01 ABRIL 2010

Eosinofilia

Última revisión: 2010-04-01 por Dr. Ignacio Jáuregui Presa

¿Qué son los eosinófilos?

Los eosinófilos son un tipo de leucocitos o glóbulos blancos de la sangre. Como otros glóbulos blancos, los eosinófilos se producen en la médula ósea (el tuétano de los huesos) y se encuentran normalmente en la sangre y en la mucosa que tapiza por dentro los intestinos. Contienen proteínas que ayudan al organismo a luchar contra la infestación por parásitos, por ejemplo las lombrices. Pero en algunas enfermedades, estas proteínas de los eosinófilos pueden dañar, en vez de ayudar, al organismo.

¿Qué es la eosinofilia?

El término eosinofilia se refiere a la situación anormal en la que se encuentra un aumento de la cantidad de eosinófilos en la sangre o en ciertos tejidos del organismo.

¿Cuándo aparece la eosinofilia?

La eosinofilia aparece en muchas enfermedades distintas. Las causas más frecuentes en la mayor parte de los países desarrollados son las enfermedades alérgicas como el asma o la rinitis alérgica, mientras que en el resto del mundo la principal causa es la infestación por parásitos. También puede aparecer en relación con enfermedades frecuentes de la piel, y con reacciones adversas a medicamentos. Otras causas menos comunes son:

  • Enfermedades de los pulmones, las llamadas eosinofilias pulmonares (síndrome de Loeffler y otras)
  • Vasculitis (inflamación de los vasos sanguíneos), como el llamado síndrome de Churg-Strauss o vasculitis alérgica-granulomatosa
  • Tumores, como el linfoma, o algunos carcinomas
  • Cirrosis hepática
  • Ciertos defectos del sistema inmune o inmunodeficiencias (no especialmente el sida)
  • Otras enfermedades de la piel menos frecuentes, como la dermatitis herpetiforme
  • Causas desconocidas, como el denominado síndrome hipereosinofílico idiopático.
¿Cómo aparece la eosinofilia?

Se produce un número mayor de eosinófilos cuando es necesario luchar contra una infestación parasitaria, en cuyo caso la eosinofilia es útil, y en las enfermedades alérgicas, en las que la eosinofilia es perjudicial, ya que las proteínas nocivas de los eosinófilos se acumulan en los tejidos y pueden causar lesiones. Por ejemplo, en el asma, la eosinofilia causa lesiones en los bronquios.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de la eosinofilia son los de la patología causante. Por ejemplo, cuando la eosinofilia aparece por asma, los síntomas incluyen tos, dificultad de respiración y silbidos (sibilancias) en el pecho. Las infecciones parasitarias pueden ocasionar dolor abdominal, diarrea, fiebre, tos y erupciones cutáneas. Las reacciones a medicamentos también suelen causar erupciones cutáneas, y aparecen después de tomar un nuevo medicamento. De forma menos corriente, pueden aparecer asociados a una eosinofilia síntomas como pérdida de peso, sudores nocturnos, aumento de los ganglios linfáticos o pérdidas localizadas de sensibilidad y hormigueos debidos a una lesión nerviosa.

Síndrome hipereosinofílico

El síndrome hipereosinofílico idiopático (o simplemente síndrome hipereosinofílico) es una rara enfermedad en la que no hay causa aparente para la eosinofilia. Esta enfermedad poco común puede afectar al corazón, incluso determinando un fallo cardíaco (cuyos síntomas principales son la dificultad de respiración y el edema o hinchazón de los tobillos), y causa un aumento de tamaño del hígado y del bazo, lo que comporta que también aumente el volumen del abdomen. Pueden aparecer erupciones cutáneas.

¿Cómo se diagnostica?

La eosinofilia en la sangre se diagnostica con un simple análisis de sangre. La eosinofilia en los tejidos se diagnostica examinando el tejido pertinente. Por ejemplo, puede extraerse una pieza de tejido cutáneo (biopsia cutánea) y examinarla al microscopio.

¿Qué puede hacer el médico?

Cuando se ha realizado el diagnóstico, el médico de cabecera ayudará a establecer la causa de la enfermedad. Puede realizar análisis de sangre para confirmar alergias específicas, como al polen o a los ácaros del polvo. Puede determinarse la existencia de una infestación parasitaria analizando muestras de sangre y de heces. Asimismo, preguntará si está tomando nuevos medicamentos por si la eosinofilia fuera resultado de un efecto secundario, y por viajes al extranjero por una posible infestación parasitaria. Algunas veces, un perro en casa puede ser el origen de una infestación llamada toxocariasis (Toxocara canis o Larva migrans).

¿Cuándo hay que dirigirse a un especialista?

Si el médico de familia no puede hacer un diagnóstico, le remitirá a un hospital especializado. La elección del especialista dependerá de sus síntomas, que determinarán que se le envíe a un hematólogo (especialista en enfermedades sanguíneas), un alergólogo (especialista en enfermedades alérgicas), un neumólogo (especialista en enfermedades respiratorias), un especialista en Medicina Interna, etc.

Otras pruebas que pueden ser necesarias cuando se presenta una eosinofilia incluyen:

  • Análisis de sangre especiales para medir los niveles de determinados anticuerpos
  • Radiografías de tórax
  • Escáner (tomografía axial computarizada o TAC) de tórax o abdomen
  • Examen de la médula ósea
  • Broncoscopia (estudio directo de los bronquios con un tubo de fibra óptica)
  • Biopsias (cutáneas, de pulmón, etc.)
Tratamiento

El tratamiento va dirigido a la causa de la enfermedad, ya sea una alergia, una reacción a un medicamento o una infestación parasitaria.

Los tratamientos suelen ser eficaces en la disminución o resolución de la eosinofilia, y no son especialmente tóxicos.

Tratamiento del síndrome hipereosinofílico: el tratamiento inicial de esta rara forma de eosinofilia incluye el empleo de corticoides orales, normalmente empezando con prednisona en dosis de 30-60mg al día. Si esto no es efectivo, se administra un agente quimioterápico.

Vivir con eosinofilia: Pronóstico

En la mayoría de casos, cuando se identifica la causa de la eosinofilia, el tratamiento alivia significativamente los síntomas de la enfermedad. Los corticoides, tanto locales (inhalados, tópicos) como sistémicos (oral, intramuscular, intravenoso), suelen aliviar algunas patologías alérgicas y reducen el número de eosinófilos. En general, como ya se ha dicho, los tratamientos suelen ser eficaces en la disminución o resolución de la eosinofilia, y no son especialmente tóxicos.

Pronóstico del síndrome hipereosinofílico: en estos raros casos, hay un alto riesgo de lesión cardíaca o de otros órganos principales. En algunos pacientes puede llegar a desarrollarse un tipo de cáncer sanguíneo conocido como linfoma de células T, por lo que los pacientes deben estar cuidadosamente controlados.

Dr. M. Y. Karim, especialista en Inmunología