Preguntas y respuestas sobre el linfoma

Hoy se conmemora el día de este tipo de cáncer que afecta al sistema linfático

Has oído hablar muchas veces de esta enfermedad, pero seguro que te surgen muchas preguntas sobre ella. Hablamos del linfoma, un tipo de cáncer sobre el que hoy queremos poner el foco. Y es que el 15 de septiembre, se conmemora su Día Mundial. Por eso, para intentar poner un poco de luz hemos hablado con el doctor Francesc Bosch, Jefe del Servicio de Hematologia de Instituto Oncológico Baselga y del Hospital Vall d'Hebron, quien nos ha acercado un poco a este tipo de cáncer.

Estamos ante un tipo de cáncer que sigue siendo un gran desconocido para muchas personas. Por eso, tal vez la primera pregunta debería ser qué son los linfomas.
Los ganglios linfáticos son formaciones que contribuyen con el sistema linfático a controlar las infecciones y el rechazo de organismos extraños. Este sistema linfático, por diversos motivos, puede convertirse en tumoral, lo que significa que crece de manera incontrolada por nuestro organismo. Es lo que se llama linfoma, un tumor del sistema linfático.

Otra de las dudas surge cuando hablamos de tipos de linfomas, por ejemplo, los linfomas Hodgkin o no Hodgkin. ¿Cuáles son sus diferencias?
En la clasificación actual hay más de 60 tipos diferentes de linfomas. Uno de ellos es el llamado linfoma de Hodgkin, descrito por el médico inglés Thomas Hodgkin. Es un linfoma con unas características de la enfermedad propias. En general, aparece en personas jóvenes y tiene una alta tasa de curación

Además, como decía, hay muchos tipos de linfomas. ¿Radica en ello la complicación en el diagnóstico e incluso en la elección del tratamiento?
Uno de los grandes avances en el campo de los linfomas de la última década es la identificación de muchos tipos diferentes, cada uno de ellos con su diagnóstico, su pronóstico y su tratamiento específico. Aunque esto ha aumentado notablemente, la complejidad de estas enfermedades nos permite hacer una Medicina de precisión y aplicar el tratamiento más adecuado a cada enfermo. Por tanto, el diagnóstico adecuado del subtipo de linfoma es esencial para hacer bien las cosas; el diagnóstico serían los cimientos del tratamiento de los linfomas.

¿A qué grupos de población suele afectar más la enfermedad?
La edad de aparición es muy variable. En general los linfomas aparecen en personas alrededor de los 60-70 años, pero hay incluso casos de linfomas en edad pediátrica.

¿Qué factores de riesgo predisponen a padecer un linfoma?
No se conocen bien los factores de riesgo en la mayoría de casos de linfoma. Sabemos que los pacientes con pocas defensas, por ejemplo afectos de sida o tras trasplantes de órganos, tienen un mayor riesgo de desarrollar linfomas. No obstante, la mayoría de casos de linfomas no tienen estos antecedentes.

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad? Además de la aparición de un bulto, ¿hay algún otro síntoma que nos pueda alertar de la presencia de un linfoma?
El síntoma más frecuente es la detección de una tumoración en una zona ganglionar, en general persistente durante semanas e indolora. Muchas infecciones, por ejemplo virales, pueden acompañarse de aumento de ganglios, pero en este caso el aumento es transitorio y a veces doloroso. Otros síntomas son fiebre, sudoración abundante y pérdida de peso durante semanas o meses.

Leemos que hay algunas formas de linfomas que tienen más prevalencia en algunas familias, ¿Influye la genética?
Los linfomas no se consideran una enfermedad hereditaria. Hay factores genéticos y ambientales que pueden influir en su aparición. Dicho esto, se han descrito casos de agrupación familiar de estas enfermedades, si bien esto es poco frecuente.

¿Es complicado llegar al diagnóstico del linfoma?
El diagnóstico se basa en la sospecha clínica y, sobre todo, en la realización de una biopsia ganglionar, es decir, en obtener un trozo de ganglio o el ganglio entero para que el patólogo especialista lleve a cabo el diagnóstico. Como determinar el tipo de linfoma es de cierta complejidad, el diagnóstico suele tardar más de una semana.

¿Cuál es el proceso a seguir una vez que a un paciente se le diagnostica un linfoma?
Una vez establecido el diagnóstico de linfoma, el hematólogo procede a solicitar lo que se llama el estadiaje, es decir, el estudio de la extensión de la enfermedad para saber qué órganos y territorios ganglionares están afectos. Para ello se solicita una analítica muy completa para estudiar bien la sangre, un TAC tóracoabdominal y pélvico, en muchas ocasiones un PET/TC y en buena parte de los casos una biopsia de la médula ósea. Esta última consiste en obtener un cilindro hueso para estudiar si la médula ósea (no confundir con médula espinal) está afecta por el linfoma. Esta es una prueba de poco riesgo que hay que hacer en muchas ocasiones ya que el TAC o PET no nos ayudan a saber si está afectada. En general, este proceso se realiza en menos de una semana.

¿Hay nuevas líneas de investigación y avances en la búsqueda de una cura para este tipo de cáncer?
Estamos ante uno de los momentos más interesantes de la historia en el tratamiento del cáncer en general y de los linfomas en particular. Los conocimientos sobre la biología de la enfermedad por fin se traducen en la aplicación de nuevos tratamientos cada vez más específicos, lo que llamamos la Medicina de Precisión. No hay duda de que ello redunda en un tratamiento más efectivo y menos tóxico para el paciente. En estos momentos disponemos de un enorme arsenal de nuevos tratamientos con resultados altamente prometedores.

¿Cuál es el tratamiento más adecuado para los linfomas? ¿Tiene cura esta enfermedad?
Los linfomas en general son enfermedades que están diseminadas en el momento del diagnóstico. Por ello el tratamiento debe ser algún agente que alcance todos los lugares del organismo, es decir, medicamentos que controlen el crecimiento del tumor, lo que se ha venido a llamar siempre quimioterapia. Aunque este nombre tiene connotaciones sociales muy negativas, en estos momentos hay tratamientos muy activos y con muy pocos efectos secundarios que permiten al paciente mantener una buena calidad de vida e incluso su actividad laboral normal.

¿Cuáles son los porcentajes de curación?
Son muy variables y dependen del subtipo de linfoma, de lo extendida que está la enfermedad y de las características del paciente: no todos los enfermos, por enfermedades asociadas, pueden tolerar todos los tratamientos. Por ejemplo, un linfoma de células grandes que es el subtipo más frecuente en nuestro mundo, vendría a tener una curación del 60-70% de los casos.

¿A qué se denomina linfoma agresivo?
Se denomina linfoma agresivo a aquel subtipo de linfoma que tiene un crecimiento muy rápido. Esto está asociado a determinadas características biológicas del linfoma y tiene consecuencias para el paciente, ya que va a tener síntomas asociados a dicho crecimiento tan rápido, y el enfermo va a necesitar tratamiento de manera más urgente

Y una última pregunta, pues hemos visto que hay cierta confusión. Linfoma y leucemia, ¿qué los diferencia?
Sí, estos dos términos llevan a confusión incluso para algunos profesionales de la medicina. El término griego leucemia significa sangre blanca, y significa un aumento de los leucocitos de la sangre. Las leucemias más conocidas son las leucemias agudas, que tal como indica su nombre aparecen de manera brusca y son una urgencia médica. Por el contrario, los linfomas son, como hemos dicho, tumoraciones de los ganglios. La confusión entre estos dos términos viene dada por el hecho de que algunos linfomas pueden, de manera lenta, pasar y circular por la sangre: esto correspondería a un linfoma leucemizado, que en general no tiene las características de agresividad de una leucemia aguda.

Terapia personalizada
El doctor Francesc Bosch hacía hincapié en la importancia de un diagnóstico adecuado para así elegir el tratamiento más indicado, a lo que denominaba medicina de precisión. En esa labor se encuentra volcada la Fundación Intheos, cuyo objetivo es ofrecer una terapia personalizada no sólo para el linfoma, sino para cualquier tipo de cáncer. Por ello analizan de forma individualizada cada tumor, para así, individualizar también el tratamiento de acuerdo a las características de cada paciente.

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