Los Príncipes de Asturias entregan con éxito sus premios en Oviedo

Han pasado 26 años desde que aquel 24 de septiembre de 1980 naciera la Fundación Príncipe de Asturias. Don Felipe, acompañado por sus padres, los reyes don Juan Carlos y doña Sofía, tenía sólo doce años pero había aceptado ser presidente de honor de la Fundación. Una fecha histórica que una niña ovetense, Letizia Ortiz, vive entonces despreocupadamente sin imaginar, a sus ocho años, que con el paso del tiempo y como en los cuentos de hadas, su destino quedará ligado a una Fundación que nació de la nada para convertirse en el transcurso de un cuarto de siglo en un referente internacional.
Hoy, en esta nueva edición en la que se han dado cita 1600 personas -hubo más de 12.000 solicitudes para poder asistir al acto- aquella niña preside junto a la Reina doña Sofía y su esposo, el príncipe don Felipe, los galardones considerados por la mayoría de los españoles y en palabras del Príncipe "... como un gran patrimonio cultural y moral de España ante el mundo".

Los Príncipes recorren el pasillo cogidos del brazo
La Reina, que no ha faltado jamás a esta cita, y luce un traje de falda y chaqueta fucsia con adornos a juego con sus zapatos y su bolso de color dorado, toma asiento en el palco de honor mientras los aplausos se extienden por el centenario teatro Campoamor, que un año más acoge la solemne ceremonia de entrega de los premios. Le siguen los Príncipes de Asturias que recorren el pasillo del coliseo cogidos del brazo y ocupan su lugar en la mesa presidencial junto al presidente del principado de Asturias, Vicente Álvarez Areces, y del presidente de la Fundación Príncipe de Asturias, José Ramón Álvarez Rendueles.
La Princesa de Asturias, que lleva la melena ondulada y un pequeño recogido en la parte de atrás, luce un dos piezas: un abrigo rosa y gris en rejilla de mohair y el vestido del mismo color drapeado en gasa rosa de Felipe Varela. A juego, en morado, los zapatos en raso y el bolso de terciopelo, que llevan también la firma del mismo diseñador. Doña Letizia, instalada ya en la mesa de presidencia, busca entre los invitados asistentes a su abuela paterna, Menchu Álvarez del Valle, y a su madre, Paloma Rocasolano, que "camufladas" entre los asistentes se sientan juntas y no disimulan lo inmensamente orgullosas que se sienten de ella.

Paul Auster toma la palabra
Suena el Himno Nacional. Lo interpreta la banda de Gaitas de la "Ciudad de Oviedo". El Príncipe pronuncia unas breves palabras de bienvenida con las que comienza la ceremonia. Una voz en "off" cita a las instituciones y personalidades premiadas y éstas ocupan sus asientos por riguroso orden mientras los asistentes escuchan los compases "Ayres for Cornetts and Sagbuts", de John Adson, interpretadas en directo por varias trompetas.

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