15 MARZO 2010

Uretritis del varón

Última revisión: 2010-03-15 por Dr. Bernardino Roca Villanueva

¿En qué consiste la uretritis?

La uretritis consiste en la producción de secreciones anormales, que no son orina ni semen, por la uretra (conducto por el que se expulsa la orina). Se trata la mayoría de las veces de una enfermedad de transmisión sexual (ETS).

Es importante realizar el correcto diagnóstico de este proceso lo más rápidamente posible, para tratarlo adecuadamente cuanto antes, y de ese modo evitar sus posibles complicaciones.

¿Cuáles son los síntomas de la uretritis?

El síntoma fundamental de la uretritis es la emisión de secreciones por la uretra. La cantidad de estas secreciones es muy variable en unos casos u otros, y su color puede ser claro, verdoso o amarillento. Pueden presentarse sólo por la mañana o a lo largo de todo el día. Otros síntomas propios de esta enfermedad son:

  • Disuria (escozor o quemazón al orinar)
  • Polaquiuria (necesidad de orinar con mucha frecuencia)
  • Nicturia (necesidad de orinar más de lo normal por la noche)
  • Erupción cutánea o mucosa en la región genital, que puede producir dolor o prurito (picor)
  • Aumento de tamaño de los ganglios linfáticos de la región inguinal.
¿Problemas urológicos?

Vea la sección 'Urología' y encontrará artículos relacionados. Le sugerimos consultar también 'Salud masculina'

Artículos relacionados
  • Infección urinaria masculina
  • El cólico nefrítico
  • Problemas urológicos freceuntes
¿Cuáles son los principales tipos de uretritis?

Según sea el agente causante, existen dos clases fundamentales de uretritis:

  • Gonocócica (gonorrea)
  • No gonocócica o inespecífica.
Uretritis gonocócica o gonorrea

Es una ETS, causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae.

Periodo de incubación: generalmente transcurren de dos a cinco días desde que se produce la infección hasta que aparecen los síntomas de esta enfermedad. Sin tratamiento, las manifestaciones principales de la uretritis gonocócica alcanzan su mayor intensidad aproximadamente dos semanas después de producirse la infección.

Síntomas: se produce emisión de secreciones en el 95% de casos. Dichas secreciones son purulentas (con aspecto de pus) en el 75% de pacientes, blanquecinas en el 10% y transparentes en el 5%. Las secreciones aparecen menos purulentas poco después de la micción. Cuando la infección comienza a resolverse, las secreciones dejan de ser purulentas y adquieren un aspecto mucoide (similar a la mucosidad).

Transmisión: la uretritis gonocócica se transmite con las relaciones sexuales, incluido el coito oral. Debe tenerse en cuenta que, sin tratamiento, esta infección puede persistir durante meses.

Complicaciones: esta infección puede ascender por la uretra hasta alcanzar el epidídimo (conducto que conecta a los testículos con la próstata, por el que circulan los espermatozoides), y producir una epididimitis. Esta complicación puede provocar infertilidad, pero afortunadamente se produce en pocas ocasiones. Más frecuente es la infección anal por Neisseria gonorrhoeae, que se da preferentemente, aunque no exclusivamente, en personas que practican el coito anal. En menos del 1% de los casos la infección pasa a la sangre y puede causar fiebre con escalofríos, artritis de las rodillas, las muñecas y las manos y lesiones cutáneas, que generalmente consisten en pápulas o pústulas (pequeños abultamientos de la piel que contienen pus) y aparecen sobre todo en las manos y en los pies.

Uretritis no gonocócica o inespecífica

La uretritis no gonocócica es el tipo de uretritis más frecuente. Los hombres de 20 a 35 años son los más frecuentemente afectados. Entre los diversos microorganismos que pueden causar este proceso se encuentran varias bacterias y algún virus:

En la mayoría de centros sanitarios no están disponibles los complejos procedimientos necesarios para diagnosticar las infecciones por algunos de estos gérmenes. Por tanto, en muchos casos, no resulta posible determinar el agente responsable concreto de las uretritis no gonocócicas.

  • Chlamydia trachomatis (que causa el 25-60% de casos)
  • Mycoplasma genitalium (hasta el 25%)
  • Ureaplasma urealyticum (15-25%)
  • Trichomonas vaginalis (17%)
  • Virus del herpes simple (raros casos).
¿Cómo se realiza el diagnóstico de la uretritis?

Para realizar el diagnóstico de la uretritis, en primer lugar debe obtenerse una muestra adecuada de secreciones uretrales. Para ello pueden recogerse las primeras gotas de orina al iniciarse la micción, o preferentemente realizar una toma de secreciones directamente de la uretra. La uretritis se diagnostica al analizar dichas muestras, y detectar leucocitos (glóbulos blancos de la sangre) en las mismas. También es posible la identificación del microorganismo responsable en dichas secreciones.

Es conveniente que las muestras de secreciones uretrales se analicen lo más pronto posible después de ser obtenidas, ya que si se deja pasar el tiempo, disminuyen las posibilidades de detectar el germen responsable. El color y la consistencia de las secreciones son de poca ayuda para diferenciar entre uretritis gonocócica y uretritis no gonocócica.

El examen microscópico de las secreciones uretrales obtenidas directamente de la uretra permite el diagnóstico de la uretritis gonocócica en el 98% de los casos. Sin embargo, como comentábamos antes, la detección de los gérmenes responsables de las uretritis no gonocócicas es mucho más problemática. Además, el asunto se complica todavía más si tenemos en cuenta que alrededor del 10% de los varones sexualmente activos poseen clamidias en sus uretras, sin presentar en la mayoría de casos sintomatología alguna.

En un futuro, el desarrollo de modalidades de análisis más precisos, basados en técnicas de diagnóstico genético como la reacción en cadena de la polimerasa o la reacción en cadena de la ligasa, pueden facilitar el diagnóstico de estos procesos. Estas técnicas pueden ser especialmente útiles en pacientes asintomáticos que han tenido contactos sexuales con mujeres infectadas.

Uretritis gonocócica

Cualquiera de los siguientes antibióticos, en una sola dosis, es eficaz:

A los pacientes con uretritis gonocócica, con frecuencia se les administra además doxiciclina a la dosis de 100 mg cada 12 horas durante siete días, con el objeto de tratar una posible infección simultánea por clamidias.

A los contactos sexuales de los pacientes se les administra el mismo tratamiento.

  • Ceftriaxona 125 mg, por vía intramuscular
  • Cefixima 400 mg, oral
  • Ciprofloxacino 500 mg, oral
  • Ofloxacino 400 mg, oral.
Uretritis no gonocócica

Los antibióticos más empleados contra este proceso son:

Los contactos sexuales de los pacientes también deben recibir el mismo tratamiento.

El riesgo de reinfección por estos gérmenes es alto, en buena medida debido al mal cumplimiento del tratamiento por parte de los compañeros sexuales de los pacientes. Por ello, dos semanas después de concluido el tratamiento, debe repetirse el análisis de una muestra de secreciones obtenida directamente de la uretra del paciente.

  • Doxiciclina 100 mg cada 12 horas, durante siete días
  • Azitromicina 1g en una sola dosis.
¿Cuál es el tratamiento de las uretritis? Búsqueda de contactos

Es esencial detectar a los contactos de los pacientes con uretritis gonocócica o no gonocócica para que reciban tratamiento, y se les realice el seguimiento adecuado. Sin el tratamiento de los contactos la repetición es muy probable, y todas las medidas que se adopten probablemente fracasarán.

A las mujeres embarazadas, o con posibilidad de quedar embarazadas, no se les debe administrar eritromicina, ni tetraciclinas, como la doxiciclina.

El tratamiento convencional de las uretritis no gonocócicas falla en el 25% de los casos. El motivo más habitual es la reinfección, a partir de un contacto no tratado o de un contacto nuevo. Los estudios realizados han demostrado que con ciclos más prolongados de tratamiento no se consigue mejorar la eficacia.

Es importante tener en cuenta que la repetición de la uretritis no gonocócica ocasiona una considerable carga psicológica en los pacientes, sobre todo en lo que a sus relaciones interpersonales se refiere. Por ello es fundamental que, tanto el paciente como sus contactos sexuales reciban una detallada información para que comprendan la naturaleza de este tipo de infecciones.

Dr. Geoff Hackett, especialista en Disfunciones Sexuales