma rutinaria y es una vacuna muy segura y efectiva, con escasos e irrelevantes efectos secundarios.

Los principales efectos adversos que aparecen en los niños vacunados son un leve incremento de la temperatura corporal o la aparición de una pequeña inflamación en el punto de inoculación de la vacuna, que desaparece en pocos días.

¿Cuáles son las contraindicaciones de la vacuna meningocócica?

Existen tan sólo tres razones médicas por las cuales la vacuna se encuentra contraindicada y, por tanto, proscrita su administración: cuando existe fiebre el día en que va a ser administrada, si el paciente ha presentado una reacción alérgica grave previamente, o si la paciente se encuentra embarazada.

¿Cuál es el tratamiento de la meningitis?

Como ya se ha comentado, la meningitis es una enfermedad potencialmente mortal y causada en la mayor parte de los casos por bacterias, por lo que requiere ingreso hospitalario, lo más pronto posible, para comenzar un tratamiento con antibióticos intravenosos durante una semana.

Ante la más mínima sospecha de que exista meningitis, se debe acudir inmediatamente a un servicio de urgencias hospitalario, para ser evaluado por un especialista.

¿Cómo se puede prevenir la meningitis?

Se estima que los portadores del meningococo en la nasofaringe varía entre el 2 y el 5 por 100 de los niños sanos y hasta en un 90% en los grupos de personal militar durante las epidemias. Por lo general, la meningitis meningocócica es una enfermedad de niños. El microorganismo se adquiere a partir de un portador adulto, generalmente de la misma familia. La probabilidad de presentar la enfermedad tras un contacto familiar es de aproximadamente el 1%, cifra que se multiplica por 1.000 cuando el contacto se produce en la comunidad.

La enfermedad se produce después del contacto con un portador, o con un niño enfermo en la guardería o en el colegio.

¿Cuál es el riesgo de contagio de meningitis en la guardería?

El riesgo de adquirir la enfermedad tras el contacto con un niño enfermo es, aproximadamente, de un uno por mil, siendo más frecuente en los niños menores de cinco años, con un mayor riesgo entre los 6 y los 12 meses.

Hay que vigilar especialmente la exposición a contactos en la familia, en el colegio o en la guardería y siempre que aparezca fiebre en alguno de ellos, se debe acudir inmediatamente al médico.

Se debe administrar un antibiótico específico (rifampicina) lo más pronto posible, siendo lo ideal en las 24 horas siguientes al diagnóstico. En estos casos, no debe emplearse la vacuna meningocócica, debido a que la inmunización se produce muy lentamente.

Dra. Gillian Rice, médico general