Los 25 años, una edad clave en la dinastía Grimaldi

Carlota, la luz de Mónaco, fiel reflejo de las princesas Carolina y Grace

Carlota Casiraghi se ha ganado el título de la princesa más bella de Europa. A sus 25 años es la novia de Europa. Su belleza y elegancia innata, y su perfección natural la han convertido en una de las bellezas más admiradas. Y tiene a quien parecerse. Su abuela Grace Kelly y su madre Carolina de Mónaco han sido y son, sin duda, su mejor espejo. Repasamos las fotografías del álbum familiar de Carlota, Carolina y Grace en su máximo esplendor, los 25 años. Mientras que para Grace y Carlota es una época dorada en lo que se refiere al terreno sentimental, para Carolina, separada de Philippe Junot, un trágico episodio marcará el resto de su vida: la muerte de su madre.

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LAS PRINCESAS MÁS BELLAS DEL REINO. A la edad de 25 años, Grace se convierte en una Cenicienta moderna, Carolina vive una época de luces y sombras tras el fallecimiento de su madre, y Carlota es digna heredera del glamour Grimaldi y se convierte en la luz de Mónaco. 

GRACE - UNA CENICIENTA MODERNA. Grace Kelly fue la protagonista de un cuento de hadas de la actriz que enamoró a un príncipe. En 1955 conoció a Raniero de Mónaco, cuando todavía era actriz –de hecho ese año ganó un Oscar por La angustia de vivir-. Un año después de su primer encuentro, Grace dio por terminada su carrera en Hollywood y se casó con el Soberano monegasco.

 
ESTRELLA DE HOLLYWOOD. Inolvidable fue su partipación en 'La ventana indiscreta' junto a James Stewart a las órdenes del mastro Alfred Hitchcock, de quien fue su musa y actriz predilecta. 
LA PELÍCULA EN LA QUE EL PRÍNCIPE SE ENAMORÓ DE LA ACTRIZ. Raniero quedó prendado de Grace cuando la vio en 'Atrapa a un ladrón', película que protagonizó junto a Cary Grant. Pero no fue hasta al año siguiente, 1955, cuando se conocieron durante el Festival de Cannes, al que acudió para presentar el filme 'La angustia de vivir'. Rainiero conquistó a la estrella, pero lo que desconocía era que el paisaje de la Costa Azul le había echado un cable. “¿A quién pertenecen todos estos fabulosos jardines?”, preguntó la actriz al guionista de 'Atrapa a un ladrón' tras rodar una escena en la que se divisaba Mónaco. No podía imaginar que la respuesta era el nombre de su futuro marido. 
Y EL OSCAR ES PARA... El 30 de marzo de 1955 Grace Kelly ganó el Oscar a la mejor actriz por 'La angustia de vivir'. Una de las primeras personas que le dio la enhorabuena fue Marlon Brando, galardonado ese mismo año con la preciada estatuilla por 'La Ley del Silencio'. 

SU PRIMER ENCUENTRO. Grace viajó en 1955 al Festival de Cannes para presentar 'La angustia de vivir'. Es entonces cuando a Pierre Galante, editor de un famosos diario francés, se le ocurrió la idea de organizar una sesión fotográfica de Grace con el príncipe Raniero en palacio. Allí tuvo lugar el primer encuentro el 6 de abril de 1955. Nueve meses más tarde, el 5 de enero de 1956, se hizo oficial su compromiso. Raniero de Mónaco le pidió matrimonio sin ceremonias, con el consabido: ‘¿Quieres casarte conmigo?’ Y ella, también sin ceremonias, respondió únicamente: ‘Si’.

 
ES OFICIAL: GRACE Y RANIERO SE CASAN. Ahora quedaba pedirlo oficialmente a la familia. Concertó una cita y con toda la pompa que se supone solicitó la mano de Gracia para Raniero. Su padre dio su consentimiento sin pensarlo dos veces. Grace Kelly tuvo dos anillos de pedida: el primero fue de rubíes y diamantes, discreto pero muy elegante, y el segundo una joya con un diamante de 12 kilates de corte esmeralda que usó en su última película, 'Alta Sociedad'. Esta fue su inolvidable despedida de Hollywood en un filme junto a Frank Sinatra, Bing Crosby y Celeste Holm. 
CAROLINA, UNA ÉPOCA DE LUCES Y SOMBRAS. A los 25 años, cuando la joven princesa apenas lograba superar su separación Phillippe Junot, sufrió uno de los episodios más duros de su vida: el fallecimiento de su madre Grace Kelly en accidente de coche. A partir de entonces pasó a ostentar el título de Primera Dama y comenzó su época de esplendor en la que se ganó el titulo de la princesa más bella de Europa. Carolina supo ver que a pesar de la tragedia, la vida continuaba y vivió romances con el tenista Guillermo Vilas o Roberto Rossellini, antes de conocer al que sería su gran amor y padre de tres de sus cuatro hijos: Stefano Casiraghi.
 

UNA PRINCESA SIN CONSUELO. Un terrible accidente de automóvil el 13 de septiembre de 1982 acabó un día después con la vida de su madre, la muy querida Grace de Mónaco. La imagen de Carolina, de luto riguroso y visiblemente afectada, dio la vuelta al mundo junto a su desolado padre en el funeral multitudinario en la Catedral de San Nicolás, donde Grace y Raniero se casaron 26 años antes. Fue uno de los momentos más tristes de su vida y, especialmente, al verse obligada a recoger su testigo y a ocupar el 'trono' como la Primera Dama de Mónaco.

 
PRIMERA DAMA DE MÓNACO. La elegancia de Grace fue heredada por Carolina y así queda patente en todos los actos a los que acude tras ser convertida en Primera Dama de Mónaco tras el fallecimiento de su madre. La princesa posó para fotógrafos como Lord Lichfield, primo de la reina Isabel de Inglaterra, en retratos en los que además de lucir las joyas más bellas del Principado, resaltaba la belleza, su juventud y aura de misterio que siempre la envolvió. 
NOVIAZGO CON ROBERTO ROSSELLINI. Carolina supo ver que a pesar de la tragedia, la vida continuaba. Tiempo después vivió un romance con Roberto Rossellini, hijo de la actriz sueca Ingrid Bergman y el director de cine italiano Roberto Rossellini. con quien la princesa encontró cierta tranquilidad y comprensión. Incluso por aquel tiempo se llegaron a oír campanas de boda, pero un año después conocería al padre de tres de sus cuatro hijos, Stefano Casiraghi. 
BREVE ROMANCE CON GUILLERMO VILAS. A comienzos del verano del 1982 Carolina mantuvo un romance con el tenista argentino Guillermo Vilas, una relación que no fue bien vista por sus padres Gracia y Raniero de Mónaco, y que culminó unos meses más tarde. Se conocieron durante el torneo de tenis de Montecarlo, Carolina rompió con Rossellini, pero esta relación no llegó a buen puerto. 
DIGNA SUCESORA DE GRACE. La revista Time la catalogó como la novia de Europa y durante su época de esplendor se la consideró como la princesa más bella del mundo. Los expertos en moda y el público en general la coronaron como el icono de moda y elegancia de la época.

 
CARLOTA, PURO GLAMOUR GRIMALDI. El Principado de Mónaco continúa siendo un referente de Glamour con mayúscula. Si su abuela y su madre se convirtieron en reinas de la belleza y elegancia, Carlota se ha ganado el título de la princesa más bella de Europa. 
UNA AMAZONA EN PALACIO. La hija de Carolina no pierde el glamour ni a galope tendido. La hija de Carolina de Mónaco, gran apasionada de la hípica desde niña, compite en los más prestigiosos torneos ecuestres. "La hípica es un deporte que enseña a ser humilde y permite entender que es imposible ser el primero siempre", asegura. 
ESTRELLA DE ALFOMBRA ROJA. Carlota logra eclipsar a cualquier estrella del séptimo arte. No en vano lo lleva en los genes como nieta de Grace Kelly -y cada día más parecida a ella-, una de las grandes divas de Hollywood. En el último año ha asistido a algunas de las citas ineludibles en el panorama cinematográfico: Cannes, Venecia, Toronto. Sus lazos tan estrechos con el cine se debe a su relación con el actor Gad Elmaleh. 
¿SERÁ SU PRÍNCIPE AZUL? Días después de conocerse su ruptura con Alex Dellal, las portadas de medio mundo se hicieron eco de la relación entre Carlota de Mónaco y el actor y humorista francés de origen marroquí Gad Elmaleh, quince años mayor que ella. Gad es padre de un niño de 11 años llamado Noah, fruto de su matrimonio con la actriz Anne Brochet, de quien se separó en 2002, y desde entonces mantuvo romances con la bailarina Aurélie DuPont o con la periodista Marie Drucker. Su aparición juntos en el Baile de la Rosa ha sido un paso decisorio, lo que demuestra que su relación cuenta con la aprobación de la familia.
 
CUANDO UNA MIRADA VALE MÁS QUE MIL PALABRAS. Enamorados e inseparables, la pareja se mostró de lo más cómplice en el Baile de la Rosa, regalándose delatadoras miradas que los fotógrafos pudieron captar con sus cámaras, como estas en la que se miraban embelesados. La hija de Carolina de Mónaco y el actor francés celebraron a principios de este año su primer aniversario juntos y sólo hay que ver sus rostros para demostrar que su relación va muy en serio. 
UNA BELLEZA DE ANUNCIO. Su pasión por la hípica la ha llevado a ser imagen de la línea de ropa ecuestre y a convertirse en la modelo protagonista de la campaña Forever Now de Gucci. La hija de Carolina de Mónaco en su última campaña ha rendido homenaje al pañuelo de seda ‘Flora’ que la firma diseñó para su abuela, la princesa Grace, hace casi 50 años. 

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