09 MARZO 2010

Eczema y dermatitis atópica

Grano en la barbilla

Última revisión: 2010-03-09 por Dr. Daniel Candelas Prieto

¿Qué es el eczema?

El eczema es una reacción de intolerancia de la piel frente a diferentes agentes que actúan desde fuera o desde dentro del organismo. Su síntoma principal es el picor.

Es un proceso evolutivo que pasa por diferentes etapas apareciendo vesículas que se rompen, liberando líquido; posteriormente aparecen costras amarillentas y descamación, y finalmente, si se vuelve crónico aparece un engrosamiento de la piel. No todos los eczemas pasan por todas las etapas.

El eczema es una de las manifestaciones más frecuentes de la dermatitis atópica.

¿Qué es la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria cutánea caracterizada por la forma y distribución de las lesiones, su curso crónico y recurrente (reaparición de los síntomas después de una remisión) y por producir intenso picor. Con frecuencia existen antecedentes personales y/o familiares de atopia (estado en el que el organismo reacciona de un modo más enérgico que lo normal frente a diferentes estímulos). Fenómenos de atopia serían el asma, rinitis y conjuntivitis alérgicas, dermatitis atópica, etc.

Entre el 0,7% y el 2,4% de la población general se ve afectada, siendo mucho más frecuente en la población infantil. Se considera que alrededor del 8% de los niños puede padecerla.

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Factores genéticos

La enfermedad suele afectar a otros miembros de la familia. Es probable que un niño con dermatitis atópica tenga otros signos de atopia como asma, rinitis o conjuntivitis alérgica, etc. o estos aparezcan en algún familiar. Se han relacionado varios genes con la dermatitis atópica aunque la conexión aún no está clara.

Factores ambientales ¿Qué causa la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica está causada por una combinación de factores genéticos y factores ambientales:

Fase del lactante

Hasta los 2 años de edad

Fase infantil

Entre los 4 y los 10 años de edad

Fase del adolescente o adulto joven

Desde los 12 años hasta la tercera o cuarta décadas de la vida, siendo excepcional en edades más avanzadas.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas pueden ser muy variables e incluso cambiantes en una misma persona. Clásicamente se establecen 3 fases:

El picor es el síntoma principal y frecuentemente se observan lesiones por rascado. En la fase del lactante predominan las lesiones eczematosas, siendo la cara la zona más afectada, aunque pueden verse involucradas otras zonas.

En las fases infantil y del adulto predominan las lesiones de prúrigo (lesiones de pequeño tamaño redondeadas, sobreelevadas, con una vesícula o una costra central y que pican mucho) y el engrosamiento de la piel, localizándose típicamente en los pliegues de los codos y de las rodillas, pudiendo afectarse también otras zonas. Hay una serie de procesos que se denominan formas menores de dermatitis atópica que pueden formar parte de un cuadro florido de la enfermedad o presentarse como única manifestación del proceso, relacionándose con la dermatitis atópica al encontrarse otros rasgos atópicos asociados.

La piel de las personas con dermatitis atópica suele presentar un aspecto de sequedad tanto en las fases activas como en las remisiones. Las personas afectadas están especialmente expuestas a infecciones cutáneas por bacterias (Staphylococcus aureus), virus (herpes simple, molusco contagioso, papilomavirus) y hongos.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se realiza en función de la historia clínica y conforme a la forma y distribución de las lesiones, que varían según la edad de presentación de la enfermedad. En ocasiones se pueden realizar algunas pruebas complementarias para identificar posibles factores desencadenantes.

Algunas veces se puede confundir con otras formas de eczema, dermatitis seborreica, infecciones por hongos, sarna, etc.

Control de la inflamación

El tratamiento de elección son los corticoides tópicos. Reducen la gravedad de la dermatitis atópica en pocos días. Algunas veces se combinan con agentes antibacterianos cuando las lesiones están sobreinfectadas. En casos graves y durante breves períodos se utilizan de forma sistémica. Utilizados de forma apropiada son perfectamente seguros.

Control del picor

La medicación sistémica más importante y de mayor utilización la constituyen los antihistamínicos H1. Sólo son efectivos los que tienen un componente sedante.

Disminución de la sequedad cutánea

Sustancias emolientes (forman una capa oleosa en la superficie de la piel que retiene agua). Reducen la inflamación y aumentan la efectividad de otros tratamientos como los corticoides. Serían la urea, avena, vaselina, etc.

Fototerapia (tratamientos utilizando luz artificial)

Tanto la luz ultravioleta B (UVB) como los psoralenos + luz ultravioleta A (PUVA) han demostrado claramente su eficacia. Pero su uso queda muy limitado al ser niños la mayoría de pacientes y por las dosis de mantenimiento a emplear.

Inmunosupresores (sustancias que disminuyen el sistema inmune)

Se utilizan la ciclosporina, azatioprina, etc. Es necesario un control de los posibles efectos secundarios.

Inmunomoduladores

Protopic (pomada de tacrolimus) es el primer inmunomodulador tópico no esteroideo desarrollado específicamente para el tratamiento de la dermatitis atopica. Se comercializa en dos concentraciones (0,1% y 0,03%) y esta indicado para el tratamiento de la dermatitis atópica moderada o grave que no responde a los tratamientos convencionales o en la que estos producen intolerancia. Es decir, se trata de un tratamiento con la misma eficacia que los antiinflamatorios pero sin los posibles efectos secundarios de estos.

¿Cómo se trata?

No hay cura para la dermatitis atópica. Todas las medidas higiénicas generales y los tratamientos tópicos (aplicados directamente sobre la piel) o sistémicos (generales), son sintomáticos, dirigidos a eliminar los diferentes factores desencadenantes y, en fase de actividad, controlar la inflamación, el picor y la sequedad de la piel. El tratamiento depende de los hallazgos cutáneos en un período dado.

Otras medidas (generalmente en casos graves):

Antibióticos

Se utilizan cuando hay una infección bacteriana de las lesiones, generalmente producida por la bacteria Staphylococcus aureus, que causa unas costras amarillentas sobre las zonas afectadas. Se utilizan generalmente penicilinas (cloxacilina) o macrólidos (eritromicina).

Antivirales

Sobre todo se infectan por el virus del herpes simple. Se utiliza el aciclovir o derivados.

Fomentos (aplicación de sustancias húmedas)

Se utilizan cuando el cuadro es muy agudo, con lesiones exudativo-costrosas. Las más utilizadas son el sulfato de cobre, sulfato de zinc, permanganato potásico, etc. en diferentes concentraciones.

¿Qué tratamientos adicionales pueden ser necesarios? ¿Qué puede hacer uno mismo?
  • Mantener la piel hidratada (si se tiene seca) aplicando una crema emoliente adecuada con capacidad para restaurar la piel dañada. Aplicar tantas veces como sea necesario para asegurar la correcta hidratación y restauración de la piel. Es preferible aplicar una crema sin perfume para evitar las posibles irritaciones que este tipo de sustancias puedan ocasionar.
  • Evitar las temperaturas extremas (la ideal es alrededor de 20 ºC) y los cambios bruscos de temperatura, así como los ambientes excesivamente secos.
  • Ventilar correctamente las habitaciones de la casa y evitar la presencia de animales domésticos (perros, gatos, pájaros, etc.) y de plantas. En el dormitorio es preferible evitar objetos que almacenen polvo (cojines, alfombras, muñecos de peluche, etc.) y utilizar el aspirador en lugar de barrer, realizando las operaciones de limpieza cuando el niño esté ausente.
  • Evitar situaciones que provoquen el estrés ya que es uno de los posibles factores desencadenantes es el estrés.
  • Secar correctamente la piel después de bañarse en el mar o en la piscina y aplicar una crema emoliente.
  • Aplicar un protector solar adecuado mientras estén expuestas al sol.
  • Uutilizar ropa "suave" de algodón, hilo o pana y evitar lana y tejidos sintéticos debido a que son ásperos y pueden irritar la piel atópica. Los individuos atópicos tienen una piel seca e hipersensible, por lo que muchos tejidos empeoran las lesiones.
  • No utilizar calzado deportivo durante tiempo prolongado.
  • No abrigarse en exceso y utilizar calcetines y medias de algodón evitando el nylon o la fibra.
  • Utilizar ropa de cama (sábanas, almohadas) de algodón. Deben lavarse antes del primer uso y evitar las plumas en las almohadas.
  • Lavar la ropa con detergentes suaves y evitar el empleo de lejías. Evitar el empleo de suavizantes textiles, que son productos irritantes.
  • Evitar los baños prolongados y con agua muy caliente. Se debe secar la piel con suavidad y sin frotar.
  • Utilizar productos suaves "sin jabón" y ligeramente ácidos.
  • Aplicar cremas emolientes adecuadas que hidraten y restauren la piel atópica agredida tras baño (idealmente a temperatura templada y durante un máximo de 20 minutos).
  • Evitar actividades que provoquen sudoración excesiva.
  • Aplicar el maquillaje sobre una piel perfectamente hidratada con emolientes adecuados.
  • Utilizar guantes de goma o algodón para realizar las tareas domésticas.
  • Eliminar los alergenos alimentarios o inhalantes si hay una clara relación entre la aparición de las lesiones y el contacto con el alergeno. Los alimentos peor tolerados son el huevo, chocolate, plátanos, leche de vaca, naranja, melocotón, pescado azul, productos picantes y frutos secos.

Dr. A. Sahota , especialista en Dermatología; Dr. M. Rustin, especialista en Dermatología