12 MARZO 2010

Desarrollo del niño en edad escolar

Última revisión: 2010-03-12 por Dr. Sergio García Vicente

Un comienzo difícil

El comienzo del colegio es difícil para muchos niños. El cambio de la guardería o del hogar con los padres a una escuela es muy grande. Quizá sea la primera vez que el niño realmente tiene que arreglárselas sin sus padres. El encuentro con tantos niños extraños, puede verlo más como un reto que como una oportunidad.

El niño cambiará durante los años escolares

Los niños en edad escolar suelen mostrarse muy interesados en aprender cosas nuevas en todo momento. Los niños absorben conocimientos. Su capacidad de observación crece, y su habilidad para aprender de memoria está en el mejor momento.

El sentido de los niños sobre su propia identidad aumenta, y son cada vez más conscientes de su propio sexo, es decir, de si son niñas o niños.

De interés

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Los papeles de género en los años escolares

Los papeles de sexo entre niñas y niños son muy poco difusos. Normalmente, los niños siguen jugando a juegos violentos o duros, mientras que las niñas prefieren actividades más tranquilas como saltar a la cuerda, juegos de pelota y jugar con muñecas.

A menudo, los niños de esta edad preferirán jugar con niños de su mismo sexo.

¿Se siente bien el niño en el colegio?

Si el niño está a gusto en el colegio y se lleva bien con sus amigos y profesores, la mayoría de los padres notarán que su hijo está en un periodo tranquilo y estable. Conforme pasa más tiempo fuera de casa, toma más independencia y busca valores y formas de conducta en otras personas, además de las familiares.

Otras familias no son tan afortunadas. Los niños pueden tener algunos problemas que los padres no esperaban. Si los resultados del niño son peores que los de los otros niños, pueden aparecer problemas inesperados.

En estas circunstancias tanto los padres como los profesores tienen una enorme responsabilidad.

¿Qué tipo de problemas pueden surgir?

El niño puede tener dificultades que le retrasen con respecto al resto de la clase. Ella o él pueden ausentarse del colegio, y los padres pueden descubrir que está mintiendo, robando o cometiendo actos de vandalismo con amigos. Esto puede ser un signo de inseguridad, incluso de ansiedad o depresión, o puede indicar que le cuesta aprender.

Uno de los problemas más frecuentes es la lectura. Aproximadamente, uno de cada diez niños tiene dificultades para mantenerse al mismo ritmo que el resto de la clase, en el desarrollo de la lectura y la escritura. Estos niños no sólo tendrán dificultades con su propio idioma, sino que los problemas de lectura también les harán más difícil el estudiar otras asignaturas. Pueden perder interés por el colegio y creer que no sirven para estudiar.

Si al niño se le imponen requisitos duros en los primeros años escolares, puede no ser lo suficientemente maduro como para enfrentarse a ellos.

Puede costar mucho esfuerzo, tiempo y energía que el niño obtenga resultados que otros niños consiguen de manera relativamente fácil. En este caso, la autoestima del niño puede verse dañada y puede aumentar su inseguridad.

Estos problemas pueden comportar síntomas de nerviosismo, como chuparse el dedo, morderse las uñas, irritación, inquietud, falta de concentración y dificultades para conciliar el sueño.

Los años escolares son tiempo de muchas demandas y necesidades, y algunos niños pueden desarrollar los primeros signos de problemas físicos y nerviosos, que pueden causarles problemas durante toda su vida.

Afortunadamente, la mayoría de los niños ven el colegio como un tiempo de retos excitantes y alegres a los que pueden enfrentarse.

¿Cómo pueden ayudar los padres y el colegio?

Cuanto antes se identifiquen las dificultades en la lectura y la escritura y se pongan en marcha soluciones, más posibilidades hay de obtener un buen resultado. Los padres deberían dedicar tiempo para conversar con los niños, ayudarles con sus deberes y seguir sus progresos en el colegio. Si lo hacen, entre ellos y los profesores identificarán la mayoría de las dificultades que pueda tener el niño, y se podrá actuar más rápidamente. Por esta razón, es muy importante una acción coordinada entre los padres y el colegio. De todas formas, ante problemas de conducta u otros que a pesar de la ayuda familiar y el colegio no remitan, puede consultar con su pediatra o médico de familia, para descartar problemas de desarrollo.

Christel Bech, enfermera; Dr. Stuart Crisp, especialista en Pediatría

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