Kate Middleton acompaña al príncipe Guillermo a la boda de su prima Laura Fellowes, sobrina de la princesa Diana

Aunque son sus nombres los que aparecen asociados a los continuos rumores de una posible boda, el príncipe Guillermo y su novia, Kate Middleton, han celebrado recientemente otras nupcias: las de Laura Fellowes, sobrina carnal de la desaparecida princesa Diana y, por tanto, prima del futuro Heredero de la Corona británica.

El príncipe Guillermo y su novia, a los que no veíamos desde que hace un mes aparecieron juntos por primera vez en cinco meses en público en un torneo de polo, fueron los invitados más destacados de la boda. Kate, que se decantó por un vestido moteado muy veraniego y un tocado a juego, acompañó al Príncipe, vestido de chaqué para la ocasión. La celebración tuvo lugar en Snettisham, en el condado inglés de Norfolk, cerca de la casa de los padres de la novia, Lord Robert y Lady Jane Fellowes.

La prima del príncipe Guillermo, de 28 años, dio el “sí, quiero” a Nick Pettman, de 34 y funcionario del ayuntamiento, durante una íntima ceremonia a la que acudieron miembros de la familia como el hermano de la princesa Diana, el conde Spencer.

Pero además de los invitados oficiales, hubo dos que se sumaron a ellos a última hora: Josie Williams y Wendy Ablett. Dos turistas que se encontraban en una caravana en un parque cercano al lugar y que momentos antes habían estado visitando la iglesia. Josie y Wendy presenciaron el enlace invitados por la madre de la novia, Lady Jane, que les había estado mostrando los alrededores. “Ella estuvo encantadora con nosotros”, dijo Josie en declaraciones a un periódico local.

Al ser testigos presenciales de la ceremonia, han podido contar cómo transcurrió la misma: “La novia entró por una de las puertas laterales de la vicaría. Fue todo muy sencillo. Su vestido se realizó con el vestido de novia de su abuela. Vimos llegar a los invitados, incluidos Guillermo, Kate y el conde Spencer, y nos quedamos junto a la puerta de la iglesia hasta que un hombre nos llamó y nos mostró muy amablemente un banco donde sentarnos”. Y Josie concluye: “Fue muy emocionante. Nos habríamos arreglado un poco si lo hubiésemos sabido. Wendy y yo llevábamos pantalones, camisetas y sandalias ese día”.

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