01 ABRIL 2010

Artroscopia de cadera

Última revisión: 2010-04-01 por Dr. Roberto Palacio González

¿Qué es la articulación de la cadera?

Es el engarce que forman el hueso del fémur con la pelvis: la cabeza femoral, que tiene forma de esfera, encaja dentro del cotilo de la pelvis, que tiene forma de taza. Su altura corresponde aproximadamente con la de la ingle.

La cabeza femoral y el cotilo están fuertemente encajados por la fuerza de los ligamentos y de los músculos, pero en cambio el cuello femoral es mucho más accesible. El cuello es el puente que une la cabeza del fémur a la parte principal, llamada diáfisis, y que corresponde al muslo.

¿Qué es una artroscopia de cadera?

La artroscopia es una técnica de cirugía que permite ver directamente el interior de una articulación y trabajar dentro de ella, sin necesidad de abrirla. Sólo se practican unas pequeñas "incisiones" o cortes en la piel, de menos de un centímetro cada una (por ello se llama técnica mini-invasiva).

La artroscopia de cadera es una técnica todavía muy reciente y poco desarrollada respecto a la artroscopia de rodilla o de hombro, por lo que los beneficios que reporta son aún menores. El cirujano debe estar muy familiarizado con las técnicas de artroscopia general para practicarla, debido a su dificultad.

De interés

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¿Cómo se realiza una artroscopia de cadera?

Para ver bien el interior de la articulación y evitar con nuestras maniobras las lesiones de los tejidos, lo rellenamos con suero estéril a presión, que produce un efecto parecido al de "inflar un globo"; y a la vez nos permite el lavado continuo articular, eliminando los residuos de sangre, trozos de tejido extirpado, etc.

En la cadera es necesario añadir un arnés que tracciona la pierna, para vencer el fuerte encastramiento articular. Sólo en el caso de querer actuar exclusivamente en el cuello femoral sin profundizar más, no hará falta: por ejemplo, cuando se realiza una biopsia de sinovial.

Introducimos un tubo metálico con un sistema óptico que ilumina y amplifica el interior de la articulación, viéndose la imagen en un monitor de televisión.

Una vez que vemos el interior introducimos por las incisiones una serie de instrumentos como palpadores, pinzas de mano y aparatos de alisado a motor, que permitirán trabajar en la articulación.

La anestesia que se emplea puede ser de tipo raquianestesia (dormido de espalda para abajo) o general (paciente inconsciente).

Aunque es un acto quirúrgico y requiere las mismas condiciones de asepsia (limpieza y esterilidad para evitar infecciones) que cualquier otra operación, la estancia en el hospital es muy corta, pudiendo el paciente retornar el mismo día a su domicilio si no presenta problemas por la anestesia: en el INSALUD se denomina cirugía mayor ambulatoria (CMA). Es una cirugía programada, es decir, que no se practica de urgencia, sino buscando un día concreto.

¿Qué muestra la artroscopia de cadera?
  • El aspecto del líquido sinovial (fluido viscoso que lubrica la articulación) que puede estar turbio o contener cuerpos libres, normalmente de cartílago roto. El líquido sinovial se puede analizar para determinar su composición.
  • El aspecto de la membrana sinovial (saco que tapiza por dentro la articulación y que produce el líquido sinovial). En determinados casos se extrae una muestra (biopsia) para analizarla al microscopio.
  • El cartílago que tapiza la cabeza femoral y la cavidad del cotilo. Se palpa con un gancho especial para ver la consistencia y se observa si tiene lesiones.
  • El anillo o rodete que rodea la cavidad del cotilo y que sirve para aumentar el encajamiento con la cabeza del fémur.
  • El aspecto del hueso del cuello femoral.
  • El ligamento redondo, que es un cordón que une por el centro la cabeza femoral y el cotilo.
¿En qué situaciones se puede realizar una artroscopia de cadera?

Fundamentalmente para diagnosticar los casos de dolor, bloqueo o chasquidos en los que a pesar de la exhaustiva exploración del médico combinada con técnicas de imagen (sea ecografía, TAC, artrografía, resonancia magnética nuclear) no se encuentre una causa. De hecho la RMN tiene bastantes problemas para identificar desgarros del rodete o cuerpos libres.

Otra utilidad diagnóstica es la de permitir hacer una biopsia sinovial en determinadas enfermedades.

Se puede utilizar para tratar determinados casos de:

  • Extracción de cuerpos extraños o de cuerpos libres de cartílago roto o derivados de una condromatosis sinovial (formación de múltiples nódulos de cartílago en la membrana sinovial, pudiéndose soltar alguno al espacio articular).
  • Para tratar los desgarros del rodete del cotilo.
  • Sinovectomía, es decir, afeitado de la membrana sinovial, en infecciones, procesos reumáticos específicos, enfermedades que producen depósitos en la sinovial (sinovitis vellonodular pigmentaria) o en la condromatosis sinovial.
  • Alisado de ulceraciones de cartílago, extracción de fragmentos de cartílago rotos y a punto de soltarse (osteocondritis disecante).
  • En algunos casos de infecciones agudas de cadera, para eliminar los residuos infecciosos y lavar la articulación.
¿Qué cuidados se requieren después de practicar una artroscopia de cadera?

Habitualmente son bastante simples, ya que es una técnica mini-invasiva.

  • Se recomienda tomar calmantes para el dolor, que, si es poco importante, permitirá al paciente apoyarse sin ayuda de muletas.
  • Los puntos de sutura (cada incisión se cierra con uno o dos) se suelen retirar a la semana. Si alguno se abre, suele ser superficial y requiere sólo curar con antiséptico.
  • Según el caso, el médico puede indicar fisioterapia.
  • Durante tres meses pueden persistir molestias. Superado este tiempo sin mejoría deberá investigarse la causa.
¿Qué problemas puede provocar la artroscopia de cadera?

El dolor de cadera se puede agravar en un 5% de los operados. Esta situación se debe sobre todo a pacientes de más de 45 años y con artrosis avanzada.

A veces el acceso a la articulación es imposible y el cirujano debe optar por proseguir la cirugía pero de forma tradicional (abriendo la articulación) o suspenderla si los riesgos en ese caso concreto son mayores que los beneficios.

Las complicaciones en sí se han descrito con escasa frecuencia (aproximadamente 1,6% de los operados con esta técnica):

  • Como cualquier operación de extremidades inferiores, puede aparecer una flebitis con riesgo de trombosis y de embolia pulmonar. Por tanto se administra una profilaxis anticoagulante (hacemos que la sangre sea menos espesa para que no forme coágulos en las venas).
  • Rara vez existe infección articular.
  • En casos de fractura de cotilo, el suero estéril que introducimos puede emigrar hacia el interior del abdomen, con riesgo potencial de muerte.
  • Lesiones de nervios vecinos a la cadera, habitualmente a causa de la fuerte tracción de la extremidad que necesitamos ejercer (se pueden afectar los nervios pudendo interno, ciático, femoral y fibular de la pierna), pero suelen recuperar bien. La evolución no suele ser buena si la causa se debe a la punción accidental del nervio cuando introducimos el instrumental por primera vez, y puede afectarse entonces el ciático y el femorocutáneo.
  • Las lesiones de venas y arterias importantes son muy raras si se respeta la técnica quirúrgica.
¿Qué opinión se tiene actualmente de la artroscopia de cadera?

Todavía se considera una técnica de indicación excepcional, realizada por un número muy limitado de artroscopistas y son pocos los pacientes operados como para definir sus posibilidades. No obstante, esta misma situación ocurrió en su día con la artroscopia de rodilla y de hombro.

Dr. Alain Vannineuse, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatólogica

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