Doña Elena y doña Cristina vuelven a unir agendas

Las Infantas, cada vez más próximas, ejercieron como madrinas en la botadura de dos embarcaciones

Desde el último acto oficial que presidieron juntas [doña Elena] y [doña Cristina], el 28 de octubre de 2006, en Cercedilla, con motivo del emocionante homenaje al esquiador Paco Fernández Ochoa, tristemente fallecido pocos días después, han pasado dos años y una catarsis personal para la primogénita de los Reyes, que tuvo como detonante su separación del Duque de Lugo.

Desde entonces, la infanta Elena ha afrontado varios cambios en su vida familiar, personal y laboral: nuevo trabajo en el área del Instituto de Acción Social de la Fundación Mapfre, como directora de Proyectos Sociales y Culturales, con un horario con jornada partida, un sueldo -se baraja la cifra de los 200.000 euros anuales- y un despacho en la sede que esta entidad tiene en las afueras de Madrid, y nueva casa propia en el Barrio de El Niño Jesús -un ático de 468,28 metros cuadrados y 30 años de antigüedad por el que ha pagado 1.800.000 euros. Para la infanta Cristina -esposa, madre de familia numerosa y directora del Área Social de la Fundación La Caixa-, la vida ha discurrido, en cambio, por el mismo camino y con el mismo ritmo. Y ahora, superados los años de la adolescencia y juventud, así como los primeros de matrimonio y maternidad, parece que las Infantas, que viven en ciudades diferentes, nunca han estado tan cerca, ni siquiera cuando vivían en Palacio.

Ayer fuimos testigos. Las Infantas volvieron a unir sus agendas. Doña Elena y doña Cristina, próximas, afines y muy conjuntadas -vistieron las dos traje pantalón de color blanco-, ejercieron como madrinas de Telefónica azul y Telefónica negro en la botadura de las embarcaciones. Se trata de los barcos con los que el equipo español participará en la próxima edición de la Volvo Ocean RACE, que partirá desde el Puerto de Alicante y se trata de la regata transoceánica por etapas más importante. Al acto también asistieron diferentes autoridades nacionales, autonómicas y locales, como el Presidente de la Generalitat, Francisco Camps.

La Infanta Elena, que completó su conjunto con complementos -bolso de chanel, abanico y sandalias- en rojo a tono con la raya diplomática del traje, amadrinó el Telefónica azul. En esta embarcación navegan regatistas de la talla de los campeones olímpicos Íker Martínez, Xabi Fernández y Jordi Calafat. Así, como los experimentados Bouwe Bekking, Pepe Ribes y Jono Swain, entre otros. Por su parte, doña Cristina, que se decantó por una línea más sobria de traje y por la gama de los beis para sus complementos, ejerció el madrinazgo del Telefónica negro, que cuenta entre su tripulación con Santiago Lange, David Vera y Pachi Rivero.

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