La fotografía del verano de la Familia Real española

Un año después de retomar el tradicional retrato estival de la [Familia Real española], tras un paréntesis de siete veranos, los jardines de Marivent han vuelto a llenarse de bullicio para una nueva sesión fotográfica de los Borbones durante sus vacaciones en Palma de Mallorca. Los miembros reales -los quince del año pasado y uno más- ha posado para los medios de comunicación. Y el resultado ha sido unos retratos alegres, divertidos y muy poblados, que han tenido como protagonistas a los Reyes, sus tres hijos -las infantas Elena y Cristina con sus respectivos esposos, Jaime de Marichalar e Iñaki Urdangarín, y el [príncipe Felipe] con su esposa, la [princesa Letizia]- y sus ocho nietos -las hijas de los Príncipes de Asturias, la infanta Leonor y la infanta Sofía, última incorporación a la familia, que debuta en este posado veraniego; Felipe y Victoria Federica, hijos de los Duques de Lugo, y los cuatro hijos de los Duques de Palma, Juan Valentín, Pablo Nicolás, Miguel e Irene.

Hoy también los más pequeños han sido los verdaderos reyes de la imagen del verano de la Familia Real. Fueron protagonistas incluso antes de que diera comienzo la sesión fotográfica cuando los niños Urdangarín movidos por la curiosidad se asomaron a las ventanas para contemplar la cantidad de fotógrafos que les esperaban. Instantes después, los miembros reales fueron saliendo a la escalinata de la residencia de Marivent. Las infantas Leonor y Sofía volvieron a hacer entonces las delicias de los fotógrafos. La mayor, preciosa con un vestidito blanco con detalles en rojo -conjuntada con su hermana-, por el desparpajo y salero que le caracterizan -al bajarse de los brazos de su papá y quiso dirigirse en todo momento hacia los reporteros gráficos-, y la pequeña, porque era una de las pocas ocasiones de este verano en las que podíamos volver a comprobar lo bien que se cría. Los hermanos Urdangarín, muy guapos con camisas de hilo con cuello mao y bermudas, y los hijos de los Duques de Lugo, que apostaron por las rayas, también acapararon los flashes. De los primeros sorprendió la buena relación que tienen con su hermana Irene, a la que cuidan y miman, y de los segundos, la profesionalidad que mostraron durante el posado. Nada que ver con la fama de travieso que perseguía al nieto mayor de los Reyes. Los ocho pequeños tenían absolutamente embelesados a los profesionales de la prensa, y también a sus abuelos, los soberanos, que se deshicieron en atenciones hacia ellos, y especialmente hacia la infanta Sofía.

Los tempos del posado también fueron marcados por los niños. Pablo, Miguel e Irene, que hizo algunos pucheros ayer, fueron los primeros en romper filas al acercarse a la perrera para jugar con un cachorro. A ellos les siguieron los hermanos Marichalar, Felipe y Victoria Federica, toda una principessa en miniatura, junto a la infanta Leonor. Por último, se unió a la pandilla real Juan Urdangarín, mientras la infanta Sofía, demasiado pequeña aún, permaneció en brazos de su madre, la Princesa de Asturias. Las huidas de los niños reales dieron por finalizada la estampa familiar, un clásico del verano, que marca el comienzo de una nueva etapa del asueto real, mucho más tranquila para sus protagonistas.

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