01 NOVIEMBRE 2009

Vacuna antigripal

Joven sonándose la nariz

Última revisión: 2009-11-01

Cada año, con la llegada del otoño empezamos a oír hablar de las campañas de vacunación contra la gripe y la necesidad de prevenir esta enfermedad. Pero ¿qué es la gripe? ¿Por qué hay que vacunarse contra esta enfermedad? ¿Quién debe vacunarse? ¿Dónde y cómo vacunarse? Son preguntas que intentaremos responder en las siguientes líneas.

¿Qué es la gripe?

La gripe es una enfermedad aguda del aparato respiratorio, causada por la infección del virus de la gripe. La enfermedad afecta a las vías respiratorias superiores, a las inferiores o a ambas y, con gran frecuencia, se acompaña de síntomas generales como fiebre, dolor de cabeza, dolor de músculos y articulaciones y debilidad; lo que muchos pacientes expresan como un auténtico “trancazo”, o como si le hubieran dado “una paliza”.

Prácticamente todos los inviernos se producen brotes de la enfermedad, de extensión y gravedad variables, que producen una afectación considerable de la población general, así como una mortalidad elevada en determinados enfermos que llamamos de alto riesgo, como consecuencia, fundamentalmente, de complicaciones pulmonares.

Existe un acuerdo generalizado en considerar la gripe como un problema de salud pública de gran magnitud y en la recomendación de la vacunación anual de determinados grupos de riesgo que detallaremos a continuación. Sin embargo, a pesar de contar desde hace más de cinco décadas con una vacuna considerada de eficacia reconocida, la aceptación de la misma por parte de la población, de los profesionales sanitarios y de los que establecen la prioridad de las intervenciones sanitarias se ha producido con lentitud.

La gripe y las personas mayores

Si hay en Atención Primaria una intervención que haya demostrado su rendimiento en la asistencia a personas mayores es la vacunación antigripal. Existen pruebas evidentes de que la vacunación de los ancianos contra la gripe en los países desarrollados evita entre un 30% y un 40% de todos los ingresos hospitalarios y fallecimientos debido a enfermedades relacionadas con esta infección viral.

A pesar del reconocido efecto beneficioso de la vacunación antigripal en este grupo de pacientes, una proporción considerable de personas mayores de 65 años queda cada año sin vacunar.

¿Quién debe vacunarse?

Consideramos personas con alto riesgo de padecer la gripe a adultos y niños con alteraciones crónicas del corazón y de los vasos sanguíneos y/o de los pulmones, así como aquellas personas que residen en clínicas de reposo, hospitales de enfermos crónicos o residencias de ancianos.

Consideramos personas potencialmente capaces de transmitir la gripe a pacientes de alto riesgo al personal sanitario de alto riesgo (personal de las unidades de cuidados intensivos, personal de Atención Primaria) y familiares y personal sanitario de visita domiciliaria en contacto con pacientes de alto riesgo.

Consideramos personas de riesgo moderado a todas las personas mayores de 65 años, a los adultos y niños con enfermedades metabólicas (diabetes, obesidad, trastornos de la glándula tiroides), enfermedades crónicas de los riñones, estados de disminución de las defensas del organismo, anemia o “debilidad” de la sangre, presión arterial elevada y procesos alérgicos. También incluimos en este grupo a los niños en tratamiento crónico con aspirina.

Por último, consideramos conveniente la vacunación antigripal en otros grupos de población, como el personal de servicios públicos (policías, bomberos, etc.) y, en general, toda aquella persona que lo solicite porque quiera reducir su riesgo de contraer la gripe.

Las mujeres embarazadas también pueden vacunarse frente a la gripe, pero en este caso la vacuna debe estar preparada con virus inactivos o muertos.

¿Qué es la vacuna antigripal?

Una vacuna no es más que una suspensión de microorganismos (virus o bacterias) vivos atenuados, inactivos, sus fracciones u otros antígenos o sustancias. Se administran a individuos sanos susceptibles de contraer determinada enfermedad, con el objeto de inducir inmunidad activa, es decir, estimular la capacidad de defensa del organismo para protegerle de la enfermedad infecciosa correspondiente.

En definitiva, la vacuna estimula el sistema inmunitario o de defensa del individuo e induce una respuesta específica que le protege en el futuro contra el agente infeccioso frente al que se vacuna.

¿Cuándo y dónde debe vacunarse?

La vacuna contra la gripe se administra gratuitamente en la mayoría de los centros sanitarios de la red pública (fundamentalmente en la Atención Primaria de Salud, es decir, en los Ambulatorios y Centros de Salud) por personal de enfermería en general, mediante cita previa en el centro al que habitualmente acudimos y durante las semanas o meses habilitados para la campaña (octubre a diciembre).

Contraindicaciones

La vacuna antigripal está contraindicada en los siguientes casos:

En todos los casos anteriores, los pacientes no pueden ni deben vacunarse.

  • Personas con enfermedades infecciosas en fase aguda o con enfermedades malignas, como cáncer.
  • Individuos sometidos a tratamientos fuertes que debilitan el sistema de defensas del organismo.
  • Pacientes con enfermedades descompensadas del corazón o de los riñones.
  • Personas con enfermedades del sistema nervioso.
  • Personas que sufran alergias agudas o alergia grave a la proteína del huevo.
¿Cómo se administra la vacuna?

Por lo general, la vacuna se administra mediante un pinchazo profundo en el músculo del hombro y es bien tolerada, es decir, no produce ningún problema en la mayoría de las personas vacunadas. Sin embargo, en algunos casos y pocos días después de la inyección, aparecen síntomas similares a los de la propia gripe, aunque de menor intensidad, con unas décimas de fiebre, malestar general, dolores musculares, etc. En otras ocasiones, puede aparecer una reacción local con enrojecimiento y zona endurecida en el lugar de la inyección, habitualmente de carácter leve y pasajero. En casos más raros se han descrito erupciones generalizadas de la piel e incluso estados graves de choque anafiláctico.

La vacuna antigripal se prepara con distintos tipos de virus de la gripe que circularon en la temporada gripal anterior y se estima que puede proporcionar protección contra la enfermedad hasta a 80 de cada 100 personas vacunadas.

Dr. Salvador Pertusa Martínez, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria