16 MAYO 2008

Autoexploración mamaria: ¿qué debe comprobar?

Dibujo correspondiente a la quinta postura de la autoexploración

Última revisión: 2008-05-16

El cáncer de mama constituye, en todo el mundo, el tumor maligno más frecuente en la mujer, representando del 28% de todos los cánceres. Además, es propio de países desarrollados. Actualmente una mujer de cada ocho desarrollará, a lo largo de su vida, un cáncer de mama.

El riesgo de desarrollarlo aumenta progresivamente conforme aumenta la edad de la mujer; así, una mujer de 70 años presenta un riesgo casi 10 veces superior al de una de 40 años.

El hallazgo de un bulto, nódulo o masa de consistencia dura es la manifestación más frecuente del cáncer de mama (80%). Otra manifestación del mismo, aunque más rara (5%), es la secreción sanguinolenta por el pezón.

La detección de un tumor en fase inicial conlleva un mejor pronóstico y una mayor supervivencia; además, en el caso de los tumores mamarios, su detección precoz permite realizar intervenciones quirúrgicas menos mutiladoras y con menores secuelas.

Detección del cáncer de mama

Las tres pruebas más importantes para la detección precoz del cáncer de mama con las que contamos actualmente son:

  • La autoexploración mamaria
  • El examen clínico por parte del ginecólogo
  • La mamografía.
En resumen

Pocas mujeres realizan bien su autoexploración mamaria, que permite descubrir precozmente cualquier alteración. Deberá consultar con el ginecólogo si observa:

  • alteraciones del pezón
  • alteraciones cutáneas
  • existencia de un bulto.
Autoexploración mamaria

La autoexploración mamaria consiste en la exploración periódica de la mama por la propia mujer con el fin de detectar cualquier alteración que haga sospechar la presencia de un tumor.

Se trata de una prueba sencilla que no presenta riesgos y de bajo coste, aunque para su correcta aplicación precisa de un adiestramiento previo de la interesada.

Toda mujer debe conocer la morfología y textura de sus senos, de tal forma que le permita descubrir cualquier cambio en los mismos lo antes posible.

El autoexamen mamario dura unos pocos minutos, 4 ó 5 a lo sumo. En caso de que la mujer todavía tenga la menstruación debe practicarlo al día siguiente de terminar el ciclo. Si la mujer está en la menopausia debe realizar la autoexploración el mismo día cada mes, para adquirir y establecer un hábito permanente. Lo ideal sería comenzar el autoexamen desde que la joven comienza a tener sus primeras reglas.

Primera

La mujer se colocará de pie frente al espejo, con los brazos colgando a lo largo del cuerpo, desnuda de cintura para arriba, con las mamas completamente descubiertas y con una buena iluminación (figura 1).

En esta postura observará:

No debe alarmarse si uno de los pechos queda más bajo que el otro o uno es más grande que el otro, lo cual puede ser normal.

  • si en los pechos hay depresiones o elevaciones anormales de la piel
  • si hay cambios de color en la misma
  • si la forma del pecho o del pezón es diferente
  • si hay costras o retracciones en la areola o en el pezón
  • cualquier cambio en relación a meses anteriores.
Segunda

Levantando los brazos hacia el techo, la mujer girará el tronco a la derecha y a la izquierda para comprobar si existe alguna de las alteraciones indicadas anteriormente (figura 2). Después colocará las manos en las caderas, ejerciendo presión contra su propio cuerpo y procederá de nuevo a la observación mamaria indicada en el primer punto.

Tercera

Echada en la cama boca arriba, debe poner la mano izquierda bajo su cabeza y usar la mano derecha para palpar el pecho izquierdo, con los dedos juntos pero no rígidos (figura 3). Hay que tratar de ver si se tocan bultos o nódulos duros o existen zonas dolorosas. Para ello se procede como si el pecho fuese un círculo perfecto que se divide en 4 cuadrantes: primero se palpa el cuadrante superior interno de arriba abajo o del centro del tórax a la periferia, luego el cuadrante inferior interno, luego el inferior externo y luego el superior externo (figura 4). Terminar por la areola y pezón, de modo que no quede ninguna región de la mama sin explorar.

Cuarta

Con el brazo extendido a lo largo del cuerpo palpará el hueco de la axila deslizando la mano sobre las costillas de arriba abajo (figura 5), para comprobar si existen ganglios que saltarán al desplazar la mano.

Quinta

Por último se exprimirá ligeramente el pezón entre los dedos y observará si sale alguna secreción, fijándose entonces en su color y características.

Sexta

De igual forma se explorará la mama derecha, colocando la mano derecha bajo su cabeza y utilizando la mano izquierda para palpar.

¿En qué consiste la autoexploración mamaria?

La autoexploración debe incluir:

La pauta que se debe seguir es la siguiente:

  • Un examen visual frente a un espejo
  • Una exploración manual de ambos pechos y axilas.
Mediante este examen es posible descubrir:

Aunque la presencia de bultos o secreciones por los pezones puede obedecer a muchas causas, además del cáncer de mama, ante su aparición la mujer deberá consultar con el especialista.

  • Alteraciones del pezón: si está invertido o retraído, si presenta alguna erosión o lesión en la piel.
  • Secreción serosa o sanguinolenta por el pezón en forma espontánea o provocada por presión.
  • Enrojecimiento de la piel de la mama, aumento de calor o aparición de “piel de naranja”.
  • Presencia de un bulto en la mama, fijo o móvil, de límites concretos o poco definidos.
  • Retracción de la piel por fijación de un tumor debajo de la misma.
Inconvenientes de la autoexploración mamaria

El autoexamen mamario presenta una serie de inconvenientes:

No se ha demostrado que su utilización sirva para disminuir la mortalidad por cáncer de mama. Aunque, probablemente, esto sea consecuencia de una mala aplicación de la técnica y un bajo seguimiento de la misma, es decir, que pocas mujeres realizan bien, de forma completa y con periodicidad su autoexploración

  • Puede generar situaciones de ansiedad a muchas mujeres, por la carga psíquica que representa su implicación en el diagnóstico del cáncer.
  • Por la posibilidad, sobre todo en mujeres jóvenes, de encontrar múltiples nódulos que finalmente no tendrán trascendencia.
La mamografía

Hoy por hoy, la mamografía es el método ideal de diagnóstico precoz del cáncer de mama, ya que permite detectar tumores pequeños o profundos no palpables; además se ha demostrado que la realización de mamografías periódicas a mujeres mayores de 50 años reduce la mortalidad por cáncer de mama en un 20-30%.

De todas maneras y a pesar de lo expuesto, el autoexamen de las mamas puede ser un método que se debe considerar cuando no se disponga de programas organizados de detección precoz mediante mamografía y en grupos seleccionados de mujeres sin síntomas, a quienes tal práctica no les suponga una sobrecarga emocional y puedan adoptarla como un hábito higiénico rutinario.

Dra Ana Palacios Marqués, especialista en Obstetricia y Ginecología