El rojo talismán de la Familia Real española

Don Juan Carlos: 'Me alegro por los chicos, por el equipo, por España, por todos'

Por fin, España ha vuelto a ser campeona de Europa. Por segunda vez en su historia, después de batir en la gran final a Alemania por 1-0 con un único tanto de Fernando Torres. Tal y como hicieron contra Italia en el choque de cuartos de final, los Reyes fueron testigos de excepción anoche, en el palco del estadio Ernst Happel, de cómo el sueño se hacía realidad gracias al buen fútbol del equipo de Luis Aragonés, que ha hecho méritos suficientes como para levantar el trofeo Henri Delaunay. También les acompañaba la infanta Elena, que no quiso perderse este momento histórico.

Mientras millones de españoles, que sufrieron por televisión, alentaron a La Roja en la distancia vistiendo los balcones y las ventanas de sus casas con la bandera nacional, los miembros reales, también con el corazón en un puño, apoyaron en el estadio con presencia y actitud. Las damas reales rescataron de sus armarios las prendas rojas, prendieron un pin con los colores patrios a la solapa de sus chaquetas, brincaron de sus asientos, como todo hincha español, para celebrar el gol y se lamentaron de los frustrados. Surtió efecto toda la parafernalia: el rojo talismán de la [Familia Real española] dio suerte.

La victoria de todo un país
Todos los esfuerzos y la tensión merecieron la pena. [Don Juan Carlos] se mostró muy feliz con el triunfo de la selección, que calificó de "muy emocionante": "Hemos sufrido, pero ha merecido la pena. Ha sido una gran victoria". Los nervios a flor de piel de los primeros minutos del partido finalmente desembocaron en un gran festejo. Una hazaña que nos tocaba el corazón a todos. "Es lo más bonito de los últimos años. Me alegro por los chicos, por el equipo, por España, por todos. Ya era hora". A la fiesta en los vestuarios se unieron los Reyes y la Infanta, que felicitaron a los protagonistas de este triunfo y, como parte del equipo, se estrecharon en un gran abrazo con el entrenador, alzaron la copa y jalearon como los que más. La celebración era igual de entusiasta en muchos hogares de España. Cómo no en la residencia de los Príncipes de Asturias, que vibraron en la semifinal contra Rusia. De hecho, don Felipe telefoneó a Iker Casillas para transimitir su enhorabuena al equipo por la brillante victoria.

Viena desplegó la alfombra roja en la final de la Eurocopa y acogió en las gradas del estadio Ernst Happel a miembros de la realeza, personalidades políticas, deportistas, familares de los jugadores, entre otros rostros conocidos. Integraron la lista de personalidades, además de la Familia Real española, el príncipe Alberto de Mónaco junto a su novia, Charlene Wittstock; el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; la ministra Mercedes Cabrera, la canciller alemana Ángela Merkel, el Presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge; el Presidente de la FIFA, Joseph Blatter; el Presidente de la UEFA, Michel Platini, y el Presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, los cantantes Plácido Domingo, Enrique Iglesias y Shaggy; el piloto de F1 Fernando Alonso, y, entre otros, Kiko Rivera, que coincidió en el vuelo de vuelta a España con Eva González, novia de Iker Casillas.

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