Los Príncipes de Asturias entregan con éxito sus premios en Oviedo

A ambos lados del proscenio se sitúan las ocho reproducciones de bronce diseñadas por Joan Miró que recibirán los galardonados situados durante la ceremonia a la izquierda de la mesa presidencial y ante las banderas de sus países.
El primero en intervenir, tal y como manda la tradición es José Ramón Álvarez Rendueles, presidente de la Fundación Príncipe de Asturias. Y, el segundo, el escritor Paul Auster, galardonado con el Premio de las Letras. Paul Auster toma la palabra en nombre de todos los premiados y lo hace tratando de encontrar una explicación racional al hecho de dedicarse a escribir. "Extraña manera de pasar la vida encerrado en una habitación... intentando dar vida a lo que no existe salvo en tu imaginación... Pero la creación de una obra de arte nos distingue del resto de las criaturas".

Ayudar a los necesitados
Tras la intervención del literato, que se encuentra en Oviedo desde hace días acompañado por su hija Sofía, los galardonados pasan por el estrado a recoger sus diplomas acreditativos: John Fahey -de National Geographic-; Pedro Almodóvar; William H. Gates y Mimi G. Gates -en nombre de la fundación Bill y Melinda Gates-; Juan Ignacio Cirac; Paul Auster; Mary Robinson, El Príncipe concede la palabra a William H. Gates, padre de Bill Gates y copresidente de la fundación Bill y Melinda Gates, en la que ha recaído este año el premio de Cooperación Internacional. William H. Gates ha dicho en una de sus intervenciones que su hijo es "plenamente consciente" de la "suerte" que ha tenido a lo largo de su vida y de lo importante que es para él y para la esposa de éste saber que, a través de su Fundación, pueden ayudar a tantas personas en el mundo.
Le sigue Mary Robinson, premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales - la primera mujer que lo recibe-, jurista de renombre internacional, primera presidente de la República de Irlanda. Y, después, toma la palabra Ann M. Venemann, que recibió el premio de la Concordia y, también, en el nombre de la Institución que dirige, la donación del Premio Príncipe de Asturias de los Deportes que la Selección española de Baloncesto ha decidido entregar a UNICEF.

Don Felipe evoca satisfecho el camino recorrido
Cumpliendo con la tradición y siendo estrictamente fiel al protocolo, el Príncipe pone el broche de oro a la XXVI edición de los premios con un discurso en el que expone las hazañas y logros conseguidos por los galardonados. Don Felipe evoca satisfecho el camino recorrido en un cuarto de siglo señalando especialmente durante su intervención a los niños, "víctimas del hambre y de enfermedades que son consecuencia de una vida en medio de la pobreza extrema. Una situación que conmueve nuestras conciencias y que obliga - a quienes tenemos el privilegio de vivir en los países más ricos - a atajar esta situación inhumana, más intolerable aún si pensamos que la mayor parte de esas víctimas inocentes lo son por enfermedades que se pueden prevenir o combatir con medicamentos hoy a nuestra disposición. Enfrentarnos a este estado de cosas es un deber y la garantía de un mundo mejor y más seguro para todos".
Resumimos su discurso.

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