Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock mantienen la compostura al cruzarse con un turista nudista

La pareja está disfrutando de unas románticas vacaciones en Saint Tropez

null

Qué hacer cuando uno se topa por descuido con la sección nudista de la playa. Es siempre un dilema. Por suerte, dado su dominio protocolario, no para el príncipe Alberto. El despiste no puso en ningún aprieto al soberano monegasco que, durante un paseo por la orilla de la playa en Saint Tropez con su novia, Charlene Wittstock, mantuvo perfectamente la compostura al cruzarse con un hombre como Dios le trajo al mundo.

También la joven estuvo a la altura gracias a las expertas tácticas del Príncipe: manos entrelazadas y posibles advertencias de que mantuviera los ojos apartados del turista. Así fue. Una vez superado el peligro, la pareja continuó su paseo por la playa de la estación de Pampelone e incluso firmó autógrafos a un (completamente vestido) admirador.

null

El encontronazo es la anécdota de su excursión a Saint Tropez y de unas vacaciones en familia, junto a la princesa Carolina, su esposo, el Príncipe de Hannover, e hijos, surcando aguas mediterráneas a bordo del PACHA III. La costa azul, el marco de las instantáneas más románticas de los últimos tiempos de la pareja. Pero el príncipe Alberto no fue el único miembro del clan Grimaldi que desembarcó en uno de los rincones preferidos de la jet. Su sobrino Pierre Casiraghi también se dejó ver por allí con su novia italiana, la belleza aristócrata Beatriz Borromeo.

Más sobre