22 NOVIEMBRE 2012

Guía breve para prevenir la gripe (¡o al menos intentarlo!)

Conviene extremar las medidas de higiene

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Aún no ha llegado el punto álgido de contagios de gripe, pero antes o después, el virus llega fiel a su cita de cada invierno. Por eso, hay que ponerse en guardia y, para prevenir complicaciones, extremar las medidas de higiene y de prevención en la medida de lo posible. Y es que si algo la caracteriza es su carácter contagioso.

La gripe: de un sencillo catarro a una posible neumonía
En primer lugar, hay que intentar distinguir entre los síntomas de la gripe y los de un catarro común, pues pueden tener puntos coincidentes. Y especialmente cuidadosas deben ser las personas con un sistema inmunitario más débil, como mujeres embarazadas, niños menores de 5 años pero mayores de 6 meses, personas con enfermedades crónicas, personal sanitario y mayores de 50 años. Aunque los síntomas remitan en una semana y sean relativamente leves como fiebre, dolor de cabeza, escalofríos, dolores musculares, moqueo nasal y estornudos, esta infección, siempre que no se trate adecuadamente, puede evolucionar a neumonía u otras complicaciones graves que, además de producir un malestar en el organismo, puede dejar secuelas a nivel respiratorio.

La vacuna, básica en la prevención
La campaña de vacunación se lanza cada año a mediados de octubre y va dirigida a la población de riesgo anteriormente mencionada. Tras vacunarse, todos ellos desarrollan defensas ante posibles contagios y evitan infectarse y caer enfermos. Seguro que has oído alguna vez que este popular virus se divide en tres tipos: A, B y C. Los virus A y B son los responsables de las epidemias que suelen ocurrir cada invierno. El tipo C ocasiona síntomas muy leves y no produce ningún tipo de manifestación grave en el organismo. Lo curioso de este microorganismo es que es mutante, es decir, cambia constantemente y, en consecuencia, es capaz de infectar continuamente el organismo. Es por este motivo que cada año se idea una nueva vacuna adaptada a las nuevas condiciones del virus.

Como cada infección viral, cada vez que uno contrae un virus, desarrolla anticuerpos contra este, quedando totalmente inmunizado ante futuras infecciones de ese mismo virus. Sin embargo, cuando el virus cambia, el anticuerpo creado anteriormente (aunque pueda ofrecer una protección parcial) no combate el virus mutado, de modo que vuelve a caer enfermo.

De hecho, las vacunas no dejan de contener un pequeño porcentaje del virus para que nuestro sistema inmunitario desarrolle defensas ante un posible contagio.

¿Qué debe hacer el resto de población?
Aunque los médicos insisten en que  la vacuna es la mejor prevención al contagio, sí que es cierto que existen ciertas medidas que pueden echarnos una mano a la hora de intentar prevenir la enfermedad, tal y como nos apuntan desde el Instituto Silestone, y que tienen mucho que ver con la higiene y la alimentación.

No olvides...

  • Lavarte las manos frecuentemente. Además, se recomienda utilizar soluciones antisépticas y desinfectantes para erradicar cualquier tipo de organismo. Con ello uno se asegura una mayor desinfección de las manos.
  • Cubrirte la boca y la nariz con alguna prenda cuando se estornude o se tosa.
  • No compartir utensilios alimentarios ni vasos ni cubiertos.
  • Limpiar cuidadosamente los alimentos de consumo en crudo, dado que un alimento fresco no significa que sea un alimento limpio.
  • Cocinar con calor intenso para destruir los gérmenes. Mantener los alimentos bien fríos o calientes, evitando las temperaturas templadas.
  • Limpiar y desinfectar adecuadamente la cocina teniendo en cuenta que las encimeras, los paños, las esponjas y los utensilios son los más susceptibles de contener bacterias.
  • Desinfectar semanalmente superficies controvertidas del baño como serían el inodoro.
  • Ventilar las habitaciones y salas más concurridas.
  • Evitar corrientes de aire. El aire en sí mismo es un medio hostil para los microorganismos, pero también puede convertirse en un excelente medio de dispersión y transporte para ellos, especialmente a través de las corrientes.

También la alimentación, como decíamos, pues ser una buena alidad. El Instituto Silestone, con la colaboración de Yolanda Sala, coordinadora de la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas (AEDN), también propone algunos consejos alimentarios para fortalecer el sistema inmunitario y poder así combatir posibles infecciones.

  • Mantener una alimentación rica en vegetales y frutas naturales. Sobre todo, una dieta equilibrada y variada.
  • Hidratarse bien con agua mineral.
  • Hacer ejercicio, pero se recomienda cubrirse bien ante las bajas temperaturas del invierno.
  • Comer cítricos como la naranja, puesto que éstos contienen vitamina C, un tipo de vitamina que aumenta el interferón, un tipo de proteína incluida en nuestro organismo que potencia las defensas. Una opción sería tomar un zumo de naranja por la mañana.
  • Determinados estudios afirman que la vitamina E (aceite de oliva, frutos secos, etc) y la vitamina A (huevos y verduras) aumentan la respuesta inmunitaria, ayudando a combatir las infecciones de forma más eficaz.

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