Lluvia de cariño para el Rey en Sevilla

Tras inaugurar la restaurada iglesia del Salvador, donde descansan los restos mortales de sus abuelos maternos, don Juan Carlos inauguró las instalaciones de Heineken en Torreblanca, donde coincidió con la Duquesa de Alba

Ni la lluvia empañaría mínimamente el multitudinario y caluroso recibimiento a [don Juan Carlos] en Sevilla, ni mucho menos la enorme felicidad del soberano de inaugurar la restauración de la iglesia del Divino Salvador, el templo más popular del centro de la ciudad y en el que descansan los restos mortales de sus abuelos maternos, don Carlos de Borbón y Dos-Sicilias y doña María Luisa de Orleans, enterrados junto a la imagen de Jesús de la Pasión.

Decenas de sevillanos congregados en la plaza del Salvador dispensaron una entusiasta bienvenida al Rey, con aplausos, aclamaciones y, también, severas reprimendas a un grupo de manifestantes que habían desplegado banderas republicanas. Don Juan Carlos llegó a las puertas del templo barroco, una "auténtica joya de la arquitectura religiosa sevillana" muy ligada a la [Familia Real española], minutos antes de las 12:30 horas. Allí le esperaban el Cardenal Arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo; el Presidente de la Junta, Manuel Chaves; el Delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón; la Consejera de Cultura, Rosa Torres, y el Alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín.

Sin paraguas, pese a la constante lluvia que caía desde primeras horas de la mañana, el monarca descendió del coche oficial y saludó a la multitud. Minutos después, se dirigió a la iglesia, donde se despojó de la gabardina antes de ocupar su asiento frente al altar mayor para presidir la inauguración. Puertas adentro, contrastaban las piezas musicales de Claudio Monteverdi y Matías Veana que, con motivo de la visita del Rey, interpretaban la soprano Marta Almajano y una pequeña orquesta barroca, con el griterío de la calle.

Un Padre Nuestro ante las tumbas de sus abuelos maternos
De mano del Cardenal Arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo, el soberano descubrió el resultado de la "ejemplar restauración", que ha requerido una inversión total de 12 millones de euros desde que el templo tuvo que ser cerrado al público, en marzo de 2003, por su mal estado de conservación y por motivos de seguridad. En una breve intervención, el Arzobispo agradeció su presencia al Rey y pidió "a Dios que le bendiga y se lo premie a su persona y a toda su familia"; presentó la renovada iglesia como "un Evangelio vivo donde la piedra, el retablo y las imágenes hablan de Dios", y felicitó en nombre de la Iglesia a "cuantos han hecho posible esta ejemplar restauración" al cabo de cinco años de trabajos, bajo la dirección del arquitecto Fernando Mendoza.

El arzobispo ha destacado además la condición de este templo como panteón, ya que en él se encuentra la tumba de los abuelos maternos del Rey. Don Juan Carlos ha dedicado una parte importante de su recorrido por la iglesia a visitar la capilla ceremonial donde yacen sus restos mortales y a rezar un Padre Nuestro, en el mismo lugar donde, en marzo de 1995, depositó la infanta Elena el ramo de flores de su boda, tras rezar una Salve. Asimismo, durante su visita, el Rey ha descubierto una placa conmemorativa de la visita y ha contemplado el resultado de los minuciosos trabajos de restauración y limpieza a que ha sido sometido el interior del templo, desde los imponentes retablos barrocos hasta los ornamentos en piedra de las columnas corintias que sustentan las naves. Cerró el actó como empezó respondiendo con un saludo a los vítores de los sevillanos allí congregados.

Saludo cariñoso a la Duquesa de Alba
Pero la estancia del Rey en Sevilla continúa: incluye asimismo la inauguración de la nueva fábrica de cerveza de Heineken-Cruzcampo en la barriada de Torreblanca, que generará unos 2.000 puestos de trabajo y producirá 400 millones de litros al año, así como una cena con el Foro Iberoamérica en el Real Alcázar. En las nuevas instalaciones de Heineken, don Juan Carlos coincidió con la [Duquesa de Alba], que acudió al acto acompañada de su grandes amigos Curro Romero y Carmen Tello. Nada más ver a doña Cayetana, el monarca se acercó a saludarla muy cariñosamente. En la fábrica, el Rey también conoció las instalaciones y descubrió na placa conmemorativa de su visita.

Más sobre

Regístrate para comentar