¿Por qué las mujeres son más propensas que los hombres a sufrir depresión?

La ciencia aún no ha explicado las razones por las que la depresión afecta más a la mujer que al hombre. Pero sí se pueden identificar los factores que hacen que ella sea más vulnerable ante esta enfermedad y las características concretas de la mujer a la hora de expresarse.

Durante años, los científicos han dedicado grandes esfuerzos y han invertido una cantidad ingente de recursos con el objetivo de profundizar en la realidad de la mujer que sufre depresión. ¿Por qué en ella y no en la depresión en general? El principal motivo tiene que ver con los factores de riesgo asociados a desarrollar esta enfermedad. Y, concretamente, con los factores de tipo biológico.

Después de los antecedentes familiares, ser mujer es uno de los elementos que más influyen en que se llegue a desarrollar depresión a lo largo de la vida. Para que nos hagamos una idea, el riesgo de sufrir depresión es un 50% más alto en las mujeres que en los hombres. En los países donde se han realizado estudios estadísticos sobre depresión, se ha demostrado que una de cada cinco mujeres sufre esta enfermedad, mientras que en los hombres es uno de cada diez. En España, según el estudio ESEMeD (Escuela Superior de Estudios Médicos), la prevalencia de la depresión a lo largo de la vida es de entre un 5 y un 7,5% en los varones, y de entre un 13 y un 16% en las mujeres.

Por ahora no existen razones claras por las que la depresión afecte más a la mujer que al hombre. Sí se pueden identificar los factores que hacen que ella sea más vulnerable ante esta enfermedad. El doctor José Luis Pedreira Massa, psiquiatra y psicoterapeuta del Hospital La Luz de Grupo QuirónSalud, sugiere que podrían existir dos tipos de factores: “El primero hace referencia a la forma de reacción más interiorizada y emocional por parte de las mujeres y, en segundo lugar, porque los instrumentos de evaluación puntúan de forma relevante conductas y sentimientos que son más propios del género femenino y no tanto de la depresión como tal”. Así se demostró en una Tesis Doctoral presentada en la Universidad de Salamanca hace casi dos décadas.

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El postparto y el “síndrome del nido vacío”, causas de la depresión en la mujer

Existen etapas específicas durante la vida de una mujer que son de especial interés para los científicos que tratan de descubrir la influencia de las hormonas femeninas en la depresión. Estas etapas son la pubertad o adolescencia, los días antes de los períodos menstruales, el embarazo, el posparto y el período inmediatamente antes y durante la menopausia. Para el doctor Pedreira “las etapas de la vida como forma de presentación de la depresión son similares en todos los géneros, solo que se presentan por factores desencadenantes diferentes”.

El experto insiste en la importancia de la adolescencia en la aparición de cuadros depresivos: “Supone un periodo de duelo de la infancia y preocupación por lo que va a venir, sobre todo por los "cambios" tanto internos como en el aspecto físico que se perciben”. Pero también alude al posparto o el periodo en el que los hijos abandonan el domicilio familiar, conocido como “síndrome del nido vacío”, que suele coincidir con los cambios propios de la menopausia.

No menos importantes, entre las causas que provocan la depresión en la mujer, son los factores derivados de echarse la carga familiar a sus espaldas o tener que asumir la responsabilidad de cuidadora de sus propias figuras familiares.

La mujer con depresión tiene una forma concreta de expresarse

No existen síntomas específicos de la depresión de acuerdo con el género. Sin embargo, los especialistas sí señalan la diferencia en la forma concreta de expresar esta enfermedad. Las manifestaciones en los hombres son más físicas, como dolores, problemas de enfado, irritabilidad o tendencia al consumo de alcohol. Sin embargo en la mujer, son más comunes los síntomas y expresiones de tristeza, apatía, ansiedad y aislamiento.

En el caso de la mujer, “a los síntomas clásicos de cansancio, falta de ganas para vivir, tristeza, aturdimiento afectivo, falta de reacción emocional, ausencia de interés o llanto, hay que añadir la disminución o desaparición de la libido y apetito sexuales, el llanto persistente con sensaciones de ahogo emocional, irritabilidad, malestar persistente y sentimientos de catástrofe hacia los miembros de la familia”, concluye el doctor José Luis Pedreira Massa.

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