Letizia de España y Mary de Dinamarca: vidas al mismo son

Desde que anunciaran su compromiso con un mes de diferencia -Mary Donaldson tomó la delantera y formalizó oficialmente su relación con el príncipe Federico el 8 de octubre, mientras doña Letizia y el príncipe Felipe lo hicieron el 6 de noviembre-, ambas Princesas han tenido existencias paralelas. A un mismo compás han vivido los preparativos de su boda, la ceremonia nupcial, la luna de miel, su formación como Princesas, su primer embarazo, el primer cumpleaños de sus primogénitos... A lo largo de los dos años y medio que han transcurrido desde que las dos contrajeran matrimonio con sus Príncipes azules, ambas, protagonistas de un cuento de hadas, han deslumbrado al mundo por su belleza y su estilo y han demostrado a golpe de esfuerzo y trabajo estar sobradamente preparadas para representar en el mundo al país del que un día se convertirán en Reinas. Y, ahora, la casualidad ha vuelto a asomarse nuevamente a sus vidas: las dos Princesas esperan su segundo hijo para el mes de mayo.

Al unísono
Se vivieron los preparativos de ambos enlaces reales prácticamente a la par, al menos desde el punto de vista informativo. Así cuando los medios de comunicación españoles anunciaban que la futura Princesa de Asturias elegía seda valenciana para su vestido de novia, inmediatamente después informaban los daneses de que Mary optaba por seda italiana para el suyo; cuando en la prensa española se filtraba el uniforme de etiqueta que el [príncipe Felipe] vestiría el día de su boda con doña Letizia, al día siguiente la danesa amanecía con la noticia sobre la indumentaria que luciría el [príncipe Federico] en su enlace con Mary Donaldson; cuando doña Letizia y el príncipe Felipe, acompañados por sus madres, la reina Sofía y Paloma Rocasolano, visitaban la Catedral de la Almudena para comprobar el estado de la puesta a punto del templo madrileño con motivo de la boda real, Mary Donaldson y la reina Margarita hacían lo propio en la catedral de Copenhague donde los futuros Príncipes de Dinamarca contraerían matrimonio, tan sólo una semana antes que sus homónimos españoles.

Las nupcias reales no cortaron la racha de coincidencias entre ellas, sino todo lo contrario. A la boda, siguió la luna de miel, la reaparición de las Princesas en un acto oficial, su formación intensiva como Herederas al Trono, el anuncio de su primer embarazo -volvió a adelantarse por una semana la princesa Mary a la princesa Letizia-, los nacimientos de sus primogénitos con una diferencia de apenas dos semanas -el principe Christian nació el 14 de octubre y la infanta Leonor, el 31 de octubre-, el primer cumpleaños de los niños... La última de tantas ha sido la feliz noticia de un nuevo embarazo. En esta ocasión, la [princesa Letizia] se anticipado a la [princesa Mary] e hizo público el pasado 25 de septiembre -apenas media hora después de que la princesa Máxima anunciara su tercer embarazo- que espera su segundo hijo para el próximo mes de mayo, mientras la Heredera danesa lo hizo un mes después.

Pero no todo son semejanzas, también existen diferencias claras y claves entre ambas Princesas. Especialmente en lo que toca a la educación de sus hijos. Mientras la princesa Mary ha buscado la manera de compartir el máximo tiempo posible con su pequeño, el príncipe Christian, aun cuando esta postura significara exponer al niño a cierto desorden y ajetreo, la princesa Letizia en cambio ha optado por resguardar a la Infanta, siempre que fuera posible, del trajín de la vida pública. Así, durante este primer año, la princesa Mary, fuera donde fuera, iba acompañada por su primogénito. A todas partes juntos. El príncipe Christian ha estado presente en los largos desplazamientos oficiales y privados de los Príncipes, ha acompañado a su mamá al trabajo y, entre acto y acto, y viaje y viaje, también de compras por las calles de Copenhague. Para la Infanta, en cambio, su primer año de vida ha discurrido más tranquilo y fundamentalmente en Palacio. Los viajes de la pequeña -entre otros, a La Mareta (Lanzarote) en Navidad, a Valencia con motivo de la visita del Papa, a Palma de Mallorca en Semana Santa y verano y a Asturias, la tierra de su madre, en un íntimo y familiar fin de semana del pasado mes de septiembre- se han reducido al ámbito nacional y la mayoría de sus apariciones públicas, a las obvias y esperadas en una Infanta de España.

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