Doctor Juan Pedro Alvarez de Toledo: 'Aunque muchas enfermedades oculares pueden presentarse a cualquier edad, es cierto que cada una tiene unas patologías típicas'

Hablamos con el especialista del Centro de Oftalmología Barraquer de Barcelona

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Su trabajo es cuidar la vista de cientos de pacientes. Una tarea a la que dedica su vida y que ha llevado al doctor Juan Pedro Álvarez de Toledo a ser considerado uno de los grandes especialistas en cirugía refractiva de nuestro país, especialidad que lleva ejerciendo con éxito en el Departamento de Cirugía del Segmento Anterior y Cirugía Refractiva del Centro de Oftalmología Barraquer de Barcelona, donde lleva colaborando como facultativo en labores clínico-quirúrgicas desde el año 1992. Su amor y dedicación a su profesión le han llevado también a dirigir el Departamento de Conservación de Córneas del Banco de Ojos para el tratamiento de la ceguera de Barcelona. Hemos hablado con él sobre algunos de los problemas oculares más frecuentes.

¿Se podría decir que existe un trastorno oftalmológico típico de cada edad?
Aunque muchas enfermedades oculares pueden presentarse a cualquier edad, es cierto que cada edad tiene unas patologías típicas. En los niños, la aparición del estrabismo, en muchas ocasiones ligado a la presencia de un trastorno de la refracción llamado hipermetropía, las cataratas congénitas y las conjuntivitis son los trastornos más frecuentes. En la adolescencia es muy frecuente la aparición de la miopía escolar. En adultos, sobre los 45 años, aparece la vista cansada que afecta a prácticamente toda la población. También puede manifestarse el glaucoma, revelándose presión intraocular elevada. A partir de los 55 años aproximadamente pueden aparecer ya los primeros síntomas de cataratas y de la degeneración macular. Éstas son las enfermedades más frecuentes en la tercera edad.

Es usted uno de los grandes especialistas en cirugía refractiva, la miopía es uno de los trastornos más frecuentes, pero ¿son operables todos los casos de miopía, por ejemplo? ¿En qué casos no está recomendada?
Existen una serie de condiciones oculares en los que la cirugía de miopía no está aconsejada. En el caso de la cirugía con láser de excímero sobre la córnea, se desaconseja cuando la cornea es fina, irregular, haya sufrido algún trastorno previo, exista sequedad ocular, la pupila sea de gran diámetro, etc… En los casos de corrección con lentes intraoculares, debe haber suficiente espacio en el interior del ojo para colocarla; si la distancia entre la cornea y el cristalino es pequeña, la posibilidad de complicaciones es más alta. Es muy importante realizar un examen completo a todos los pacientes que deseen operarse para detectar algún posible factor de riesgo antes de la operación y, evidentemente, no operar a aquellos a los que no creamos seguro hacerlo.

¿Lentes de contacto desechables o permanentes? ¿En qué casos el uso de la lente de contacto está contraindicado?
Cada paciente debe discutir con el contactólogo las opciones de las que dispone. Hoy en día existen numerosas posibilidades en el terreno de las lentes de contacto y yo no diría que hay una lentilla mejor o peor, sino que se debe adaptar a cada paciente según sus condiciones oculares y personales. Creo muy importante la educación en el empleo de las mismas, ya que las complicaciones derivadas de un uso incorrecto de las mismas pueden ser muy peligrosas, y cada año en nuestro centro realizamos una veintena de trasplantes de cornea en pacientes que han sufrido una infección derivada del uso poco higiénico de las mismas. También existen casos en los cuales las lentes de contacto no se deben emplear: en pacientes con conjuntivitis alérgicas, sequedad ocular, problemas de cierre palpebral y, en general, en cualquier patología de la superficie ocular no se deben aconsejar. Tampoco se deben emplear en aquellos pacientes en los que por su trabajo, actividades deportivas o personales, las lentes de contacto puedan suponer un riesgo ocular. 

El ‘ojo seco’ es otro de los trastornos más habituales, especialmente si tenemos en cuenta que hay veces en que nos pasamos demasiado tiempo trabajando delante del ordenador, ¿cómo se diagnostica y cómo es su tratamiento?
El ojo seco hoy en día es una enfermedad que puede deberse a múltiples causas. Estas pueden dividirse en aquellas que inducen una disminución en la producción de lágrima por las glándulas lagrimales y aquellas que provocan una mala calidad de la misma por alteraciones de sus componentes mucosos y grasos, los cuales han cobrado una importancia cada vez mayor en el estudio de esta patología. El diagnóstico es complejo ya que hay que realizar estudios de la cantidad y calidad lagrimal, estudios analíticos en sangre e incluso biopsias de las glándulas salivares en aquellos casos en los que se pueda sospechar una enfermedad grave denominada síndrome de Sjögren. En general el ojo seco es mucho más frecuente en las mujeres post-menopáusicas debido a los cambios hormonales y representa el 25% del total de todas las consultas oftalmológicas. En nuestro Centro disponemos de una Unidad de médicos dedicados exclusivamente al estudio y tratamiento de estos pacientes. El tratamiento depende de la causa que lo provoque, pero esta basado habitualmente en el uso de algunos de los múltiples colirios de lágrimas artificiales diseñados para esta enfermedad. El especialista debe escoger el más adecuado para cada caso.

¿Cuándo debe operarse una catarata? ¿Es un trastorno propio de la tercera edad o pueden darse casos en edades tempranas?
La catarata debe operarse cuando afecta significativamente a la visión del paciente en sus actividades habituales; dependiendo de las necesidades de cada persona, la operación se indicará antes o no. Un paciente joven y activo generalmente acusa mucho antes la presencia de una catarata incipiente que una persona anciana. Las cataratas pueden darse a cualquier edad. En la infancia aparecen de forma congénita, son raras y deben operarse para evitar que provoquen ambliopía, término conocido vulgarmente como ojo vago o gandul. En los adultos, la presencia de cataratas aparece con mayor frecuencia en el grupo de los pacientes con alta miopía. En los pacientes ya mayores, la catarata senil es muy frecuente, y este segmento de población constituye el grueso del conjunto de intervenciones de catarata que se realizan en nuestro país.

El glaucoma es, posiblemente, una de las alteraciones que más preocupan, porque si no se trata a tiempo puede derivar en ceguera. Y muy especialmente el glaucoma infantil. ¿Cómo detectarlo y qué tratamiento ha de seguir el niño?
El glaucoma es una enfermedad poco frecuente en los niños, pero con unas consecuencias potencialmente devastadoras en este grupo de edad si no se trata inmediatamente. Generalmente se manifiesta con molestias a la luz, lagrimeo, opacidad corneal, crecimiento exagerado del ojo y pérdida rápida de la visión. Es necesario un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado, en la gran mayoría de ocasiones quirúrgico. En estos casos el tratamiento médico aislado suele ser ineficaz y hay que emplear procedimientos quirúrgicos para facilitar el drenaje del humor acuoso evitando la elevación crónica de la presión intraocular. El daño corneal que se produce si no se controla a tiempo hace que sea necesario el realizar a corto o a largo plazo un trasplante corneal.

Es usted responsable del departamento de Conservación de córneas del Banco de Ojos para el tratamiento de la ceguera, ¿cómo ha evolucionado la cirugía en este terreno? ¿Es posible evitar la ceguera con estos trasplantes?
Desde hace muchos años los trasplantes de cornea evitan numerosos casos de ceguera de origen corneal. Actualmente se han desarrollado técnicas de trasplante en los cuales se reemplazan selectivamente las capas de la cornea dañadas, la llamada cirugía corneal laminar. La cornea humana se compone de cinco capas, y las enfermedades en ocasiones sólo implican a algunas de ellas, por lo que el trasplantar únicamente las capas afectas mejora el pronóstico, evita el rechazo en algunas de ellas y simplifica la recuperación postoperatoria. El auge de estas técnicas ha implicado a los Bancos de Ojos el modificar los métodos de selección y procesamiento de las corneas donantes, aumentándose el número de donantes aptos para su empleo clínico. Córneas donantes con opacidades superficiales pueden ser utilizadas en casos en los que sólo la capa interna de la córnea, el endotelio, sea necesario, y viceversa, en donantes con endotelios alterados, el tejido puede ser empleado en pacientes a los que se deba trasplantar sólo las capas superficiales.

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¿Qué otros trastornos pueden llevar a una persona a perder la visión?
Además de los enumerados anteriormente existen muchas enfermedades que pueden conducir a la ceguera. Infecciones corneales severas, traumatismos, uveítis, desprendimientos de retina, neuritis ópticas u otras neuropatías, alteraciones retinianas degenerativas, vasculares, inflamatorias o congénitas así como muchas enfermedades neurológicas que afecten a las vías ópticas que conducen la señal eléctrica desde la retina al cerebro: tumores que compriman los nervios ópticos, hemorragias o infartos cerebrales, etc… La lista es muy larga y los oftalmólogos debemos estar preparados para conocerlas y tratarlas en lo posible.

El estrabismo suele ser una afección muy típica de la infancia, ¿se puede llegar a corregir? ¿Es operable?
La gran mayoría de estrabismos se pueden corregir adecuadamente si se realiza un diagnóstico y, sobre todo, un tratamiento adecuado. En ocasiones, basta con recetar unas gafas correctas; en otras es necesario realizar cirugía, a veces en más de una ocasión. Pero la recomendación más realizada por los oftalmólogos es que todos los niños deben revisar su visión. Hemos de tener en cuenta que el periodo de aprendizaje visual se inicia en el nacimiento y termina sobre los siete años. Durante ese periodo se pueden realizar tratamientos de estimulación o educación visual si el niño presenta algún defecto; después es ya tarde en muchas situaciones. Por ello aconsejamos que, ante cualquier sospecha o antecedente ocular, el niño sea revisado y, si no hay síntomas, sea revisado como mínimo a los dos años de edad. Actualmente disponemos de medios para evaluar a niños de cualquier edad independientemente de su colaboración en las exploraciones subjetivas, por lo que debe ser obligatorio para cualquier padre revisar la salud ocular de sus hijos en estas edades tempranas de la vida.

¿Cuándo y cómo se deben utilizar las gafas de cerca?
Las gafas de cerca deben de emplearse cuando la pérdida natural del mecanismo de acomodación, la llamada presbicia o vista cansada, que ocurre sobre los 45 años, impida una correcta visión cercana. Inicialmente no debe de abusarse de ellas ni emplear una graduación más fuerte de lo debido, ya que se puede acelerar esa pérdida, haciéndose al paciente “acostumbrarse” a las gafas demasiado rápido. Pero llega un momento en el que su necesidad es absoluta y entonces se deben emplear siempre para leer o trabajar a media distancia, por ejemplo con el ordenador. Es un fenómeno de aparición lenta y progresiva, y el paciente por sí mismo ya sabe en que circunstancias del día, iluminación o estado de cansancio el empleo de gafas de cerca se le hace más necesario.

¿Qué consejos daría para mantener una buena visión, más allá de las siempre recomendables visitas periódicas al oftalmólogo? ¿La alimentación contribuye también a preservar nuestra visión en perfectas condiciones? ¿qué alimentos?
Además de la medicina preventiva realizada en las visitas periódicas, se deben respetar unos simples consejos para no dañar la visión. Una buena higiene ocular, sobre todo si trabajamos en ambientes potencialmente lesivos, es necesaria para evitar infecciones o irritaciones, emplear gafas protectoras en cualquier trabajo o actividad en el que podamos recibir un traumatismo ocular, circunstancia que vemos frecuentemente en el servicio de Urgencias, no frotarse los ojos de forma continuada, contar siempre con la iluminación adecuada si estamos leyendo, mirando un ordenador o conduciendo, descansar nuestra visión a intervalos para no realizar un sobreesfuerzo visual que origine visión borrosa, dolor de cabeza e incluso irritabilidad. Existen numerosos consejos que están basados en el sentido común. En cuanto a la alimentación, aconsejamos llevar una alimentación equilibrada, evitar el consumo de tóxicos y vigilar nuestra salud general, ya que hay enfermedades como la diabetes o la hipertensión que pueden tener consecuencias desastrosas sobre la visión si no se tratan correctamente. La mayoría de frutas, verduras, hortalizas, pescado azul y otros alimentos saludables en general son recomendables para mantener también una buena visión.

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