20 MARZO 2010

Enfermedades de transmisión sexual (general)

Última revisión: 2010-03-20 por Dr. Bernardino Roca Villanueva

¿Qué son las enfermedades de transmisión sexual?

Se conoce con el nombre de enfermedades de transmisión sexual (ETS) a aquéllas cuyo contagio se produce por medio de las relaciones sexuales.

¿Cómo se pueden prevenir las ETS?

A continuación se describen brevemente las ETS más comunes.

  • Cuantos más compañeros sexuales se tiene, mayor es el riesgo de contraer ETS.
  • La mayoría de ETS pueden evitarse si se practica sexo seguro, por ejemplo, utilizando el preservativo.
  • La mayoría de ETS se curan si se diagnostican y se tratan en las fases iniciales.
Infecciones por clamidias

Las clamidias se encuentran entre los principales gérmenes responsables de ETS en los países desarrollados. Chlamydia trachomatis es el representante de este grupo de microorganismos que mayor importancia tiene.

Estos gérmenes poseen propiedades intermedias entre los virus y las bacterias, y se caracterizan por ser altamente contagiosos.

Aunque las clamidias producen fundamentalmente ETS, también pueden transmitirse de madre a hijo durante el parto, y provocar infecciones en los niños recién nacidos.

Las infecciones por clamidias suelen comenzar a manifestarse de 7 a 21 días después de producirse el contagio, y los síntomas que provocan son diferentes en los hombres, las mujeres y los niños.

Estas infecciones, como el resto de ETS, generalmente las diagnostica el dermatólogo, o bien el urólogo en el caso de los varones o el ginecólogo en el caso de las mujeres.

Las infecciones por clamidias habitualmente se diagnostican tomando una muestra de las secreciones de los órganos infectados, que seguidamente se envía al laboratorio para su análisis.

El tratamiento consiste en antibióticos, que deben administrarse también a los compañeros sexuales del paciente. Una vez concluido el tratamiento, es conveniente repetir el análisis de las secreciones de los órganos afectados, para ver si se ha producido la curación o no.

  • Uretritis (inflamación de la uretra)
  • Sensación de escozor al orinar
  • Secreción de mucosidad de color claro y prurito en el pene
  • Dolor en los testículos.

Gonorrea

La gonorrea es una infección producida por Neisseria gonorrhoeae, una bacteria que crece y se multiplica rápidamente en las zonas del cuerpo donde existe humedad, como por ejemplo el cuello del útero, la uretra, la boca o el recto.

En las mujeres la gonorrea ocurre principalmente en el cuello del útero, pero en ocasiones la infección se extiende al propio útero y las trompas de Falopio, causando la denominada enfermedad pélvica inflamatoria, que a su vez puede provocar infertilidad.

La gonorrea se contagia sobre todo mediante el contacto de los genitales, pero también es posible la transmisión desde los genitales a la garganta, al practicar el sexo oral. En las personas que practican el coito anal puede presentarse la gonorrea en el recto.

Las mujeres embarazadas pueden transmitir la infección a sus hijos durante el parto, pero dichos niños únicamente desarrollarán la enfermedad si no reciben tratamiento.

Los síntomas de la gonorrea aparecen normalmente de dos a diez días después de producirse el contagio. No obstante, en muchas ocasiones, sobre todo en las mujeres, la infección pasa completamente inadvertida o bien provoca muy pocas molestias.

A continuación figuran los síntomas más comunes de la gonorrea en las mujeres:

Los principales síntomas que provoca la gonorrea en los varones son:

Cuando la gonorrea afecta al recto se produce:

El diagnóstico de la gonorrea se realiza mediante la detección de la bacteria responsable en muestras de secreciones obtenidas de la uretra, el cuello del útero, la garganta o el recto.

El tratamiento consiste en antibióticos, que deben administrarse también a los compañeros sexuales del paciente. Una vez concluido el tratamiento es conveniente repetir el análisis de las secreciones de los órganos afectados, para ver si la curación es total.

  • Dolor y escozor al orinar
  • Flujo vaginal amarillento o sanguinolento
  • Metrorragias (hemorragias uterinas)
  • Dolor abdominal.
Herpes genital

El herpes genital es una ETS muy contagiosa, producida por el virus herpes simplex tipo 2. Afecta fundamentalmente a la piel y las membranas mucosas de los genitales y del recto, pero también puede presentarse en otras zonas, como la boca. Se transmite principalmente por contacto físico y por vía sexual.

Cuando ocurre esta infección en los órganos genitales de una mujer embarazada, existe el riesgo de que su hijo se contagie de la enfermedad durante el parto. Este virus en el recién nacido puede provocar una infección cutánea crónica, y también cuadros más graves, como la meningitis herpética.

Los síntomas de la infección por el virus herpes simplex suelen comenzar alrededor de una semana después de producirse el contagio, aunque en ocasiones tardan más en aparecer.

Inicialmente, en la piel de la región afectada, puede notarse un aumento de la sensibilidad, hormigueos, quemazón y dolor. Seguidamente dicha zona se enrojece, y en la misma aparecen múltiples vesículas que contienen un líquido amarillento claro. Posteriormente las vesículas se rompen y se transforman en úlceras dolorosas, sobre las que se forma una costra. Finalmente, tras siete a catorce días de evolución, se produce la cicatrización de las lesiones.

Coincidiendo con la erupción cutánea pueden aparecer otros síntomas, entre los que figuran:

La mayoría de las veces basta con inspeccionar las lesiones cutáneas para realizar el diagnóstico de la infección por el virus herpes simplex.

No existe ningún remedio que cure definitivamente esta infección, y las personas que la adquieren continúan siendo portadoras toda la vida. No obstante, existen tratamientos que reducen la duración de la erupción. Además, si se administra el antiviral aciclovir cuando se está iniciando el cuadro, es decir, antes de aparecer las vesículas, el proceso puede quedar abortado.

Para evitar el contagio de esta infección es esencial evitar el contacto directo con las lesiones. Las personas con herpes genital deben evitar mantener relaciones sexuales cuando la enfermedad esté activa.

Quienes tienen herpes genital, aunque la infección se encuentre inactiva, deben informar a sus compañeros sexuales del proceso que padecen. Ello probablemente favorecerá la utilización del preservativo, y con ello disminuirá el riesgo de transmisión del virus.

Otra medida útil para prevenir la transmisión de la infección por el virus herpes simplex consiste en evitar compartir toallas.

  • Tumefacción y dolor en los ganglios linfáticos de la región inguinal
  • En la mujeres, flujo vaginal y dolor al orinar
  • En los hombres también puede producirse dolor al orinar, si aparecen lesiones en las proximidades de la uretra.
  • Fiebre.
VIH y sida

El sida es la ETS más grave, y está producida por el VIH. Este virus infecta y destruye las células del sistema inmunológico, que es el encargado de defender al organismo de las infecciones.

Por tanto, las personas con infección por el VIH están predispuestas a padecer numerosas enfermedades, entre las que se encuentran determinadas infecciones que únicamente se presentan en pacientes con el sistema inmunológico dañado. Estas enfermedades pueden conducir a la muerte.

Las personas adictas a las drogas parenterales (inyectadas) y las que son promiscuas en sus relaciones sexuales son las que tienen más riesgo de contraer el VIH.

El sida está especialmente presente en el África sub-sahariana, en Asia y en las islas del Caribe. En la mayoría de países desarrollados afecta especialmente a varones homosexuales o bisexuales. En España se presenta principalmente en personas adictas a las drogas, si bien la transmisión heterosexual es cada vez más común, especialmente entre los jóvenes.

El VIH se encuentra fundamentalmente en la sangre y algunos otros fluidos biológicos, como el semen o las secreciones vaginales, y es capaz de pasar de una persona a otra a través de pequeñas lesiones de la piel o de las mucosas, como las que se producen normalmente durante el coito.

Los síntomas que pueden presentar los pacientes con infección por el VIH son muy variados, y entre ellos figuran:

El diagnóstico de la infección por el VIH se realiza generalmente mediante la detección del anticuerpo del virus en la sangre. Su detección es posible dos a ocho semanas después de producirse el contagio.

En caso de exposición al VIH se recomienda realizar lo más pronto posible una determinación de dichos anticuerpos. Si el resultado es positivo ya en ese momento, significa que el paciente debió contagiarse previamente. Si es negativo, se aconseja repetir el análisis a los tres y a los seis meses. Si en alguna de las dos ocasiones el resultado es positivo, debe realizarse un análisis complementario para confirmar la infección, y si en ambas ocasiones es negativo, puede descartarse la infección.

Para efectuar el diagnóstico de un modo más rápido tras una exposición al virus, puede realizarse la determinación del ARN (ácido ribonucleico) del VIH en la sangre, ya que su aparición es más precoz que la de los anticuerpos.

Cuando se haya producido una exposición al VIH, y hasta que se descarte completamente la infección por el mismo, es fundamental la utilización de preservativo en las relaciones sexuales.

No hay ningún tratamiento que cure completamente la infección por el VIH, pero existen medicamentos en la actualidad que consiguen atenuar al virus, de modo que los pacientes que los toman correctamente no desarrollan las enfermedades que se asocian al sida.

Todos los pacientes con infección por el VIH deben usar preservativo en sus relaciones sexuales, y además deben informar de su estado de portador del virus a todos los compañeros sexuales que hayan tenido.

  • Fiebre
  • Diarrea
  • Sudor nocturno
  • Pérdida de peso
  • Adenopatías (aumento de tamaño de los ganglios linfáticos)
  • Malestar general.
Verrugas genitales
  • Las verrugas genitales, o condilomas acuminados, están producidas por el papillomavirus humano. Tras producirse esta infección, puede tardar hasta nueve meses en manifestarse.
  • En las mujeres el papillomavirus humano puede producir también cáncer del cuello del útero, por lo que es muy importante el diagnóstico y tratamiento adecuado de esta infección.
  • Las verrugas genitales aparecen como excrecencias rugosas de la piel. Puede presentarse una única verruga, o bien muchas de ellas.
  • En los hombres suelen aparecer en la punta del pene.
  • En las mujeres suelen presentarse en la vagina o en la vulva, aunque también es posible su extensión hacia el ano. Igualmente pueden ocurrir en el cuello del útero, aunque en esta localización generalmente tienen un aspecto aplanado y son de color blanquecino, y su diagnóstico sólo es posible mediante colposcopia (modalidad de exploración que permite la visualización directa del cuello del útero).
  • Tanto en el hombre como en la mujer estas verrugas pueden presentarse también en la boca y en la garganta.
  • Las verrugas genitales se manifiestan con mayor intensidad en pacientes con trastornos del sistema inmunitario, en personas diabéticas y en mujeres embarazadas.
  • Estas verrugas son muy contagiosas, por tanto las personas que les padezcan deben tener relaciones sexuales protegidas con preservativo.
  • El diagnóstico de esta enfermedad se realiza simplemente por la inspección de las verrugas. Cuando las lesiones no son claramente visibles, su diagnóstico también es posible, mediante la aplicación de ácido acético al 5%, con lo cual la piel afectada adquiere un color blanco.
  • Las verrugas genitales pueden tratarse con podofilina (un extracto de resina) aplicada directamente sobre las verrugas, con la extirpación quirúrgica, con crioterapia (destrucción de las verrugas por medio de la congelación), y de algunas otras formas más. Generalmente estos tratamientos los aplica el dermatólogo.
  • Debe tenerse en cuenta que la curación de las verrugas genitales no siempre es fácil, y muchas veces no es posible eliminarlas completamente.
Sífilis primaria
  • Ocurre en las 12 primeras semanas después de producirse el contagio.
  • Aparecen una o más úlceras rojas en el pene, labios de la vulva, ano o más raramente en la boca o los labios.
  • Las úlceras se curan sin tratamiento en una semana.
Sífilis secundaria

Quienes presenten este conjunto de síntomas deben acudir al médico lo más pronto posible.

Si un paciente con sífilis secundaria no recibe tratamiento, en principio la enfermedad se resuelve, pero la infección permanece atenuada en el organismo, y puede reaparecer posteriormente, a veces incluso hasta 20 años más tarde, del modo que se describe a continuación, como sífilis terciaria.

  • Ocurre en los 6 primeros meses después de producirse el contagio.
  • Aparece una erupción cutánea en el tórax, espalda, piernas, palmas de las manos y plantas de los pies.
  • Fiebre alta
  • Faringitis
  • Dolores musculares
  • Malestar general.
Sífilis terciaria o tardía
  • Afectación de la arteria aorta (aortitis sifilítica) en forma de aneurismas (dilataciones de la arteria en forma de globo que pueden romperse dando lugar a una hemorragia masiva y fatal)
  • Afectación de la válvula aórtica (insuficiencia aórtica)
  • Insuficiencia cardiaca
  • Parálisis
  • Demencia
  • Muerte.
Sífilis

La sífilis, o lúes, es una ETS producida por la bacteria Treponema pallidum. Las manifestaciones de esta enfermedad pueden ser muy graves en algunas ocasiones, ya que tras producirse la infección la bacteria pasa a la sangre y puede afectar a órganos vitales, como el corazón, el cerebro o la médula espinal.

Las manifestaciones de la sífilis se clasifican en tres estadios:

El diagnóstico de la sífilis se realiza mediante la detección del germen responsable en las secreciones obtenidas de las lesiones cutáneas, o bien mediante la detección de anticuerpos contra dicho germen en la sangre.

En los estadios iniciales la sífilis puede tratarse fácilmente con antibióticos.

Prevención de las ETS

Las ETS se previenen eficazmente evitando las exposiciones de riesgo y practicando las relaciones sexuales con las precauciones adecuadas. Las siguientes recomendaciones son aplicables en todos los casos:

  • Aunque resulte obvio decirlo, y no siempre sea la conducta más deseable, la abstinencia es la única manera segura de prevenir las ETS.
  • Es muy conveniente evitar tener relaciones sexuales con muchas personas diferentes.
  • Es muy aconsejable usar preservativo cada vez que se tengan relaciones sexuales.

Dr. Flemming Andersen, especialista en Dermatología; Dra. Jennifer A. Worden, médico general