Última revisión: 2010-03-20 por Dr. José Luis Monroy Antón

¿Qué es el cáncer de pulmón?

Las células de todos los organismos vivos generalmente se dividen y crecen de una forma controlada. El cáncer es el resultado de la pérdida de control de este proceso. Un tumor puede crecer de manera local (en el sitio donde se origina) y luego diseminarse hacia otras zonas, produciendo tumores secundarios en cualquier parte del cuerpo. Este proceso de diseminación se conoce como metástasis.

El cáncer de pulmón es uno de los más frecuentes en España y en el mundo.

¿Cuáles son las causas del cáncer de pulmón?

Fumar es la principal causa de cáncer de pulmón. Aunque los no fumadores también pueden contraer este tipo de cáncer; sin embargo, el riesgo en fumadores se estima en diez veces más que en no fumadores, y este riesgo se ve también aumentado por el número de cigarros que se fuman al día.

Se considera que el tabaco es el responsable del 80%-90% de las muertes por cáncer de pulmón. El riesgo de los fumadores pasivos se sitúa en torno al 25%-35%.

Si usted es un fumador importante (más de 20 cigarrillos por día), el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón es de 30 a 40 veces mayor que si no fuma.

El motivo principal del incremento de esta enfermedad en los últimos cincuenta años ha sido el aumento en el número de personas que fuman cigarrillos.

El riesgo de desarrollar cáncer de pulmón de un ex-fumador disminuye al mismo nivel que el de un no fumador transcurridos quince años desde que dejó de fumar.

Aunque el tabaco es la principal causa de cáncer de pulmón, no debemos olvidar que la exposición prolongada a diversas sustancias o situaciones, como asbesto, metales, radiaciones, etc. también pueden ser causa de esta enfermedad. Ello es importante sobre todo en el mundo laboral, por el desarrollo de enfermedades profesionales y la protección que debe tomar quien trabaje en estos ambientes.

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¿Qué síntomas tiene el cáncer de pulmón?

Los síntomas pueden deberse al tumor original que se desarrolla en el pulmón o a los efectos de la extensión de este tumor pulmonar a otros órganos del cuerpo. Los más frecuentes son:

Uno de los síntomas más importantes o significativos del cáncer de pulmón es el arrojar esputos con sangre, o el arrancar sangre fresca con la tos. Estos episodios suelen ser un signo de aviso del cáncer pulmonar, aunque no siempre pueden deberse a ello: hay enfermedades, algunas de ellas benignas, que también lo pueden producir. Cualquier persona fumadora, generalmente por encima de los cuarenta años de edad, que presente estos sangrados con la tos, debe acudir a revisión por su médico de cabecera, quien establecerá la pauta para determinar su causa.

Otros síntomas, generalmente debidos a la extensión o crecimiento del propio tumor primario, pueden ser: alteraciones en la voz, o en el tono de voz; dificultad o dolor al tragar; inflamación de las venas de la parte superior del tronco y cuello (que se conoce como síndrome de vena cava superior).

Síntomas debidos a metástasis: cefalea y alteraciones visuales (en las metástasis cerebrales), dolor (en las óseas) insuficiencia hepática con ictericia en las hepáticas, etc.

  • Tos crónica
  • Respiración fatigosa (disnea)
  • Pérdida de peso
  • Cansancio persistente
  • Dolor persistente, que puede localizarse en el pecho o presentarse en otras zonas del cuerpo, debido a diseminación del tumor .
¿Cómo se diagnostica el cáncer de pulmón?

Por desgracia, la mayoría de los casos son diagnosticados demasiado tarde para la aplicación de un tratamiento curativo al cien por cien. El diagnóstico temprano es difícil, porque muchos de los síntomas que hemos visto son comunes o similares a otros desarrollados en enfermedades pulmonares como bronquitis crónica, neumonías, etc.

Además, los pacientes con cáncer de pulmón suelen presentar también bronquitis crónica, igualmente causada por el tabaco. A pesar de ello, sólo un 1%-2% de los bronquíticos crónicos desarrollarán cáncer de pulmón.

La primera prueba que suele realizarse ante la sospecha de un cáncer de pulmón, es la radiografía de tórax. Si el tumor está presente, necesita ser de un tamaño mínimo de un centímetro de diámetro para poder ser detectado por esta prueba. Sin embargo, cuando un tumor ha alcanzado este tamaño, las células cancerosas ya se han dividido hasta treinta y seis veces. Como vemos, el cáncer de pulmón es una enfermedad que generalmente se diagnostica demasiado tarde.

Suelen practicarse también de forma rutinaria análisis de sangre.

El TAC o escáner proporciona más información que la radiografía, y sirve también para determinar el alcance o diseminación del tumor hacia otros órganos.

La broncoscopia consiste en una inspección directa del interior de los bronquios (los "tubos" del aparato respiratorio), y suele realizarse con un delgado tubo de fibra óptica que permite dicha visualización, incluso en una pantalla. Se usa anestesia local y es el mejor test para tumores localizados en bronquios principales (de mayor tamaño).

Dependiendo de la localización del tumor, podremos obtener una biopsia del mismo, bien mediante la propia broncoscopia, o bien mediante la punción con una aguja, desde el exterior. Esta punción con aguja es mejor para tumores cercanos a la periferia de los pulmones (más cercanos a las costillas que al interior del tórax), y que no pueden ser accesibles por la broncoscopia. Esta biopsia será la que nos dé el diagnóstico definitivo de cáncer de pulmón.

En ocasiones, una muestra de esputo (material arrojado con la tos desde el tracto respiratorio), puede ser examinado al microscopio y detectarse en él células cancerosas.

Según su apariencia al microscopio, podemos distinguir tres grandes tipos de tumores pulmonares (aunque existen más):

El más frecuente, y más relacionado con el tabaco es el carcinoma epidermoide.

Es importante conocer qué tipo de tumor tiene el paciente porque, por ejemplo, los tumores de células pequeñas presentan buena respuesta a la quimioterapia, mientras que los otros tipos se tratan mejor con cirugía y/o radioterapia.

  • Carcinoma epidermoide o de células escamosas
  • Adenocarcinoma
  • Carcinoma de células pequeñas
¿Cuál es el tratamiento del cáncer de pulmón?

La cirugía puede resultar un tratamiento curativo para el cáncer de pulmón, pero sólo uno de cada cinco pacientes pueden beneficiarse de este tratamiento. Si el tumor no se ha diseminado fuera del pecho y no afecta estructuras vitales como el hígado, la intervención quirúrgica puede ser posible, pero sólo si el paciente no presenta otras enfermedades asociadas que lo impidan, tales como bronquitis grave, enfermedad cardiaca u otras.

El tumor de células pequeñas se trata bien con quimioterapia. Esta se administra en forma de "ciclos" cada tres semanas. Esta quimioterapia sirve para prolongar el tiempo de supervivencia del paciente y mejorar su calidad de vida. El número total de ciclos dependerá de factores como el estado general del individuo, la extensión del tumor, y la respuesta individual de cada paciente al tratamiento.

Actualmente, se han conseguido importantes mejoras en los resultados de la quimioterapia, y se están llevando a cabo estudios más en profundidad con estos tratamientos. Por esto último, algunos pacientes son seleccionados para tomar parte en ensayos clínicos, lo cual no debe de asustarles, ya que no se trata de probar fármacos que no se conocen, sino más bien de ver algunos efectos de los ya conocidos, pero estudiados de otras maneras. Como consecuencia, muchos pacientes pueden obtener beneficios importantes de estos estudios.

El tumor de células no pequeñas (epidermoide, adenocarcinoma) puede ser tratado con radioterapia, quimioterapia, o con medidas paliativas de soporte. La radioterapia puede aplicarse de forma radical o paliativa. Radical significa usarla con intención curativa del tumor, y se usa con dosis altas de radiación, en pacientes seleccionados para dicho tipo de tratamiento, generalmente, aquéllos que no pueden ser intervenidos quirúrgicamente o en los que se espera un beneficio aceptable.

La radioterapia paliativa suele aplicarse en dosis menores. Tiene gran eficacia a la hora de aliviar síntomas, como el sangrado por la vía aérea (hemoptisis), el dolor óseo, o la obstrucción de la vía aérea por el propio tumor.

¿Qué pronóstico tiene el cáncer de pulmón?

Entre el 10% y el 15% de los pacientes pueden ser curados o permanecer vivos cinco años después del diagnóstico, sin evidencias de repetición del tumor. Sin embargo, todos los pacientes pueden beneficiarse de los tratamientos paliativos, que mejoran su calidad de vida y los síntomas que le perjudican.

Los factores pronósticos más importantes son el tamaño del tumor cuando se diagnostica, si ya ha invadido otros tejidos o se ha diseminado a otros órganos, y el tipo microscópico de tumor o su agresividad.

Dr. Per Grinsted, médico general; Dr. Gavin W. Petrie, especialista en Medicina Respiratoria

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