La expectación era máxima ayer en Motril (Granada). Cientos de lugareños aguardaban desde primera hora de la mañana, en las inmediaciones del puerto, la llegada de los Príncipes de Asturias para saludarles y verles en persona. Como en otras tantas ocasiones, la [princesa Letizia] asistía junto al [príncipe Felipe] a un compromiso oficial, pero esta vez la protagonista era ella: doña Letizia acudía a su segundo acto en solitario con ocasión de su madrinazgo a la entrega de la bandera de combate a la nueva fragata de la armada española Álvaro de Bazán, una de las más modernas de la OTAN.

Alabó el papel de las Fuerzas Armadas Los Príncipes fueron recibidos por las autoridades civiles y militares, entre ellos la consejera de Gobernación de la Junta de Andalucía, Evangelina Naranjo, el subdelegado del Gobierno, Antonio Cruz, y el alcalde de Granada, José Torres Hurtado, que dio a la Princesa la enseña nacional donada por su Ayuntamiento, para que ella, a su vez, se la entregara al comandante de la nave, Cristóbal González-Aller.

Se trataba de su segunda intervención en un acto público desde que es Princesa de Asturias. Como en la primera, que tuvo lugar en junio del año pasado, en Logroño, con motivo de la entrega de otra bandera a la Guardia Civil, la princesa Letizia volvió a afrontar la experiencia con cierta tranquilidad, gracias en gran medida a su trayectoria profesional televisiva como presentadora de la segunda edición del Telediario de TVE, así como también con la solemnidad que caracteriza este tipo de actos. Durante su discurso, la Princesa, de negro y con mantilla, como es tradicional en este tipo de acontecimientos, subrayó el papel de las Fuerzas Armadas "en la defensa de España y sus libertades, así como en misiones de defensa de los derechos humanos y de la salvaguarda de la paz y la seguridad internacionales".

Anécdotas y emoción
Al margen de la sobriedad, que marcó los actos de la entrega de la bandera y de los distintos discursos, el acontecimiento discurrió con gran colorido, anécdotas y emoción popular, como señala Rafael Gan, para el Ideal digital. Los niños motrileños protagonizaron algunos de los momentos más simpáticos y especiales. Una pequeña granadina, de nueve años, cumplió, por ejemplo, su gran sueño al poder enseñar a los Príncipes su joya más preciada: un cuaderno lleno de rocortes de prensa, fotos sacadas de la revista ¡Hola! y dibujos dedicados a los Herederos y a su primogénita, la infanta Leonor, a quien los escolares presentes echaron en falta. "Leonor está en casa, no ha venido, y ¿a vosotros os ha gustado el barco?", les respondieron los vitoreados Príncipes.

Todos, grandes y pequeños, quedaron encantados con la visita principesca a Motril, aunque, sin duda, fue doña Letizia, aclamada continuamente con gritos de "¡Guapa, guapa!", la gran protagonista de la jornada. Ahora, después del éxito de su segunda intervención pública, sólo queda saber si la Princesa presidirá otros muchos actos en solitario. Como las cosas de palacio van despacio, por el momento, la Casa del Rey no ha querido confirmar ni desmentir si próximamente la Princesa de Asturias tendrá su propia agenda oficial.

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