03 DICIEMBRE 2012

Mientras Carlota Casiraghi encandilaba en el Master Gucci de París, Mónaco se rendía a Paulina Ducruet en el Día Internacional contra el Sida

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Mónaco no se quedó huérfano de belleza ni de glamour el pasado fin de semana mientras Carlota Casiraghi encandilaba en el Master Gucci de París, al que también acudió la princesa Carolina, la reina de la elegancia Grimaldi, para dar a su hija todos sus ánimos durante el torneo hípico de la capital francesa. La princesa Estefanía y su hija Paulina Ducruet, ausente habitual de las citas sociales, garantizaron la mejor imagen del pequeño principado en el Día Internacional contra el Sida. Y el país monegasco volvió a rendirse a su dulzura, a su belleza, a su humanidad.

Estefanía de Mónaco lo hace todo con pasión y eso incluye por supuesto su contribución a sus causas humanitarias. Por los enfermos, por los desfavorecidos, por los necesitados..., está dispuesta a lo que sea empezando por salir de su refugio y ejercer de Princesa -junto a otras pocas ocasiones como la entrega de regalos por Navidad, la celebración del Día Nacional de Mónaco y el Festival Internacional de Circo de Montecarlo- y, como volvimos a comprobar el pasado sábado en una nueva cita benéfica contra el sida, su hija Paulina, también.

Dos versiones del estilo
Paulina Ducruet interrumpió su retiro público para apoyar otra vez la causa materna demostrando que es digna heredera de la Princesa y compensó a sus admiradores la larga ausencia con una nueva aparición en la que desplegó como siempre belleza y elegancia. Madre e hija se decantaron por vestidos de cóctel en color negro. Acompañaba a la versión más clasica de la princesa Estefanía una chaqueta corta con jaspeado blanco y negro y zapatos de tacón de color gris, y a la más moderna de Paulina, una chaqueta negra de cremalleras y botines de plataforma con cordones. No faltó a la velada un exquisito menú y objetos singulares para recaudar fondos que serán destinados a la lucha contra el sida. Todos los ingredientes para una noche redonda.

La Asociación de la Lucha contra el Sida de Mónaco nació hace ocho años bajo la iniciativa de la princesa Estefa nía, presidenta activa, y cuenta con el respaldo de su hermano, el príncipe Alberto, que fue nombrado Presidente de Honor. La causa más personal de la Princesa aporta apoyo directo a aquellas personas seropositivas del principado, a través de diversas actividades como son el diálogo con los pacientes, la organización de convivencias, comidas o entretenimientos como el yoga o la informática. Cada año los objetivos son cada vez más ambiciosos y la necesidad de recursos es también mayor. Ya son Estefania de Mónaco y Paulina Ducruet al frente: siempre dos mejor que una

 

 

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