Trasplantes de órganos: tres mitos que empañan los avances de la ciencia

¿Podemos llegar a recibir recuerdos de un donante al recibir su órgano en un trasplante? Este es uno de los mitos más extendidos sobre trasplantes, pero existen otros muchos

Hace 50 años se realizó el primer trasplante de corazón, lo que supuso un gran hito en la Historia de la Medicina. Desde entonces, la cifra de órganos trasplantados ha ido en aumento.Y no solo en trasplantes de corazón. Según los últimos datos del Registro Mundial de Trasplante, en 2015 fueron trasplantados un total de 119.873 órganos, lo que representa un aumento del 1,65% respecto al año 2014. De ellos, 79.948 fueron de riñón, 26.151 de hígado, 6.542 de corazón, 4.689 de pulmón, 2.328 de páncreas y 215 de intestino. Sin embargo, la ciencia aún tiene muchos retos por delante en el ámbito de los trasplantes.

Estos retos y los excelentes resultados en trasplantes que se obtienen año tras año pueden hacer pensar que la sociedad avanza al mismo ritmo que la Medicina, pero nada más lejos de la realidad. Si bien es cierto que cada vez más personas manifiestan su voluntad de que sus órganos vitales sean donados tras su fallecimiento, siguen existiendo muchos mitos sobre trasplantes que mantienen anclados a los ciudadanos en la ignorancia.

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Tres de los mitos sobre trasplante de órganos más extendidos son:

Soy demasiado viejo para ser donante

No existe un límite de edad para donar órganos. Se han llegado a trasplantar órganos de donantes de más de 90 años. Lo que importa a la hora de donar es la salud del donante y la condición de sus órganos en el momento de su muerte. En todo caso, será el equipo de trasplantes quien determinará en el momento de la muerte de la persona si la donación es posible. Existen muy pocas condiciones que evitarían que una persona sea donante, como la infección por VIH, el cáncer activo o una infección sistémica.

Teniendo el carné de donante es suficiente para que se respete mi voluntad

La tarjeta de donante es un documento que testimonia nuestro deseo de ser donante de órganos tras el fallecimiento. Sin embargo, la tarjeta no tiene valor legal. Es preciso comunicar a nuestros familiares el deseo de ser donantes para que autoricen la extracción de órganos tras el fallecimiento. Si una vez adquirida la tarjeta decidimos que no queremos ser donantes de órganos habría que comunicárselo a los familiares y allegados para que, llegado el momento, puedan trasmitir nuestra voluntad. No es necesario darse de baja en el registro de la ONT ni comunicar a ningún organismo oficial que se ha cambiado de opinión.

Los órganos trasplantados envían recuerdos del donante a su nuevo propietario

La suposición de que un órgano pueda tener memoria se debe a que, en ocasiones, se difunden mensajes en los medios de comunicación sin criterio científico alguno. Recordemos la indignación que provocó Mariló Montero cuando reconoció en Las Mañanas de La 1 sentirse aliviada después de que la Organización Nacional de Trasplantes le asegurara que los órganos del presunto asesino de El Salobral no iban a ser donados. “¿Alguien querría recibir el pulmón, el hígado, el corazón, de otro que ha quitado vidas? ¿Pasa algo por llevar el órgano dentro de ti de alguien que ha matado a otros? No está científicamente comprobado, pero nunca se sabe si ese alma está trasplantado también en ese órgano”, concluía la presentadora antes de dar por finalizado el programa.

La Organización Nacional de Trasplantes (ONT) se vio en la necesidad de intervenir aclarando que, ante una donación de órganos, “solo se valora la situación clínica del donante” y no se tiene en cuenta su posible conducta delictiva. Rafael Matesanz, por aquel entonces director de la ONT, explicaba que “no tiene sentido” pensar que el alma de una persona fallecida pueda ser trasmitida a otra a través de la donación.

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