09 MARZO 2010

Infecciones de las uñas por hongos (onicomicosis)

Última revisión: 2010-03-09 por Dr. Daniel Candelas Prieto

¿Qué son y qué las produce?

La onicomicosis se define como toda infección en las uñas de las manos o de los pies producida por diversos tipos de hongos. La infección puede provenir de la propia uña o de otra infección por hongos en otras localizaciones.

Aunque la infección causada por cada tipo de hongo recibe un nombre específico, es cierto que todas se agrupan bajo el nombre genérico de onicomicosis. Las infecciones pueden ser producidas por cuatro tipos de hongos diferentes:

Existe un elevado número de alteraciones de las uñas que pueden presentar importantes semejanzas desde un punto de vista médico. La confusión con otras afecciones dermatológicas y la propia identificación del hongo crean grandes dificultades a la hora de diagnosticar correctamente esta enfermedad.

Es una enfermedad en la que en la mayoría de los casos los síntomas no están necesariamente asociados al dolor. La persona afectada tan solo siente molestias, picor y un cambio estético progresivo del estado de sus uñas. Esta es la principal razón por la que no se acude al médico hasta que el estado de la afección es avanzado y hay un cambio evidente en la apariencia y la forma de las uñas.

Entre el 1,5 y el 3% de la población se ve afectada aunque sólo un 0,5% está bajo tratamiento. Esto es debido en gran medida al escaso grado de información y concienciación existente entre la población de esta enfermedad.

  • Dermatofitos (tiña ungueal)
  • Cándidas levaduriformes (candidiasis ungueal)
  • Hongos filamentosos
  • Moho
¿Cuáles son los factores de riesgo?

Hay una serie de condicionantes ambientales, personales y de carácter social que pueden implicar un mayor riesgo de infección por hongos en las uñas. La onicomicosis no es una alteración de origen genético aunque hay una serie de enfermedades que predisponen a ella, como son las enfermedades vasculares o las que afectan al sistema inmunológico (sistema defensivo del organismo). Todas ellas son enfermedades que provocan escasa oxigenación de las uñas o disminución de las defensas del organismo y, por tanto, aumentan la probabilidad de infección.

Entre estas enfermedades podemos nombrar las siguientes:

Hay otros factores de riesgo que propician el contagio de infecciones por hongos, ya que favorecen el microambiente donde algunos tipos de hongos están presentes:

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¿Cuáles son los síntomas?

Aunque la onicomicosis no provoca síntomas alarmantes ni alteración del estado general, puede causar problemas en la vida social y profesional, limitando el desempeño de ciertas actividades en las que la estética es importante.

Normalmente los síntomas comienzan con una afectación parcial de la uña que con el tiempo se extenderá hasta afectar a la matriz (raíz de la uña). La posible ausencia de dolor y la lentitud en la progresión de la afección son, precisamente, las causas fundamentales por las que se acude al médico cuando la enfermedad está ya muy avanzada.

Los signos más frecuentes de la onicomicosis afectan a la forma y aspecto de la uña, y son:

  • Cambios en la forma de la uña (aspecto leñoso)
  • Cambios de color (amarillento, parduzco)
  • Aumento de grosor
  • Mayor fragilidad (uñas quebradizas)
  • Desprendimiento de las uñas
¿Cómo se diagnostica?

Hay una gran cantidad de alteraciones ungulares que ofrecen semejanzas desde el punto de vista clínico, y este hecho influye de manera determinante en la dificultad para establecer el diagnóstico correcto. A pesar de ello, el diagnóstico puede realizarse sobre la base de la apariencia de las uñas.

Para un diagnóstico fiable se pueden realizar diferentes técnicas (examen directo o cultivo de la muestra) que confirmen la onicomicosis y el tipo de hongo responsable de la enfermedad. Para ello se realiza una toma mediante raspado o cortando un fragmento de la uña afectada. En ocasiones, hay resultados negativos en las técnicas de diagnóstico y no se detectan los hongos responsables a pesar de tener realmente una onicomicosis.

¿Qué se puede hacer en casa?
  • Higiene personal: lavar frecuentemente los pies secándolos adecuadamente antes de ponerse los calcetines y el calzado. Secar muy bien las zonas entre los dedos.
  • Tomar medidas de precaución en lugares públicos como piscinas, gimnasios, duchas, etc.
  • Uso de calzado adecuado que permita transpirar al pie.
  • Utilizar calcetines de algodón o de lana. Cambiarlos frecuentemente y siempre que estén húmedos.
Tratamientos tópicos (aplicados directamente sobre la uña)

Son lacas que se aplican sobre la superficie de la uña. Requieren una gran dedicación, constancia y concienciación ya que suelen ser tratamientos de larga duración y su aplicación precisa un tiempo (limado de uña, aplicación del producto). Suelen ser suficientes para tratar las infecciones superficiales y cuando la afectación de la uña no es muy extensa (no debe afectar a la raíz de la uña).

Algunos de los fármacos empleados por vía tópica son: amorolfina, ciclopiroxolamina y tioconazol.

Tratamientos sistémicos (administrados vía oral)

Su eficacia es mayor. La duración del tratamiento también suele ser prolongada (varios meses).

Algunos de los fármacos utilizados por vía oral son terbinafina e itraconazol.

Cuando estos tratamientos no son eficaces, se puede llegar a realizar la extirpación total de la uña (ablación) mediante métodos quirúrgicos o químicos.

¿Cuál es el tratamiento?

Fundamentalmente hay dos tipos de tratamiento (muchas veces se utilizan combinados):

Dr. Flemming Andersen, especialista en Dermatología; Dra. Ulla Søderberg, especialista en Dermatología; Dr. James Ferguson, especialista en Dermatología