27 MARZO 2010

Prolapso uterino

Señora sentada

Última revisión: 2010-03-27 por Dr. Jesús Pérez Higuero

¿Qué es el prolapso uterino?

Una combinación de músculos y ligamentos de la pelvis, llamados suelo pélvico, sustentan el útero y la vagina, y mantienen estos órganos en su posición correcta dentro de la pelvis.

Dar a luz, así como el proceso de envejecimiento normal y algunas enfermedades, pueden debilitar el suelo pélvico y esto puede producir un prolapso (caída o salida) del útero o de las paredes vaginales.

El prolapso del útero y la vagina se hace más frecuente a medida que las mujeres envejecen y no suele presentarse antes de la menopausia, salvo a veces en algunas mujeres más jóvenes con múltiples partos y muy traumáticos, o mujeres con enfermedades del colágeno (fibra presente en la mayoría de los tejidos).

El prolapso de una mujer se describe en función de la parte o partes del útero y la vagina que estén implicadas:

  • Si la pared delantera de la vagina (bajo la vejiga) sufre un prolapso, se conoce como cistocele.
  • Si se ve afectada la pared trasera de la vagina (delante del intestino), se conoce como rectocele.
  • Si el cuello uterino sufre un prolapso hasta más allá de la entrada de la vagina (introito), se conoce como procidencia.
  • A veces, el prolapso sólo afectará a una parte de la vagina, o puede afectar a una combinación de la vagina y el útero.
¿Qué tipo de problemas pueden causar un prolapso uterino?
  • Muchas mujeres con un prolapso no sufren ningún síntoma y sólo descubren que lo tienen cuando son examinadas internamente por alguna razón. Sin embargo, la mayoría de las mujeres tienen síntomas y el más frecuente es una sensación de "algo que está bajando" o de "bulto en sus genitales externos".
  • En ocasiones, un rectocele se asocia a una dificultad para la evacuación de heces, así como un cistocele puede asociarse a una pérdida de orina al toser, reír, o hacer algún esfuerzo que ejercite los músculos abdominales (incontinencia urinaria de esfuerzo).
  • Un prolapso también puede producir dificultades o incomodidad en las relaciones sexuales.
  • Es probable que la tos del fumador haga a una mujer más propensa a desarrollar un prolapso, al igual que el sobrepeso y el estreñimiento.
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De interés
¿Cuál es el tratamiento para un prolapso uterino?
  • La mejor opción es prevenir el prolapso en primer lugar. Se recomienda hacer diariamente ejercicios del suelo pélvico para fortalecer sus músculos. Los ejercicios se pueden hacer en cualquier sitio y a cualquier hora simplemente tensando la musculatura del suelo pélvico, como si se intentara detener el flujo de orina o evitar hacer deposición.
  • Una vez que el prolapso ya se ha producido, resulta mucho más difícil controlar los síntomas con ejercicios. Un fisioterapeuta dispondrá de los conocimientos especializados y el equipo para aplicar técnicas especiales con el objetivo de estimular y fortalecer los músculos del suelo pélvico pero, a menudo, será necesario un pesario (un anillo de celuloide o vinilo) o una operación.
  • A las mujeres mayores o a aquéllas que no lo deseen o que no puedan someterse a una operación quirúrgica, se les puede insertar un pesario. Éste mantendrá el útero y la vejiga en su sitio sin que se note. El pesario se suele cambiar o se suele retirar para lavarlo y volverlo a colocar cada cuatro o seis meses.
¿Cómo se realiza la operación quirúrgica?

La operación quirúrgica se suele hacer a través de la vagina. El tipo de reparación está determinado por el tipo de prolapso presente, pero la idea es unir con puntos los músculos debilitados del suelo pélvico para fortalecerlo, siendo necesario extirpar una porción de mucosa vaginal en la mayoría de estas operaciones. A veces es necesaria una histerectomía (extirpación del útero) por vía vaginal, aunque con frecuencia se puede extirpar sólo el cuello uterino.

Las operaciones de reparación suelen dar muy buenos resultados para eliminar la sensación de "algo que está bajando" o "bulto", pero es menos probable que mejoren otros síntomas que podrían haberse achacado al prolapso como el cansancio o el dolor de espalda. Si existiera incontinencia urinaria, aproximadamente dos terceras partes de las mujeres tendrán un control total o habrán mejorado mucho tras una operación del prolapso que incluya la pared delantera de la vagina cerca del cuello de la vejiga.

  • Antes de la operación, la mujer debería intentar adelgazar si tiene sobrepeso y dejar de fumar.
  • La operación no es muy compleja y suele tener pocas complicaciones, su duración es de 30 a 60 minutos normalmente. En función de la edad de la mujer y si desea mantener relaciones sexuales con coito vaginal, se practicará un cierre mayor o menor de la entrada a la vagina.
  • Tras la operación, la mujer permanecerá normalmente en el hospital entre tres y cinco días. La recuperación posterior suele ser bastante rápida. Por desgracia, las recaídas son frecuentes.

Dr. Erik Fangel Poulsen, especialista en Obstetricia y Ginecología; Dr. Philip Owen, especialista en Obstetricia y Ginecología