Ante la visita de los Duques de Cambridge, recordamos el París de Diana de Gales

Guillermo y Kate visitan de forma oficial la capital francesa

Los Duques de Cambridge inician este viernes, 17 de marzo, una visita oficial a París a petición del Ministerio de Asuntos Exteriores. Dos días en los que el Guillermo y Kate tienen una apretada agenda que incluye una recepción con jóvenes líderes de diferentes áreas profesionales, una cena en la residencia del embajador y un partido de rugby entre Francia y Gales en el Estadio de Francia. Sin embargo, lo que no se ha confirmado y está generando mucha expectación es si los Duques de Cambridge visitarán alguno de los lugares que frecuentaba Diana de Gales a su paso por la capital francesa y en especial el lugar en el que perdió la vida.

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Embajada del Reino Unido. Siendo la sede de representación diplomática en la República francesa, este lugar en el número 35 de la exclusiva calle Faubourg Saint-Honoré, a unos pasos del Palacio del Elíseo, es de parada obligatoria. La Princesa Diana también acudió a esta mansión en noviembre de 1988 en visita oficial, junto al príncipe Carlos.

Instituto Pasteur. Esta fundación francesa sin ánimo de lucro - además de contribuir a la prevención y el tratamiento de muchas enfermedades infecciosas como la difteria, el tétanos, la tuberculosis o la fiebre amarilla- tiene el primer laboratorio que logró aislar el virus del VIH que provoca el SIDA. Diana de Gales, que contribuyó muy activamente como pocas luchar contra el estigma y prejuicio de este enfermedad, visitó este centro en su visita de 1988.

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Cité de la Musique. Diana de Gales, apasionada del ballet y a la que el baile no se le daba nada mal, acudió al que entonces era el Conservatorio Nacional -después se convertiría en la Ciudad de la Música, albergando también la filarmónica de París- junto al entonces ministro de cultura Jack Lang –también una gran activo en la lucha contra el SIDA- en noviembre de 1992, cuando realizó un viaje privado de tres días.

Dalloyau. Cerca de la embajada del Reino Unido se encuentra una de los grandes salones de té de la ciudad, un lugar que Diana frecuentaba cuando se encontraba en París en viaje privado. Con una carta que incluye desde macarons y chocolates hasta platos del día, Dalloyau presume de tener tradición repostera desde 1682 cuando Charles Dalloyau ejercía de panadero de la corte de Versalles por petición de Luis XIV.

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Museo del Petit-Palais. Actualmente es el Museo de Bellas Artes de la Villa de París y se encuentra frente al Grand Palais. Diana lo visitó en 1995 cuando se celebró aquí una recepción en su honor y la Princesa optó por hacer un guiño a sus anfitriones vistiendo un diseño del francés Christian Lacroix.

Hotel Ritz. Este legendario hotel con aires palaciegos del número 15 de la Place Vendôme se encuentra clasificado entre los más lujosos del mundo. La Princesa lo visitó en varias ocasiones, ya que es propiedad del empresario egipcio Mohamed Al-Fayed, con cuyo hijo, Dodi, la Princesa mantuvo una relación sentimental antes de morir. En la suite imperial cenó antes del accidente.

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Villa Windsor. Mucho se ha escrito sobre el último día de Diana de Gales y algunos coinciden en que visitó el que fuera el hogar en París de los Duques de Windsor, Eduardo y Wallis Simpson. Esta mansión en el Bois de Boulogne, propiedad de la ciudad de París, fue vendida en usufructo a Mohamed Al-Fayed que se encargó de su reforma. Tras la muerte de su hijo, el empresario subastó las pertenencias y dedicó el dinero a organizaciones benéficas en nombre de Dodi.

En un momento especialmente simbólico -ya que el próximo agosto se cumplen los veinte años de la muerte de Diana, en cuyo homenaje los príncipes Guillermo y Harry están volcados- los Duques de Cambridge emprenden esta visita a París tan necesaria, sobre todo dada la situación política del país tras el Brexit, como significativa.

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Inevitablemente la Ciudad de la Luz está ligada de forma trágica al final de la Princesa, lo que hace que muchos se pregunten si cabe la posibilidad de que los Duques visiten el Pont de l'Alma, lugar en donde cada día se le siguen dejando flores y rindiendo tributo a su memoria. Sin embargo, hay que recordar que también es la ciudad en la que vivió su última historia de amor, en la que se sintió querida por sus ciudadanos y en la que, en definitiva, también fue feliz.

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