Las buenas relaciones bilaterales entre España y Francia, "difícilmente comparables con cualquier otra nación europea" -según fuentes diplomáticas españolas-, quedaron patentes ayer con ocasión de la tercera visita de Estado de los reyes don Juan Carlos y doña Sofía al país vecino, después de las de 1976 y 1985. El presidente galo, Jacques Chirac, y su esposa, Bernardette, obsequiaron a los monarcas españoles con un caluroso recibimiento.

A su llegada al aeropuerto de Orly, a bordo de un avión de la Fuerza Aérea española, don Juan Carlos y doña Sofía fueron recibidos por la ministra de Defensa, Michelle Alliot-Marie y el prefecto de París, Bertrand Landrieu. A continuación, tuvo lugar una ceremonia de bienvenida, en la que se interpretaron los himnos nacionales de España y Francia y el Rey pasó revista a una Guardia de Honor. Desde allí, los Reyes subieron a un helicóptero del Ejército del Aire que les trasladó a la capital. Una vez llegaron a la explanada de Los Inválidos, donde esperaba un cordón de honor formado por la Guardia Republicana a caballo, fueron escoltados hasta el Palacio de Marigny, la que será su residencia oficial durante su estancia en París.

"Ejemplar colaboración en la lucha antiterrorista"
El primer encuentro de trabajo de don Juan Carlos fue en el Palacio del Eliseo con el Presidente de la República francesa, quien considera que esta visita es una ocasión para rendir tributo a quien "encarna la España democrática, europea y moderna". Durante su reunión, se pasaron revista a los principales asuntos comunes, entre ellos, el más importante, la nueva situación creada por la declaración de alto el fuego permanente por parte de ETA. El Monarca agradeció la colaboración que han prestado las autoridades francesas a España en la lucha contra el terrorismo y confió en que en el futuro la sigan prestando.

Por la noche, en la cena de gala que ofreció Chirac en honor de los Reyes -una velada salpicada de numerosos gestos de amistad entre ambos Jefes de Estado y sus esposas y en la que doña Sofía hizo alarde una vez más de su elegancia-, don Juan Carlos no hizo referencia expresa al alto el fuego de ETA, ya que sus discursos en el extranjero raramente hacen mención a cuestiones de política interior. No obstante, sí aludió en general al terrorismo. Así, calificó de "excelentes" las relaciones con Francia, "especialmente en materia de lucha antiterrorista, gracias a una ejemplar colaboración policial y judicial" entre ambos países y subrayó que dicha colaboración "se basa en el convencimiento de que los instrumentos del Estado de Derecho y la cooperación internacional resultan esenciales para hacer frente al terrorismo".

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