09 ENERO 2003

Vómitos en los niños

Niño pequeño sonriente chupando un objeto

Última revisión: 2003-01-09 por Dr. José María Ladero Quesada

¿Qué es el vómito?

Casi todos los niños pequeños vomitan de vez en cuando, tanto si disfrutan de la lactancia materna como si se crían con biberón (lactancia artificial).

Cuando un niño se enferma, su estómago no funciona correctamente, no se vacía con la rapidez habitual y esto hace que el alimento sea expulsado al exterior. Un niño enfermo vomita con facilidad.

Vomitar resulta molesto para el niño, pero rara vez es peligroso.

¿Qué hace vomitar?

Hay muchos motivos por los cuales un niño puede vomitar.

  • Si la cantidad es escasa y el bebé se encuentra bien, puede deberse simplemente a que el niño ha comido demasiado y vomita lo ingerido en exceso.
  • Pueden aparecer vómitos en situaciones de indigestión, acompañados, con frecuencia, de diarrea. Una de las causas posibles es una infección del estómago por algún virus.
  • Cuando un niño pequeño padece una infección de oídos (otitis), de la garganta, de las vías respiratorias o de los pulmones, del aparato urinario o del apéndice (apendicitis), y al mismo tiempo experimenta una subida de temperatura (fiebre), es frecuente que además vomite.
  • Los niños sometidos a un estrés intenso en el colegio o en casa pueden vomitar alguna vez. Si esto ocurre con mayor frecuencia, es recomendable consultar con el médico.
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¿Cómo hay que tratar los vómitos en los niños?
  • Una vez que el niño ha vomitado, ayúdele a enjuagarse la boca con agua, porque el vómito deja un sabor agrio. Los niños pequeños que no saben enjuagarse pueden ingerir un poco de agua.
  • Después de vomitar, el niño suele estar frío, sudoroso y cansado. Límpiele la cara con una toalla húmeda y déjele descansar. La mayoría de los niños quieren dormir después de vomitar y esto es normal. Vigílele con frecuencia y esté listo para ayudarle si se siente de nuevo enfermo.
  • Debe mantenerse la lactancia materna, pero si los vómitos persisten, avise al médico.
  • Si el niño ya es mayor, puede ser beneficioso no darle leche o derivados lácteos durante un par de días.
  • Asegúrese de que el niño no se deshidrata dándole de beber líquidos abundantes. Se recomiendan especialmente zumos diluidos o bebidas de cola sin gas (o previamente removidas con una cucharilla para eliminarlo).
  • No deben ingerir una gran cantidad de líquido inmediatamente después de vomitar, porque el líquido puede irritar el estómago y hacer que se ponga mal de nuevo. Si el niño no tolera nada de líquido, déjele descansar durante un par de horas y trate, a continuación, de darle cantidades pequeñas, pero frecuentes.
  • Si entre tanto el niño tiene sed, déle pequeñas cantidades de agua con una cucharilla.
  • El estómago tolera mejor el agua si no está demasiado fría. Si el niño quiere beber demasiado o con gran avidez, dele un pañuelo limpio empapado en agua fría para que lo chupe, o bien un cubito de hielo o un polo.
¿Cómo prevenir la deshidratación?
  • Cuando al mismo tiempo que vómitos hay diarrea, se puede producir una pérdida excesiva de líquido. Este trastorno no es grave si sólo dura un par de días, pero si se prolonga o se repite, es necesario consultar con el médico.
  • El médico le puede aconsejar que compre en su farmacia una solución de hidratos de carbono y electrolitos, o los sobres de polvo para prepararla. Estas soluciones hidratantes añaden un suplemento al agua de bebida que proporciona energía y sales.
  • Una alternativa menos recomendable es que usted mismo prepare la solución hidratante con limonada diluida o agua añadiendo un poco de sal y azúcar. Añada a un litro de agua 8 cucharaditas (40 gramos) de azúcar y una cucharadita (5 gramos) de sal. Si el niño no mejora en uno o dos días, consulte a su médico.
  • Si el niño sigue vomitando o persiste la diarrea, llame a su médico.
¿Cómo puede usted saber si su niño necesita líquidos?

Controle con qué frecuencia hace deposiciones. Si todavía usa pañales, cuente los que tiene que cambiarle. Otro signo de deshidratación es que el niño llore sin lágrimas. Observe el interior de la boca: la mucosa oral debe estar húmeda y sonrosada, la lengua húmeda y debe haber saliva.

Si el niño se niega a ingerir líquidos, necesitará pronto recibirlos de una u otra forma, así que llame al médico.

¿Pueden llegar a ser graves los vómitos?

En raras ocasiones, cuando un niño de entre tres y cinco semanas de edad empieza a vomitar bruscamente de manera reiterada y violenta, puede sufrir una estenosis pilórica, que consiste en un cierre o estrechamiento de la salida del estómago (el píloro) por una potencia excesiva del anillo muscular que la controla. En estos casos pida ayuda médica rápidamente. El trastorno puede precisar intervención quirúrgica, pero la recuperación es completa.

Un cuadro de vómitos intensos en un niño menor de cuatro años puede deberse a invaginación. Este trastorno consiste en que una parte del intestino se desliza dentro de la siguiente, del mismo modo que lo hacen las piezas de un catalejo. Los niños pequeños pueden levantar las piernas, palidecer y eliminar sangre con las deposiciones. Es necesario consultar lo antes posible con un médico, aunque la intervención quirúrgica no siempre es necesaria.

Si el niño se comporta de forma extraña, parece confuso o es difícil comunicarse con él, consulte a su médico.

Dr. Per Grinsted, médico general; Dr. Stuart Crisp, especialista en Pediatría; Dr. Stephen Green, especialista en Pediatría

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