09 MARZO 2010

Enuresis (incontinencia urinaria)

Niña durmiendo

Última revisión: 2010-03-09 por Dr. Luis M. Clemente Ramos

¿Es frecuente la enuresis?

Enuresis es el término médico que define el acto de orinar involuntariamente. Entre los niños, la más frecuente es la denominada enuresis nocturna: la que se produce durante la noche.

Hasta los seis años, la enuresis es algo frecuente en los niños. No debemos olvidar que los niños no se hacen pis en la cama a propósito. Aproximadamente, un 15-20% de los niños de cinco y seis años mojan la cama, y la mayoría de ellos son varones. Por debajo de esta edad, el resultado de los tratamientos es de un número de curaciones similar, entre los niños tratados y los que no lo son. Por ello, antes de esa edad, resulta contraproducente presionar al niño. El número de curaciones a partir de los 5 años es de un 14%; de modo que entre los adolescentes, el porcentaje de incontinencia nocturna se reduce al 1%.

¿Por qué se orinan los niños en la cama?

La mayoría de los niños que mojan la cama lo han venido haciendo durante toda su vida (se denomina enuresis primaria) y, en muchos casos, no hay una causa evidente. A menudo, se trata de un problema que ha sufrido algún familiar directo. La enuresis se da en algún pariente cercano en más del 85% de los casos. El 57% de los niños que se orinan de noche tienen un hermano, una hermana, un padre o un madre que ha sufrido el mismo problema.

Causas médicas:

Causas psicológicas:

Otra posible causa podría encontrarse en el sueño profundo de estos niños, que no se despiertan para orinar cuando tienen la vejiga llena. También sucede que algunos niños desarrollan el control de la vejiga más tarde que los demás.

La hormona antidiurética (ADH), también llamada vasopresina, que se produce en una glándula que está en la base del cerebro llamada hipófisis, es la responsable principal del control de la producción de orina. Esta hormona tiene como efecto más destacado favorecer el ahorro de agua por el riñón, con la consiguiente reducción del volumen de orina excretada. Durante la noche, algunos niños producen una cantidad insuficiente de ADH, y esto puede contribuir a la enuresis, por haber una mayor producción de orina que no se evacúa a lo largo de la noche. Por ello, la vasopresina aplicada en aerosol nasal puede ser de utilidad a la hora de proporcionar un alivio a este problema. El niño debe ser examinado por el médico, quien evaluará la necesidad de someterle o no, a dicho tratamiento.

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¿Qué medidas se pueden tomar?

Existen alarmas especiales que suenan o vibran cuando el niño moja la cama. Estos dispositivos han demostrado ser eficaces para curar la enuresis nocturna en el 70 % de los casos. La alarma despierta al niño en cuanto las primeras gotas de orina alcanzan su ropa o las sábanas. De esta manera, el niño se da cuenta de que se está orinando y es consciente de la sensación que produce la vejiga llena. Hay distintos tipos de alarmas. Algunas tienen una malla de cobre que se coloca bajo la sábana. La malla está conectada a un timbre, que se acciona en cuanto la primera gota de orina alcanza la sábana. Otras llevan un pequeño sensor, también conectado a un timbre, que se coloca en el pijama.

No debe crearse un drama familiar ante un caso de enuresis nocturna. La mayoría de los niños se avergüenza de orinarse en la cama, por lo que la familia debe mostrar su apoyo y una actitud positiva hacia ellos. No hay que enfadarse ni castigar al niño cuando se orine durante la noche. Sólo se lograría empeorar las cosas.

El niño debe saber que a muchos otros les sucede lo mismo. Si algún familiar sufre el mismo problema, hay que decírselo al niño. Saber que hay más niños con idénticas dificultades probablemente le ayudará a vivir mejor con su problema.

Debe evitarse que el niño beba demasiado durante las dos horas antes de acostarse. Esto no garantiza que no acabe mojando la cama, pero puede contribuir a mejorar el problema. También es importante que vaya al cuarto de baño antes de dormir.

La cama puede protegerse, empleando un colchón impermeable o poniendo un protector impermeable sobre el colchón y bajo la sábana. El protector tiene que estar bien sujeto a los bordes de la cama para prevenir cualquier riesgo de asfixia.

Cerca de la cama pueden colocarse sábanas limpias y un pijama de recambio, para que el niño pueda cambiarse si se despierta. Es muy positivo que el pequeño se cambie sus propias sábanas; no debe ser un castigo, sino un modo de aprender a sobrellevar el problema. También es una forma de concienciarle de la situación.

Si el niño está de acuerdo, las 'noches secas' pueden apuntarse en un diario, o marcarse en un calendario. El niño tiene que recibir reconocimiento y elogios cuando se despierta seco al día siguiente. Animarle y estimularle es con frecuencia, la mejor manera de afrontar el problema.

Los pañales nocturnos no son recomendables; no le ayudarán a ser consciente del problema y no aprenderá a notar cuándo necesita orinar.

Muchos padres despiertan a sus hijos en plena noche, para llevarles a orinar al cuarto de baño. Estudios realizados demuestran que esta medida apenas tiene efectos positivos, pues el niño no se despierta por sí solo a causa de la necesidad de orinar.

Los avances pueden tardar semanas o meses en realizarse. Todas las personas involucradas deben proceder con paciencia, ya que enseñar al niño es una tarea que lleva su tiempo. Hay que tener siempre presente que con el paso de los años, la mayoría de los niños deja de orinarse en la cama.

No hay que avergonzarse de acudir al médico para estudiar otras posibilidades, si las sugerencias anteriores no acaban de dar resultado.

¿Cuándo debe el niño visitar al médico?
  • Cuando sigue orinándose después de cumplir los seis años.
  • Cuando empieza a orinarse en la cama, sin que le sucediera en el pasado (esta situación se denomina enuresis secundaria).
  • Cuando la orina tiene un olor fuerte, o cuando se queja de dolor al orinar, o después de hacerlo.
  • Cuando empieza a orinarse durante el día.
  • Cuando orina más de lo habitual, ya sea de noche o de día.
  • Cuando presente incontinencia fecal.
¿Qué medidas tomará el médico?

El médico hará preguntas sobre el niño, como por ejemplo, sobre la época en la que aprendió a ir al cuarto de baño durante el día. Probablemente, querrá saber si algún miembro de la familia ha tenido el mismo problema. A continuación, el médico examinará al niño, palpando su abdomen y explorando la región sacrolumbar. También debe evaluar el grado de desarrollo psicomotriz.

Puede que solicite una muestra de orina, para descartar una infección urinaria. También puede indicar la realización de una ecografía, para descartar un problema en el aparato urinario, y una radiografía de columna lumbar, para descartar alteraciones renales. En determinados casos, puede complementarse la exploración realizando un estudio del funcionalismo del tracto urinario inferior (estudio urodinámico).

¿Qué tratamientos médicos existen?

El tratamiento farmacológico tiene sentido cuando la incontinencia está causada por un déficit de la hormona antidiurética (ADH) que controla la producción de orina. La desmopresina (DDAVP; sustancia del tipo de la ADH) en aerosol nasal puede ser de utilidad, pero debe ser el médico el que, examinando al niño, decida si necesita tratamiento o no.

Dra. Bettina Norby, especialista en Urología ; Dr. John Pillinger, médico general