La realeza apoya a sus respectivos equipos en la colorida inauguración de los Juegos de Pekín

Doña Letizia rindió homenaje al país anfitrión con un delicado vestido blanco y negro con corte oriental y estampado de flores de bambú, sin olividarse del 'orgullo rojo', que quedó reflejado en su atuendo con un fino cinturón

Instantes antes de asistir al desfile de los equipos olímpicos de los diferentes países participantes en los Juegos de Pekín, presenciamos al otro lado del escenario del Estadio Nacional, conocido como el Nido de Pájaro, uno espontáneo de miembros reales y personalidades en las gradas. Reyes y reinas, príncipes y princesas que, cargados de buenas energías y ánimos para los deportistas de sus respectivos países, se disponían a acomodarse en sus respectivos palcos a escasos minutos del comienzo de la espectacular apertura. La improvisada comitiva real estaba integrada, entre otros, por los Príncipes de Asturias, los reyes Constantino y Ana María de Grecia, los príncipes Guillermo y Máxima de Holanda, los príncipes Federico y Mary de Dinamarca y el príncipe Alberto de Mónaco con su novia, Charlene Wittstock.

[Don Felipe] y [doña Letizia], que rindió homenaje al país anfitrión con un delicado vestido blanco y negro con corte oriental y estampado de flores de bambú, sin olvidarse del orgullo rojo, que incorporó a su atuendo con un fino cinturón, se levantaron orgullosos al paso de los 300 deportistas españoles del equipo olímpico español, diez de los cuales nacionalizados. Muchos de los integrantes de la comitiva correspondieron el gesto de los Príncipes de Asturias quitándose el sombrero y haciéndoles fotos. Igualmente entusiastas con su equipo fueron los Príncipes de Orange, que se levantaron y agitaron sendos pañuelos de color naranja a modo de saludo. Los Príncipes de Dinamarca, ligados especialmente a los Juegos Olímpicos -los Herederos se conocieron casualmente en los de Sydney (2000) y asistieron recién casados a los de Atenas (2004)-, se convirtieron por un día en auténticos paparazzi y se hartaron de tomar fotos a toda serie de momentos significativos para llevárselos a casa y compartirlos con sus hijos y amigos. El príncipe Alberto, de azul como el equipo olímpico monegasco, estuvo acompañado por su novia Charlene Wittstock, que vivió con un sentimiento agridulce la ceremonia inaugural por no poder competir en las pruebas de natación. Asistirá a estos Juegos desde una perspectiva diferente, pero seguro con idéntica emoción.

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