01 MARZO 2010

Enfermedades reumáticas en las personas mayores

Señora mayor en la calle con el carrito de la compra

Última revisión: 2010-03-01

Los síntomas reumáticos como el dolor, la tumefacción o hinchazón de las articulaciones o la limitación de su movilidad son extraordinariamente frecuentes en la población general, con una frecuencia de afectación que oscila entre el 30% y el 50% de las personas (es decir, una de cada dos o tres personas tiene o tendrá alguno de estos síntomas).

Estos problemas son más frecuentes a medida que aumenta la edad y son prácticamente universales, es decir, que afectan a todas las personas mayores de 75 años, siendo más frecuentes en las mujeres que en los hombres.

Las articulaciones que con mayor frecuencia se ven afectadas son las regiones lumbar y cervical de la columna vertebral, las rodillas, los hombros y las caderas. Éstas son las áreas fundamentales en que la artrosis -o “desgaste de los huesos” o los trastornos de las llamadas partes blandas (músculos, tendones, ligamentos, etc.)- se manifiesta.

La trascendencia de las enfermedades reumáticas se debe a su enorme frecuencia y también por las consecuencias socioeconómicas que acarrean y que son gigantescas.

En líneas generales, el 60% de las personas que padecen alguna enfermedad reumática tiene algún tipo de limitación para llevar a cabo sus actividades habituales. Por otra parte, las consultas médicas por problemas reumáticos sólo son superadas en Atención Primaria por las consultas por problemas respiratorios.

La artrosis

La artrosis es, en realidad, una enfermedad del cartílago o almohadilla que cubre el extremo de los huesos que termina degenerándose o desgastándose. Al efectuar una radiografía de las articulaciones, especialmente en la columna vertebral, se observa que está presente en una de cada cuatro personas. Como tal, afecta a más de cuatro millones de ciudadanos en nuestro país.

Los principales factores de riesgo son: la edad (a mayor edad mayor frecuencia de la enfermedad, mayor gravedad de ésta y mayor posibilidad de múltiples localizaciones articulares); el sexo (sobre todo femenino en cuanto a artrosis de manos y rodillas y el masculino para la artrosis de cadera); la obesidad; la herencia; algunos defectos congénitos de las articulaciones (como en el caso de la cadera); y la sobrecarga física profesional o deportiva.

La artrosis es la principal causa de incapacidad del anciano y tiene una importante repercusión funcional en articulaciones como la cadera y la rodilla que, cuando están seriamente desgastadas, deben ser intervenidas quirúrgicamente para sustituirlas por prótesis articulares.

Consejos

Son varios los consejos que pueden recibir las personas mayores para prevenir este trastorno, entre los que destacamos los siguientes:

Si la enfermedad ya se ha desarrollado el médico aconsejará un tratamiento que habitualmente consiste en aliviar el dolor con analgésicos o antiinflamatorios, fisioterapia y, en los casos más graves, la cirugía con la implantación de una prótesis articular en la articulación dañada.

  • Evitar el sobrepeso y la obesidad ya que estos son uno de los principales factores en el desarrollo de la enfermedad y pueden perjudicar seriamente las llamadas articulaciones de carga como las rodillas, las caderas, los pies o la espalda.
  • Mantener posturas adecuadas y evitar aquellas que producen sobrecarga de las articulaciones (flexión excesiva del cuello, arrodillarse mucho tiempo, etc.). Por lo tanto, conviene cambiar con frecuencia de postura y descansar.
  • Evitar cargar excesivo peso e intentar repartirlo en los dos brazos.
  • Practicar ejercicios físicos no violentos (nadar, caminar, bicicleta, tablas de gimnasia o gimnasia suave) de forma regular.
Reumatismos de partes blandas

Entre los reumatismos de las partes blandas se encuentra el hombro doloroso, las alteraciones del codo (codo del tenista o del golfista) y de la mano (síndrome del túnel carpiano o compresión de un nervio a su paso por la muñeca o la mano), las tendinitis (inflamación de los tendones), bursitis (inflamación de las bolsas de líquido sinovial que protegen a las articulaciones en diversas localizaciones), etc.

Son problemas muy comunes derivados de las actividades diarias como cargar peso, pequeños o grandes traumatismos, actividades deportivas, trabajos manuales con traumatismos repetidos, etc. Muchos de estos trastornos se podrían prevenir adoptando medidas protectoras en el desempeño de determinados trabajos, realizando las actividades deportivas acorde con la edad y el grado de entrenamiento de la persona, etc. De todas maneras, cuando se producen con frecuencia son necesarias medidas como el reposo, el calor y los tratamientos médicos (analgésicos, antiinflamatorios, infiltraciones) o rehabilitadores.

Lumbalgia o lumbago

El dolor lumbar es uno de los trastornos más frecuentes y frustrantes que afectan a la especie humana. Su frecuencia es muy elevada y se estima que afecta a una entre seis o siete personas.

Son factores de riesgo los traumatismos, las profesiones físicamente duras (levantar pesos con frecuencia), las profesiones con inclinaciones o giros del tronco y la exposición a vibraciones. En cualquier caso, la causa más frecuente del lumbago son las malas posiciones en las actividades cotidianas como sentarse, agacharse, mover objetos, etc. Es una fuente muy importante de incapacidad laboral y de baja por enfermedad.

A la hora de prevenir este frecuente problema son tres las actuaciones fundamentales: adoptar posturas correctas de la espalda, aprender a manipular las cargas y realizar ejercicios.

Para que la espalda no sufra hay que adoptar la postura adecuada en todo momento, tanto en reposo como en movimiento. Manipular las cargas representa siempre un esfuerzo adicional sobre el mismo movimiento realizado sin carga. Por consiguiente, hay que procurar que el peso a manejar sea el menor posible y poner la máxima atención en hacer todos los movimientos correctamente. Por último, para cumplir su función la musculatura de la espalda debe ser fuerte pero flexible. Este buen tono muscular se consigue haciendo ejercicios de fortalecimiento y de estiramiento.

La osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad que afecta a los huesos y los hace cada vez más frágiles y propensos a fracturarse. Es un trastorno lentamente progresivo que afecta sobre todo a las mujeres a partir de la menopausia. Se calcula que en España afecta aproximadamente a dos millones y medio de mujeres. La principal consecuencia de esta enfermedad son las fracturas de los huesos, entre las que destacan las fracturas de las muñecas, de la columna vertebral y de las caderas.

Actualmente se puede medir el grado de “descalcificación de los huesos” de una persona mediante unas radiografías y una prueba especial llamada densitometría. Ahora bien, lo más importante que debe conocer una mujer menopáusica es cómo prevenir la enfermedad y, por añadidura, las fracturas: es fundamental adoptar una alimentación rica en calcio y para ello la leche y sus derivados (queso, yogur, nata, etc.) son la mejor fuente.

La práctica de un ejercicio físico moderado de forma regular es otra medida aconsejable, como lo es no fumar ni tomar café o bebidas alcohólicas en exceso. Es también importante tomar el sol (fuente de vitamina D) o estar al aire libre al menos media hora diaria.

Otros aspectos no son menos importantes, como prevenir el riesgo de caídas que pueden propiciar la fractura. Este riesgo aumenta con la edad y, ya que la mayoría de caídas se producen en los hogares, sería importante evitar la mala iluminación, las alfombras deslizantes, las escaleras peligrosas así como graduarse correctamente la vista o usar zapatos cómodos y con suela antideslizante.

Una vez que se ha producido la pérdida de hueso, el tratamiento irá enfocado a reducir al mínimo el riesgo de fractura, detener esa pérdida de hueso y, en la medida de lo posible, restablecer el hueso perdido para lo que se usan distintos medicamentos que deberá tomar el paciente a largo plazo.

Tipos de procesos reumáticos en los mayores

A continuación analizaremos un poco más detenidamente los cuatro grandes procesos reumáticos que afectan a las personas mayores: artrosis, reumatismos de partes blandas, lumbalgias o lumbagos y osteoporosis.

Dr. Salvador Pertusa Martínez, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria