La Princesa de Asturias: 'doctora sonrisa' en Palma

Doña Letizia visitó 'La Sonrisa Médica' en Son Dureta y puso una inyección de alegría y buen humor a los niños hospitalizados

Por una sonrisa, un mundo; por decenas, un cielo; por las de los niños enfermos ingresados en el Hospital Universitario de Son Dureta: todas las energías de un equipo de payasos profesionales para hacer más llevadera su hospitalización y la visita en persona de la Princesa de Asturias. [Doña Letizia] se trasladó esta mañana hasta Palma (islas Baleares) para conocer la labor que desarrolla desde hace 15 años en dicho centro médico La sonrisa Médica, una entidad sin ánimo de lucro que pone una nota de color en la vida gris (o sea, blanco hospital) de los chavales.

La Heredera fue recibida a las 12 horas en el edificio de Pediatría del Hospital Son Dureta por el presidente del Govern de les Illes Balears, Francesc Antich; el conseller de Salut, Vicenç Thomàs; la consellera de Asuntos Sociales, Promoción e Inmigración, Fina Santiago, el delegado del Gobierno en Baleares, Ramón Socías y la alcaldesa de Palma, Aina Calvo. Fue entonces cuando los miembros del servicio de seguridad de la Casa del Rey detuvieron en el vestíbulo de entrada al pabellón de pediatría a un hombre desarmado, visiblemente nervioso, que se abalanzó sobre la comitiva real gritando "¡muerte al Rey!". El incidente no torció el gesto ni las ganas de dar lo máximo en este acto oficial de la Princesa y el personal sanitario, enfermos y familiares agradecieron la deferencia de doña Letizia con una cálida bienvenida de aplausos.

Pero la Princesa no se ha conformado con ser visita y ha sido también doctora. La princesa Letizia, acompañada por las autoridades y La Sonrisa Médica, tiró de recetario de sonrisas y desplegó un balsámico botiquín de vitaminas de alegría, píldoras de buen humor y vendas de ánimo para contribuir a la recuperación de los niños y adolescentes de Son Dureta. Como en 1995, hace 14 años, hiciera también la [reina Sofía] en la planta del Oncológico infantil de este mismo centro clínico. Durante la ronda por las habitaciones, la Princesa diagnosticó la eficacia de este programa, que alivia especialmente a los niños con enfermedades crónicas; exploró el estado de salud y auscultó los sentimientos de los pequeños pacientes, y observó a los payasos y los grupos de voluntarios de la Cruz Roja aplicar el tratamiento de una de sus actuaciones con canciones, juegos de magia y bromas. Un ramo de tulipanes, dibujos y un antifaz de los más pequeños obsequiaron los cuidados de doña Letizia. La jornada resultó una terapia de alegría y la presencia real, una vacuna antitristeza.

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