Los Duques de Lugo ya han puesto fin a su matrimonio con la firma del correspondiente convenio regulador



La separación civil entre la infanta Elena y Jaime de Marchalar  es ya un hecho. Los Duques de Lugo han puesto fin a su matrimonio "de mutuo y común acuerdo" con la firma del correspondiente convenio regulador. Lo que empezó siendo en noviembre de 2007 una crisis o, en palabras oficiales, el cese temporal de la convivencia conyugal de los Duques de Lugo, ha terminado siendo hoy una separación definitiva y con papeles de por medio. Han mediado en el transcurso, eso sí, meses de intensas negociaciones en los que los abogados de ambas partes, Jesús Sánchez Lombás y Cristina Peña, han discutido acerca del futuro profesional de Jaime de Marichalar, de su futura posición en el entorno real por tratarse del padre de dos nietos de los Reyes, Felipe Juan Froilán y Victoria Federica, del régimen de visitas y de la manutención de los niños.

El anuncio, que se esperaba desde hace semanas, se ha hecho público esta tarde horas después de que doña Elena presidiera la entrega de la IV edición de los Premios Universidad Empresa, patrocinados por la Red de Fundaciones Universidad Empresa, en el Salón de Actos de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en la Ciudad Universitaria, y de que Jaime de Marichalar regresara a España después de una breve estancia fuera, al parecer a causa de una rutinaria revisión médica. Según informan sus abogados en el comunicado conjunto, al que ha tenido acceso Efe, ambos "mantienen una fluida interlocución en todo lo referente al interés común de sus hijos" y "testimonian el afecto y consideración que por don Jaime siente la Familia de la Infanta, como ha sido así a lo largo de estos dos últimos años". Fuentes jurídicas que han participado en este proceso han explicado a Efe, que ya se ha iniciado el trámite de este convenio a través del correspondiente juzgado y han subrayado la necesidad de no desvelar los términos concretos del acuerdo para proteger a los hijos, menores de edad.

Después de dos años de separación de hecho, sin posibilidad de reconciliación, la Infanta y don Jaime tomaron la decisión de dar el siguiente paso: la disolución de su vínculo civil, en la que habrían tenido en cuenta consideraciones de tipo institucional, personal, familiar y social. Para la redacción del convenio regulador, se consultó el contrato prenupcial y las capitulaciones matrimoniales, que estipulan todos los detalles sobre su matrimonio, descendencia y una posible separación, como así ha sido. Fuentes de la revista ¡Hola! aseguran que la Infanta podría haber iniciado ya los trámites previos de la nulidad eclesiástica que es la situación a la que aspira como ciudadana católica y como Infanta de España. De confirmarse el proceso de su anulación, este sería tramitado en la sede del palacio de la Cancillería del Vaticano, porque como Infanta de España, hija de Rey, es en Roma donde le corresponde presentar las pruebas de que su matrimonio ha sido nulo.

Su amor no ha seguido el guión de los cuentos de príncipes y princesas. Nadie imaginaba cuando la infanta ElenaJaime de Marichalar se dieron el sí quiero el 18 de marzo de 1995 en la catedral de Sevilla que sus vidas discurrirían catorce años después por caminos distintos. Trataron de salvar su relación por sus hijos. Intentaron ocultar aquella brecha insalvable el máximo tiempo posible, hasta el mismo momento del anuncio del cese temporal de su convivencia, silenciando los rumores de crisis con nuevas apariciones. Procuraron ejercer de matrimonio feliz, pese a que desde hacía tiempo no lo eran. Todos los esfuerzos fueron en vano. Hoy son dos personas libres.

Comunicado oficial:

           Los abogados de S. A. R. la Infanta Doña Elena de Borbón y Grecia y del Exmo. Señor Don Jaime de Marichalar Sáez de Tejada tienen el honor de comunicar:

1.- S. A. R. la Infanta Doña Elena de Borbón y el Excelentísimo Señor Don Jaime de Marichalar han acordado el divorcio de su matrimonio a cuyo fin han suscrito el oportuno CONVENIO regulador de los efectos de esta decisión, de mutuo y común acuerdo.

2.- Nuestro clientes mantienen una fluida interlocución en todo lo referente al interés común de sus hijos, y testimonian el afecto y consideración que por Don Jaime siente la Familia de S. A. R. la Infanta, como ha sido así a lo largo de estos dos últimos años. 

Madrid, 25 de noviembre de 2009

Ldo: Jesús Sánchez Lambás                                                   Ldo: Cristina Peña Carles

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