Que la princesa Letizia es toda una madraza y está encantada con su hija, la infanta Leonor, se ha visto claramente en cada una de sus apariciones públicas juntas. Un derroche de besos, mimos y gestos cariñosos hacia la pequeña lo han atestiguado gráficamente. Incluso también se ha visto en los compromisos oficiales en los que la Infanta no acompañaba a su madre, la Princesa de Asturias. Como ayer en la visita de [don Felipe] y [doña Letizia] a la localidad de Fuenlabrada, el tercer municipio más grande de la Comunidad de Madrid, que coincidió con su segundo aniversario de boda.

No sólo fueron sus palabras y la emoción con la que respondió las preguntas de los alumnos del colegio Dulce Chacón de Fuenlabrada acerca de su primogénita, que también, los que mostraron nuevamente lo orgullosa que la Princesa de Asturias se siente de su pequeña y lo difícil que le resulta separarse de ella, sino una pulsera. Una joya para recordar otra joya. Doña Letizia, que llevaba para la ocasión un traje de pantalón rojo y chaqueta combinada en beige y rojo, coronó su puesta en escena con una pulsera muy especial de oro con colgantitos de brillantes: uno por cada letra del nombre de su hija, Leonor.

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