Opinión

¿Son fiables los ‘wearables’ de salud?

Los 'wearables' son esos dispositivos portátiles de medir el ritmo del corazón, la tensión arterial, los pasos caminados, el consumo de calorías o cualquier otra variable que podamos imaginar. Han supuesto un "boom", pero ¿son fiables?

Hasta hace unos años nos parecía poco menos que desorbitada la idea de dar comandos de voz al televisor para que sintonizara diferentes canales o que una banda registrara nuestras ondas cerebrales para indicarnos los momentos más idóneos para estudiar. Hoy en día, todo esto es posible gracias a la tecnología. Robots, drones o aplicaciones móviles están cambiando todo lo que nos rodea, y la salud no es la excepción. Hemos asistido al nacimiento de las historias clínicas electrónicas, la telemedicina, los equipos de salud virtual, los robots especializados para la práctica de intervenciones quirúrgicas y los wearables que miden distintas constantes de nuestro cuerpo, como el ritmo cardíaco, la saturación de oxígeno o el nivel de estrés.

La palabra wearable procede de la palabra inglesa wear (vestir o llevar puesto) y se refiere a los aparatos electrónicos que podemos llevar puestos como prenda o como complemento y que nos ofrecen una serie de funciones añadidas a las propias del vestido o complemento. La mayoría de estas acciones extras de los wearables están relacionadas con la medida de variables biológicas. A través de una serie de sensores y en contacto con la piel, son capaces de registrar el ritmo del corazón, la tensión arterial, los pasos caminados, el consumo de calorías por el ejercicio o cualquier otra variable que podamos imaginar.

Además de las típicas pulseras para planificar el entrenamiento, existen en el mercado auriculares que, además de permitirnos escuchar música, registran la frecuencia de nuestro latido del corazón; bandas que colocadas en nuestra cabeza registran ondas cerebrales y nos indican los momentos más idóneos para estudiar; gafas que nos permiten tener en nuestro campo visual la mayoría de las opciones de nuestro teléfono móvil; lentillas que miden la presión de nuestros ojos (diagnóstico de glaucoma) o nuestro azúcar (seguimiento de la diabetes); calcetines y zapatos con GPS que permiten tener localizado a la persona que los lleva (puede ser muy útil en pacientes con inicio de demencia que pueden salir de casa y extraviarse fácilmente o en menores); o camisetas realizadas con tejidos inteligentes que pueden ser útiles para pacientes que hayan tenido episodios de anginas de pecho o infartos.

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La fiabilidad y la utilidad de los wearables en salud

Los wearables hacen una medida de forma continuada o muy frecuentemente y envían esos datos a un sistema de almacenaje de los mismos sin que seamos conscientes de ellos. Normalmente este aparato que almacena los datos suele ser nuestro teléfono móvil, aunque los pueden enviar a través de Internet a cualquier localización. Una vez que tenemos los datos, podemos construir gráficas o generar informes que se pueden remitir a nuestros profesionales sanitarios. Sin embargo, una de las dudas que nos asaltan es si estos instrumentos, que van a medir una serie de variables tan importantes para nuestra salud, tienen unos resultados válidos. ¿Son fiables los wearables de salud?

Como para cualquier producto, hay diferentes calidades. Algunos wearables pueden tener unos registros muy aproximados a la realidad mientras que otros pueden dar grandes fallos. Lo cierto es que la tecnología está avanzando cada vez más deprisa y no hay tiempo suficiente para hacer estudios que den validez a todos los instrumentos de este tipo que salen al mercado. Ha sido muy sonada la retirada de algunos de ellos del mercado después de su comercialización porque los fallos que se detectaron en los estudios eran demasiado elevados.

Igual que la fiabilidad, la utilidad de los wearables tampoco puede ser generalizada. Siempre dependerá de quién y para qué los utilice. Está claro que, desde un punto de vista médico, no es necesario que una persona sana esté registrando de manera continua sus variables biológicas, pero otros de ellos pueden tener mucha utilidad en pacientes concretos. Por ejemplo las lentillas que miden de forma continuada la presión del interior del ojo pueden ser útiles para pacientes diagnosticados de glaucoma y que queramos saber si la medicación está siendo eficaz. Las lentillas que miden la concentración de azúcar en sangre (ya hay estudios que posiblemente hagan que salgan al mercado de forma competitiva en pocos años) pueden suponer una revolución en el control de la diabetes por parte de los propios pacientes. Y las plantillas o zapatos con GPS pueden evitar las desorientaciones o pérdidas de pacientes con demencias que físicamente puedan moverse y andar por la calle.

El futuro de los wearables de salud

Estas utilidades permiten prever cómo será el futuro para los wearables. Como en todas las innovaciones tecnológicas, el tiempo y la valoración de los usuarios serán claves para que muchos de los wearables que hay actualmente en el mercado sigan existiendo o tengan una vida corta. Cada vez se desarrollaran sensores a un precio más asequible y capaces de medir más variables, por lo que existe un futuro prometedor en el desarrollo de este tipo de aparatos. Para conocer todas las propuestas, debemos estar muy atentos. La tecnología avanza a pasos agigantados.

 

José Francisco Ávila de Tomás, Médico Especialista en Medicina de Familia y Comunitaria. Responsable de Nuevas Tecnologías de la Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria (SoMaMFyC).

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