Doña Leonor, una Infanta con 'carácter'

Fue a conocer a su hermana y salió coronada como la 'reina' del hospital

Lo dicen en el palacio de la Zarzuela y, sobre todo, aquellos que han tenido la oportunidad de ver crecer a las dos generaciones: "la infanta Leonor es un calco de su padre, don Felipe. En su físico, a la vista está, son realmente parecidos, y en su forma de ser, tampoco queda lugar para la duda".
La infanta Leonor, a la que inicialmente se señaló como un bebé serio, recuerda al príncipe de Asturias cuando era un niño: extrovertida, independiente, divertida, "pilla" y con carácter. Pero, también, una pequeña serena, tranquila, y especialmente curiosa.
A sus 18 meses recién cumplidos "sabía" que se la esperaba desde hacía dos días y, por supuesto, no decepcionó a nadie en las que fueron hasta el momento sus dos incursiones hospitalarias.
Durante la primera visita, nada más llegar, obedeció a su padre, que la llevaba en brazos, saludó con la mano, puso caritas de "lanzar besos" y se dejó conducir al interior del hospital.
Hacía dos días que no veía a su madre, la Princesa de Asturias, y por fin conocería a su hermana, la infanta Sofía, que, según su padre y su abuela, se parecía mucho a ella.
Durante el encuentro y después de "darle muchos besos sin haber mostrado celos" -dijo el Príncipe-, no mostró interés, a diferencia de sus primos, por el hecho de si su hermana tenía dientes, pero, a cambio, no tardó en hacerse con el pato de peluche rosa y amarillo que le habían enviado como regalo a la recién nacida. ¡Qué se vaya acostumbrando!, pensaría.
A las 12:30 de la mañana, una hora después de su llegada, la infanta Leonor cogió velocidad y ganó unos pasos a su padre nada más traspasar la puerta de salida.

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