Una cena ofrecida a las autoridades de Palma de Mallorca puso el broche de oro a las vacaciones de la Familia Real española. Los Reyes, los Príncipes de Asturias y los Duques de Palma fueron los anfitriones de la velada en el Palacio de la Almudaina, en la que los únicos ausentes fueron los Duques de Lugo, que están en Nueva York. Don Felipe y doña Letizia volvieron a la isla para asistir al evento, tras disfrutar de dos semanas de descanso alejados de la atención mediática.

La elegancia volvió a ser la nota predominante en el atuendo de las anfitrionas. La Reina llevaba un favorecedor blusón morado, combinado con unos pantalones en la misma gama de colores, y, entre sus joyas, un rediseño de la cruz de calatrava hecho por la firma Isabel Guarch. Doña Letizia y la infanta Cristina optaron por sendos vestidos, estampado con flores y blanco, respectivamente. El presidente del Gobierno insular, Jaume Matas, el presidente del Parlamento, Pere Rotger, y la alcaldesa de Palma, Catalina Cirer, fueron algunos de los invitados que degustaron una crema fría de tomate con albahaca y queso, suprema de denton en su jugo y coca de albaricoques con mermelada de frambuesas.

La auténtica ‘reina’ del verano
El palacio de Marivent recibió a principios de mes a los Reyes y a los Príncipes de Asturias, en una cita que se repite todos los años en las mismas fechas. La auténtica "reina" de las vacaciones fue sin duda la infanta Leonor, que, a bordo del yate Fortuna, acaparó los mimos y la atención de su madre, la princesa Letizia, y su abuela, doña Sofía. A punto de cumplir un año, la primogénita de los Príncipes se mostró muy despierta y juguetona en el que fue su primer verano mallorquín. Doña Letizia se prodigó en esta ocasión en numerosos actos públicos y siguió con atención la participación del príncipe Felipe en la Copa del Rey de vela, algo que no pudo hacer el año pasado debido a su embarazo.

La Familia entera se reunió la segunda semana del mes de agosto, ya que los Duques de Lugo y de Palma eligieron Lanzarote para comenzar su periplo estival y compartir turismo con su prima Alexia de Grecia. La tradicional sesión fotográfica en los jardines de Marivent volvió a celebrarse tras siete años, la última fue en 1999, y estuvo en esta ocasión aderezada por las travesuras y la frescura de los nietos de los Reyes. Sólo el Rey y el príncipe Felipe hicieron un paréntesis en las vacaciones para cumplir con algunos compromisos. Don Juan Carlos viajó a Rabat, para entrevistarse con el rey Mohamed IV; a Marbella, para un almuerzo con el príncipe Salman de Arabia Saudí, y a Rusia, invitado por el presidente Vladimir Putin, para visitar los monasterios ortodoxos de la región de Vologda. Por su parte, don Felipe viajó a Latinoamérica para asistir a las tomas de posesión de los presidentes de Colombia y Perú.

Es momento ahora de retomar los compromisos oficiales, por lo que mientras el Rey regresará a Madrid, tras un despacho con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el segundo desde que comenzara el verano, la Reina y la infanta Cristina viajarán a Atenas, para celebrar el 60º cumpleaños de la reina Ana María. Don Felipe y doña Letizia permanecerán en su residencia mallorquina de Son Vent hasta la próxima semana, ya que tienen programado un acto oficial el lunes en Palma.

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