Las anécdotas que rodearon la celebración del bautizo de la infanta Leonor

Después de haberse mantenido durante dos años en un discreto segundo plano, Ana Togores Guisasola cobra cada vez más relevancia en el entorno de la familia de la princesa de Asturias. De hecho, ésta ha sido una de las razones por las que a la esposa de Jesús Ortiz, además de ser invitada al bautizo de la infanta Leonor, se le reservó un lugar notable entre los asistentes: casi detrás de Paloma Rocasolano y al lado del príncipe Pablo de Grecia y Marie-Chantal Miller. Vestida con un dos piezas en tonos morados —chaqueta ajustada y falda acampanada —, la esposa de Jesús Ortiz no se dejó ver demasiado durante la ceremonia, pero sí ocupó un lugar predominante al lado de su esposo durante el banquete. Una cita en familia, pero a lo grande, que ha estado esperando desde que se anunció el compromiso de los príncipes de Asturias. No en vano, se dice que viendo que era innegociable el poder asistir a la boda de su hija como pareja de hecho, don Jesús consiguió el divorcio, así como la licencia para contraer matrimonio civil, en el transcurso de dos meses. Toda una hazaña que finalmente no se vería recompensada con la asistencia de Ana a ninguno de los actos oficiales programados.

Froilán sí que estuvo
Froilán es un niño revoltoso al que le gusta divertirse, y es también un niño lleno de energía con una enorme imaginación. Por eso se echó de menos no poder seguir sus pasos en el bautizo. Nadie sabe el porqué de su discreta presencia, pero es posible que, a sus siete años, haya pensado que con «la famosa patada» que protagonizó en la boda de su tío don Felipe de Borbón ha cumplido sobradamente en su infancia para pasar a la Historia...O quizá doña Elena le «mantuvo atado al banco» bajo alguna poderosa amenaza. Sea lo que fuera, Froilán no sólo no aparece en ninguna fotografía, sino que, aun viendo cómo sus primos se levantaban del banco para ir ganando posiciones en primera fila y alrededor de la pila, consiguió mantenerse sentado hasta que finalizó la ceremonia.

Vestido con un pantalón corto de color gris azulado y un jersey a juego, no sólo rechazó ser el centro de atención durante la ceremonia, sino que cedió con gusto su importante puesto a su hermana, Victoria. La pequeña, que disfrutó como nadie con una cámara de fotos de usar y tirar —lo que le valió también alguna llamada de atención —, lucía un vestido en tafetán azul rematado en encaje de bolillos que su madre compró en Vitivic a su amiga de la infancia Victoria Satrústegui.

Paloma Rocasolano y Ana Togores: una relación inexistente
Cuando los padres de la princesa de Asturias decidieron separarse, en el año 1998,no existía ninguna otra mujer en la vida de Jesús Ortiz. De hecho, cuentan en el círculo de amigos del padre de doña Letizia que éste conoció casualmente a la que hoy es su esposa —al menos un año después de abandonar su domicilio — cuando, residiendo temporalmente en Zaragoza, tuvo que viajar a Madrid por razones de trabajo.

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