06 MARZO 2008

Síndrome de intestino irritable

Última revisión: 2008-03-06 por Dr. José María Ladero Quesada

¿Qué es el síndrome de intestino irritable?

El síndrome de intestino irritable es un trastorno caracterizado por una combinación de síntomas que se consideran debidos a una anomalía de la función motora intestinal. Es el proceso que con mayor frecuencia atienden los gastroenterólogos. El intestino normal moviliza su contenido mediante contracciones musculares secuenciales (propulsión), pero también tiene zonas de detención (segmentación). La combinación de propulsión y segmentación se denomina peristalsis y cuando funciona con normalidad ni siquiera nos damos cuenta de ella. El control de la peristalsis es complejo y cabe definir el síndrome como pérdida de la coordinación de estas contracciones.

Existen además pruebas de que los enfermos con síndrome de intestino irritable tienen un incremento de la sensibilidad a los estímulos originados en el intestino. Junto con los síntomas intestinales, es frecuente que existan factores psicológicos. Esto no quiere decir que los síntomas no sean reales (lo son), sino que el síndrome de intestino irritable es el resultado de una compleja interacción entre factores psicológicos y físicos.

El trastorno del tubo digestivo puede afectar a cualquier segmento del mismo, desde la boca hasta el ano, lo que justifica la amplia variabilidad de los síntomas que pueden aparecer con dicho síndrome.

Todavía se utilizan con frecuencia antiguas denominaciones del síndrome de intestino irritable, como por ejemplo colon irritable, colon espástico o colitis mucosa. Estos nombres son inadecuados porque, como se ha señalado antes, el trastorno no sólo afecta al colon, sino al conjunto del tubo digestivo.

Aunque el síndrome de intestino irritable puede resultar muy molesto, con síntomas muy desagradables, nunca origina cáncer u otras alteraciones del intestino.

Este síndrome es bastante más frecuente en mujeres que en varones.

¿Qué produce el síndrome de intestino irritable?

Aunque se desconoce la causa, aproximadamente la mitad de los enfermos señala que el comienzo de sus síntomas coincidió con un acontecimiento importante en sus vidas, como un cambio de residencia o de trabajo, o un episodio luctuoso. Esto sugiere que puede existir un desencadenante psicológico en pacientes susceptibles. Una proporción menor de enfermos refiere que el comienzo de sus síntomas coincidió con el padecimiento de una gastroenteritis aguda. En otros no se identifica factor desencadenante alguno.

Es normal que las alteraciones de la peristalsis antes señaladas puedan darse en personas que no padezcan esta enfermedad y también en parientes próximos, pero parece claro que existe una cierta susceptibilidad de base en la persona, probablemente genética, para que ante un cierto factor desencadenante se desarrolle la enfermedad con todos sus síntomas.

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Pruebas diagnósticas

Algunas pruebas usadas en el diagnóstico de trastornos del aparato digestivo:

¿Bebe usted mucho?

Podría acaso parecer que no, pero... haga nuestro test y vea si desde el punto de vista médico bebe o no demasiado.

Esófago
  • Una sensación de tener una bola en la garganta entre las comidas, que no interfiere con la deglución ("globo").
  • Sensación de ardor (pirosis, acidez).
  • Deglución dolorosa (odinofagia) pero sin detención de la comida.
  • Detención de la comida al tragar (disfagia). Este síntoma requiere estudios complementarios.
Estómago
  • Dispepsia no ulcerosa (síntomas que sugieren la existencia de una úlcera de estómago o duodeno sin que se hayan confirmado estas enfermedades tras los estudios adecuados).
  • Sensación de plenitud o saciedad después de ingerir cantidades pequeñas de comida. Esto puede impedir que el paciente termine las comidas.
  • Distensión abdominal después de las comidas.
Intestino delgado
  • Aumento de los ruidos intestinales, que pueden ser tan intensos que interfieran con las actividades sociales (borborigmos).
  • Distensión abdominal que puede ser tan marcada que las mujeres afirman que se sienten como si estuvieran embarazadas.
  • Dolorimiento abdominal generalizado en relación con la distensión.
  • Estas sensaciones de distensión abdominal suelen mejorar durante la noche para reaparecer al día siguiente.
Intestino grueso
  • Dolor abdominal, localizado normalmente en la parte izquierda o baja del abdomen y que suele aliviarse al hacer de vientre.
  • Dolor en el lado derecho del abdomen, bien en la parte baja o debajo de las costillas inferiores derechas. Esta molestia no siempre mejora al hacer de vientre.
  • Dolor localizado bajo las costillas inferiores del lado izquierdo (síndrome de la flexura o ángulo esplénico). Cuando este dolor empeora puede extenderse hasta la axila izquierda.
  • Ritmo intestinal variable y aleatorio con alternancia entre estreñimiento (que generalmente se acompaña de la eliminación de heces en forma de bolitas, como las de las cabras y ovejas) y diarrea.
Exageración del reflejo gastrocólico
  • Este trastorno consiste en la reaparición del reflejo infantil en virtud del cual la entrada de alimentos en el estómago estimula la actividad del colon y obliga a realizar una deposición.
  • Dolores breves pero intensos y punzantes en el recto, que se denominan "proctalgia fugax".
Otros órganos
  • Son frecuentes los dolores de cabeza.
  • No es raro que las mujeres sientan dolores en la parte izquierda del abdomen durante las relaciones sexuales.
  • Es habitual que el enfermo tenga que orinar con más frecuencia.
  • Son muy frecuentes el cansancio y la fatiga.
  • También son habituales los trastornos del sueño.
  • Igualmente lo son las alteraciones del apetito y las náuseas.
  • Aproximadamente la tercera parte de los enfermos tienen rasgos propios de depresión.
  • Son comunes los síntomas secundarios a ansiedad y estrés, que pueden interactuar con los síntomas intestinales.
¿Cuáles son los síntomas del síndrome de intestino irritable?

Los síntomas varían de un enfermo a otro y pueden aparecer a cualquier edad. Sin embargo, la edad de comienzo más frecuente es entre los 15 y los 25 años. Los síntomas dependen de la parte del tubo digestivo que esté involucrada y es habitual que se superpongan síntomas originados en diferentes regiones. Algunos pacientes sólo tienen trastornos achacables a una parte del tubo digestivo mientras que en otros son varias las regiones afectadas. Además, los síntomas pueden modificarse a lo largo del tiempo.

¿Qué síntomas no deben achacarse al síndrome de intestino irritable?

Dado que el síndrome de intestino irritable puede remedar a muchos otros trastornos del tubo digestivo, es importante que sepa identificar los síntomas que deben hacer que consulte con su médico.

Esta relación no es exhaustiva y si usted presenta algún otro síntoma debe consultar con su médico. En general, los síntomas que aparecen por primera vez en una persona de más de 40 años, aunque sean propios del síndrome de intestino irritable, requieren un estudio médico.

  • Dificultad para tragar alimentos sólidos.
  • Dolor abdominal que despierta al enfermo por la noche.
  • Distensión abdominal que no mejora por la noche.
  • Pérdida de peso inexplicable y significativa.
  • Presencia de sangre en las heces.
  • Diarrea crónica e indolora
¿Qué se puede hacer para prevenir la aparición de síndrome de intestino irritable?

Puesto que se desconoce la causa, no es posible tomar medidas preventivas eficaces.

¿Cómo se diagnostica el síndrome de intestino irritable?

No hay ningún análisis o estudio de imagen que por sí solo permita diagnosticar el síndrome de intestino irritable. Existen pruebas disponibles sólo en unidades especializadas que permiten evaluar las respuestas motoras del intestino frente a diversos estímulos.

El diagnóstico se realiza a menudo ante los síntomas típicos. Esto es especialmente frecuente en los pacientes más jóvenes. Debe practicarse un análisis de sangre para excluir otros procesos, y en ocasiones hay que realizar otros estudios.

Cuando los enfermos con síndrome de intestino irritable son mayores, el diagnóstico se hace por exclusión, lo que obliga a realizar más estudios con el fin de asegurarse de que el diagnóstico es correcto. Dependiendo de los síntomas puede ser necesario realizar gastroscopia (exploración endoscópica del esófago, el estómago y el duodeno), estudio ecográfico con ultrasonidos, estudios radiológicos con papilla de bario (tanto del estómago y del intestino delgado como del intestino grueso) y en algunas ocasiones colonoscopia (exploración endoscópica del intestino grueso).

¿Debe modificarse la alimentación?
  • Ingiera abundante agua, en lo posible 3 litros al día.
  • Una dieta rica en fibra mejora la digestión. La cantidad de fibra debe incrementarse gradualmente con el fin de permitir al estómago que se acomode a ella.
  • Evite comidas o bebidas que empeoren los síntomas. Con frecuencia el café y la leche se toleran mal. Puede ser útil llevar un diario en el que anotar qué alimentos le sientan mal.
  • Evite tomar especias fuertes y alimentos que le produzcan gases.
  • No ingiera comidas copiosas y mantenga un horario regular de comidas.
  • Reduzca su consumo de alcohol.
¿Qué otras medidas pueden mejorar el trastorno?
  • La actividad física y la práctica de ejercicio pueden mejorar la digestión y reducir el estrés.
  • La aplicación local de calor con bolsas de agua caliente o manta eléctrica puede aliviar los síntomas. (¡tenga cuidado de no quemarse!).
  • Trate de reducir las situaciones que le provocan estrés. Puede ser útil probar con diferentes técnicas de relajación, como la meditación.
  • Puede ser de ayuda anotar también en su diario qué circunstancias empeoran sus síntomas intestinales
¿Qué puede empeorar el trastorno?

Trate de ver las cosas con calma: una preocupación excesiva por sus trastornos digestivos puede generar desajustes sociales y psicológicos.

¿Cuál es el pronóstico?

Los síntomas suelen aparecer de forma cíclica a lo largo de la vida. Los síntomas pueden mejorar, empeorar e incluso desaparecer por temporadas.

Tenga presente que el síndrome de intestino irritable no es un trastorno que ponga en peligro la vida, tampoco incrementa el riesgo de cáncer ni de infecciones intestinales crónicas.

El tratamiento suele aliviar los síntomas.

¿Qué medicamentos se utilizan?
  • Antiespasmódicos contra los espasmos de estómago e intestino. Si estos síntomas son intensos y predominantes, estos medicamentos pueden ser útiles para el enfermo.
  • Laxantes que aumentan el volumen y ablandan las heces si el estreñimiento es un problema importante.
  • Medicamentos para reducir el gas y los movimientos intestinales, en los casos en que este trastorno represente un inconveniente importante.
  • Tranquilizantes diversos.

Dr. Torben Nathan, especialista en Medicina Interna; Dr. Carl J. Brandt, Director Médico Internacional y Cofundador de NetDoctor; Dr. Ove Schaffalitzky de Muckadell, especialista en Gastroenterología; Dr. Dan Rutherford, médico general

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