El príncipe Guillermo reclama un millón y medio de euros por unas comprometidas fotos de la Duquesa de Cambridge

Seis acusados están siendo juzgados por las imágenes que una revista francesa publicó en 2012 y que enfadaron y disgustaron mucho a los Duques

"Las fotos que darán la vuelta al mundo". Ese era el titular de la portada de la revista francesa Closer cuando, en septiembre de 2012, publicó unas comprometidas imágenes de la Duquesa de Cambridge. En ellas, Catherine aparecía en topless tomando el sol y disfrutando de unas vacaciones de verano junto a su marido, el príncipe Guillermo, en un castillo privado en La Provenza propiedad del vizconde Linley, sobrino de la Reina. La polémica no se hizo esperar y las fotos provocaron no solo un gran revuelo, sino el disgusto de los Duques, que iniciaron acciones legales contra la revista

"Sus Altezas Reales están enormemente tristes tras saber que una publicación francesa y un fotógrafo han invadido su privacidad de una manera tan grotesca e injustificable", informaron desde Palacio a través de un comunicado, añadiendo que el futuro Rey estaba particularmente enfadado por la invasión de la privacidad de su esposa y sentía que se había cruzado una línea roja: "El incidente recuerda los peores excesos de la prensa y los paparazzi en vida de Diana, Princesa de Gales, y es más molesto para el Duque y la Duquesa por este motivo. Sus Altezas Reales tenían la máxima privacidad en esa casa remota. Es impensable que alguien pudiera tomar tales fotografías y mucho menos publicarlas". 

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Ahora, han pedido una compensación de un millón y medio de euros por la publicación de aquellas fotos. En un comunicado leído el pasado martes por el abogado de la pareja, Jean Viel, en un tribunal de Naterre (Francia), donde se juzga a seis acusados, el Príncipe aseguró que este caso les ha recordado "al que condujo a la muerte de mi madre, la princesa Diana de Gales". "En septiembre de 2012, mi esposa y yo pensamos que podríamos ir a Francia a pasar unos días en una villa aislada propiedad de un miembro de mi familia, y así disfrutar de nuestra privacidad. Conocemos Francia y los franceses y sabemos que son, en principio, respetuosos con la vida privada, incluyendo la de sus visitantes. La forma ilegal en la que fueron tomadas esas fotografías fue especialmente impactante para nosotros, ya que violó nuestra privacidad".

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