12 MARZO 2010

El parto

Última revisión: 2010-03-12 por Dr. Jesús Pérez Higuero

¿Qué es un parto normal y natural?

La mayoría de las mujeres embarazadas dan a luz sin complicaciones.

El comienzo del parto generalmente presenta el inicio de contracciones uterinas periódicas o regulares y dolorosas. Se sienten como tirones en la espalda, transversalmente en la parte superior del útero. A veces la bolsa de líquido del bebé se rompe antes del inicio de las contracciones o, más comúnmente, una vez que el parto ha comenzado.

A menudo un material mucoso se expulsa por la vagina al comienzo del parto (tapón mucoso), pudiendo contener restos de sangre. Algunas mujeres pueden empezar a expulsar el tapón días antes de ponerse realmente de parto y otras no lo expulsan, de modo que no es un signo fiable del parto.

Durante un parto natural los músculos del útero se contraen y es esta contracción lo que se conoce como dolores del parto. El parto es una experiencia dolorosa pero las técnicas de respiración y relajación aprendidas en las clases de preparación pueden hacer esta experiencia algo menos agobiante.

Las contracciones hacen que la cabeza del bebé se presione hacia abajo a través de la pelvis y contra el interior del cuello uterino. De esta forma, el cuello uterino se dilata, y permite que la cabeza del bebé descienda hacia la vagina y el mundo exterior.

El papel desempeñado por la matrona durante el parto natural es guiar, servir de apoyo y controlar que todo vaya bien. Es muy importante que se cerciore de que la madre se sienta segura y encuentre la experiencia de dar a luz lo más gratificante posible.

La primera fase del parto o periodo de dilatación

Esta fase empieza cuando las contracciones del parto comienzan a ser tan frecuentes, intensas y de duración suficiente como para hacer que el cuello del útero se abra. Al inicio del parto, normalmente se examinará externamente a la mujer (exploración abdominal), para ver cómo se encuentra orientado el bebé y para confirmar que su cabeza esté hacia abajo.

La exploración interna se lleva a cabo para ver cómo está el cérvix (el cuello del útero). Antes de que comience el parto, el cuello del útero tiene aproximadamente 3 cm de largo y no está dilatado. Cuando comienza el parto, el cuello del útero se acorta (un proceso llamado borramiento) y se abre o dilata. Se dice que el cuello del útero se encuentra totalmente dilatado cuando está abierto 10 cm. Es importante que la madre no comience a empujar antes de estar totalmente dilatada ya que existe peligro de desgarro del cuello del útero.

Cuando se alcanza esta dilatación de 10 cm se considera finalizada la primera etapa del parto y está a punto de iniciarse la segunda. La primera etapa dura generalmente hasta 12 horas en un parto primerizo y 7 horas en los siguientes, pero cada parto es diferente.

A su vez esta primera fase o de dilatación se caracteriza por diversos periodos:

  • Alcanzar los tres centímetros de dilatación suele llevar la mayor parte de tiempo de este periodo.
  • Desde los tres a los ocho o nueve centímetros suele ser rápido (fase de aceleración).
  • Se vuelve a retardar desde los ocho o nueve hasta alcanzar la dilatación completa (fase de desaceleración).
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La segunda fase del parto

La segunda fase se inicia cuando el cuello del útero está completamente abierto (dilatado unos 10 cm). La mujer normalmente tiene la sensación de plenitud en la vagina o vientre y desea empujar. La mayoría de las mujeres encontrarán los dolores en esta segunda fase más llevaderos ya que ahora pueden aliviarse a sí mismas al empujar.

La segunda fase del parto finaliza con la salida del bebé al mundo. Normalmente dura de 45 minutos a 2 horas en un parto primerizo y 15-45 minutos en los partos sucesivos.

La tercera fase del parto

Esta fase finaliza con la expulsión de la placenta, cordón umbilical y membranas, después del parto. Normalmente la placenta se expulsa entre 5 y 15 minutos después del nacimiento del bebé. La última fase del alumbramiento es una cooperación entre la nueva madre y la matrona o tocólogo, aunque se requiere poco esfuerzo para expulsar la placenta.

Es una acción rutinaria administrar una inyección a la madre para estimular la contracción del útero tras el nacimiento del bebé y antes de la expulsión de la placenta. Al hacer que se contraiga el útero, se reduce el riesgo de pérdida excesiva de sangre durante la expulsión de la placenta (hemorragia post parto). En algunas ocasiones la expulsión de la placenta no se realiza de forma espontánea teniendo que proceder el tocólogo a su extracción con la propia mano y bajo analgesia y/o anestesia.

¿Cuáles son las fases normales de un parto normal? ¿Quién estará presente durante el parto?

Cuando el parto transcurre normalmente es suficiente la asistencia del equipo de matronas las cuales asistirán a la madre en el parto y posteriormente al recién nacido para aplicarle los primeros cuidados. Cuando se presenta algún problema o situación de riesgo para el niño o la madre, el equipo médico estará formado por el tocólogo, matrona, anestesista y pediatra. Ante un parto normal el equipo médico facilitará que la pareja o un familiar de confianza acompañe a la madre en la sala de parto.

¿Cómo se controlan la madre y el bebé durante el parto?

La presión sanguínea de la madre, el pulso y temperatura se comprueban a intervalos regulares durante todo el parto y posteriormente. Es normal monitorizar al bebé escuchando los latidos de su corazón. Normalmente se lleva a cabo escuchando el corazón con un amplificador especial manual y registrando la frecuencia cardiaca a intervalos regulares durante el parto.

En ciertas circunstancias es necesario disponer de un registro continuo del latido del bebé. Puede obtenerse mediante un cinturón colocado alrededor de la cintura de la madre o mediante un pequeño electrodo situado en el cuero cabelludo del bebé a través del cuello del útero y vagina de la madre.

Al analizar el latido del bebé por estos métodos la matrona u obstetra puede detectar si el bebé está recibiendo oxígeno suficiente durante el parto.

A veces, el patrón del latido muestra anormalidades y puede ser necesario que el obstetra tome una pequeña muestra de sangre del cuero cabelludo del bebé para analizar el contenido de oxígeno del feto (toma de Ph fetal).

Parto de nalgas

En un parto de nalgas el bebé está colocado en el útero de tal forma que la cabeza está cerca de las costillas de la madre y las nalgas sobre el cuello del útero. Debido a que las nalgas del bebé son ligeramente menores que la cabeza, puede ser difícil dar a luz con seguridad. Una alternativa es girar suavemente el bebé antes de que comience el parto (conocido como versión cefálica externa), de tal modo que quede la cabeza hacia abajo cuando comience el parto. Esta maniobra hoy en día está casi en desuso al no estar exenta de riesgos y por las dificultades que entraña.

En todo parto de nalgas es conveniente la presencia de un tocólogo en el momento de la expulsión del bebé debido a que pueden presentarse complicaciones maternas o fetales que hagan necesaria la práctica de maniobras obstétricas para su extracción o bien tener que emplear el fórceps para extraer la cabeza del bebé que queda atrapada tras la salida del resto del cuerpo.

En la mayoría de los servicios de obstetricia es común indicar cesárea en las primerizas cuyo bebé esté situado de nalgas; en cambio, si no es primeriza y cumple con una serie de condiciones, el parto vaginal está normalmente permitido. Esta actitud está siendo revisada actualmente, puesto que en los servicios obstétricos en que se permite el parto vaginal de nalgas en primerizas, la experiencia muestra que son partos normales y sin mayor riesgo fetal cuando se seleccionan los casos. Muchos bebés que vienen de nalgas nacen de forma segura y las madres que han tenido un parto normal tendrán menos complicaciones.

Alumbramiento con fórceps o ventosa (cazoleta de succión)

Entre el 5 y el 20% de todos los nacimientos requieren la ayuda del fórceps o de la ventosa. Este tipo de nacimiento se conoce como nacimiento instrumental. Lo lleva a cabo un obstetra, que utilizará los fórceps o la ventosa sólo en ciertas circunstancias. El nacimiento instrumental se lleva a cabo sólo en la segunda fase del parto.

Los motivos más frecuentes para el empleo de los fórceps o la ventosa son:

Cuando es necesario un nacimiento instrumental, el médico coloca los fórceps o la ventosa en la cabeza del bebé y tira con mucho cuidado para facilitar su salida.

Al utilizar los fórceps o la ventosa, puede ser necesario realizar un corte, conocido también como episiotomía, en el perineo de la madre (el área entre la vagina y el ano).

El primer par de días tras el nacimiento, el bebé presentará las marcas en los lugares en los que se colocó el fórceps o la ventosa, pero éstas desaparecerán rápidamente y no revisten mayor importancia.

Si el empleo de los fórceps o ventosa no tiene éxito, podría ser necesario realizar una cesárea de urgencia.

  • El bebé presenta un registro de frecuencia cardiaca anormal, lo que sugiere falta de oxígeno (insuficiencia fetal).
  • La madre ha pasado mucho tiempo empujando, está agotada y sin fuerzas para seguir haciéndolo, encontrándose la cabeza muy encajada y baja.
  • La cabeza del bebé se encuentra en una posición poco normal en la pelvis previéndose que la expulsión del feto será excesivamente lenta.
  • Evitar esfuerzos excesivos en mujeres bien por tener cicatrices de cesáreas previas u otra intervención sobre el útero (para que la cicatriz anterior tenga menor riesgo de rotura) o para aliviar esfuerzos que agravarían determinadas enfermedades maternas (insuficiencia cardiaca grave, etc.)
Gas (óxido nitroso) y oxígeno

Puede utilizarse durante el parto y es particularmente útil en la primera fase. No existen efectos secundarios importantes para la madre o el bebé y, si se sigue la técnica correcta, puede lograrse una buena analgesia.

Morfina o petidina

Estos fármacos son potentes en su alivio del dolor administrados mediante inyección intramuscular. Los efectos secundarios graves son raros. Los efectos secundarios leves son que la madre puede sentirse somnolienta, desarrollar picores en la nariz o sentir náuseas. Los fármacos penetran en el torrente sanguíneo del bebé y ocasionalmente éste puede estar algo lento en comenzar a respirar cuando nazca. Si éste es el caso, la matrona o el pediatra administrarán al bebé un fármaco antídoto llamado naxolona para invertir los efectos del analgésico. Estos analgésicos se administran una o dos veces durante el parto y no existe riesgo de adicción para las pacientes.

Anestesias epidural y espinal

Estas técnicas las administran los anestesistas. Ambas implican la inyección de un anestésico a través de una aguja cerca de la espina dorsal en la región lumbar de la espalda. Normalmente proporcionan un excelente alivio del dolor sin ser muy molesta su instauración. En muy pocos casos estará contraindicada por problemas graves de columna, infección en la zona interesada, hemorragia materna grave o sospecha de enfermedad neurológica.

La anestesia epidural es duradera y puede administrarse incluso al principio del parto. Durará todo el tiempo hasta el nacimiento. Una anestesia espinal sirve para un corto periodo de tiempo, es decir para un nacimiento con fórceps o una cesárea.

Los efectos secundarios graves de la epidural o espinal son raros, y tanto las matronas como los anestesistas están especialmente preparados para vigilar su aparición. Las epidurales no ralentizan el parto pero a veces hacen que para la mujer sea más difícil empujar de forma eficaz en la segunda fase, (al no sentir el dolor de la contracción), incrementándose la necesidad de utilizar el fórceps o ventosa para la extracción del bebé.

Nacimiento y medicación de alivio del dolor (analgesia)

Existen diferentes tipos de alivios del dolor que pueden ofrecerse a la mujer durante el nacimiento del bebé. Algunas mujeres deciden de antemano que no desean utilizar ningún método analgésico, pero durante el parto pueden cambiar de opinión. La analgesia la prescribe un médico o la matrona tras una conversación con la mujer. Los fármacos más comúnmente utilizados son:

Desgarros en la vagina o perineo

Para evitar que se produzcan desgarros graves que puedan incapacitar a la larga es habitual el hacer un corte o episiotomía cercano a la línea que une ano y vagina. Tras nacer el niño se procede a la sutura del corte practicado. Muchas mujeres se inquietan pensando si los cortes y desgarros sanarán tras el nacimiento, pero afortunadamente la mayoría lo hacen.

A la mayoría de las mujeres se les administrará anestesia local en el perineo y la vagina o algún otro anestésico antes de recibir los puntos. Se emplean suturas de absorción (las elimina el organismo), de modo que no tienen que retirarse los puntos días después.

¿Qué ocurre si el músculo del ano (esfínter anal) se desgarra?

Muy pocas mujeres sufren el desgarro del esfínter anal durante el parto. Normalmente ocurre esto sólo si el bebé en muy grande, y a veces puede desgarrase cuando el médico emplea los fórceps o la ventosa.

El médico puede suturar el esfínter y normalmente se hace estando la mujer bajo los efectos de una anestesia espinal, epidural o general, ya que puede ser muy doloroso.

Si la mujer experimenta algún tipo de incontinencia tras el nacimiento, debería consultar con el médico.

¿Por qué algunos nacimientos terminan en una cesárea de urgencia?

Algunos nacimientos requieren que se practique una cesárea de urgencia si surgen complicaciones inesperadas y el bebé muestra signos de falta de oxígeno. Si el parto se desarrolla con mucha lentitud normalmente será necesaria una cesárea.

Cada parto es diferente y cada experiencia en esos momentos lo será también. No obstante, la mayoría de los nacimientos son normales y naturales y la mayoría de las mujeres aceptan de buen grado volver a pasar por ello si su propósito es tener más hijos.

Dr. Niels Lund, especialista en Obstetricia y Ginecología; Dra. Charlotte Floridon, médico general; Dr. Philip Owen, especialista en Obstetricia y Ginecología

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