Historia de un vestido

Desde el bautizo del rey don Juan Carlos al próximo de la infanta Leonor

El vestido que los infantes de la Familia Real española lucen durante la ceremonia de su bautismo -y que la próxima semana llevará la infanta Leonor- tiene a sus espaldas un largo recorrido histórico. Este faldón de cristianar se usó, por primera vez, el 26 de enero de 1938 en el bautizo de [don Juan Carlos de Borbón], que recibió las aguas bautismales en la capilla romana de los Caballeros de la Orden de Malta. Fue aquél un bautizo triste, en el exilio, en blanco y negro. Se guardó entonces el traje en un paño blanco de terciopelo, que es como se deben guardar los vestidos de cristianar, y se puso en un baúl junto a otros recuerdos a la espera de volverlo a usar algún día en tierra española.

Ese día llegaría treinta y cinco años después, en 1963. Fue este año cuando la [infanta Elena] vistió el mismo faldón que usara su padre para recibir las aguas del Jordán, en el Palacio de la Zarzuela. A la ceremonia acudieron sus abuelos, los condes de Barcelona, que pisaban suelo español por primera vez desde 1930. Para entonces, el exilio era sólo un mal recuerdo, y los príncipes, Juan Carlos y Sofía de Grecia, vivían ya con ilusión y esperanza la posibilidad de convertirse en Reyes de España. Al bautizo de la infanta Elena le siguió el de la [infanta Cristina], en 1965, y el del [príncipe Felipe], en 1968.

Bautizo del príncipe Felipe
A la celebración de bautismo del actual Príncipe de Asturias acudió la reina Victoria Eugenia, 37 años después de haber abandonado su país. La esposa de Alfonso XIII, que había estado también presente en el bautizo de su nieto y que había actuado como madrina, volvió a tocar, entonces, la tela del vestido como quien acaricia la historia de una vida, la historia de la memoria.

Con el nacimiento de los nietos de los Reyes, el faldón, ya una auténtica reliquia real, volvió a desempaquetarse. Y como sesenta años no pasan en balde, no quedó más remedio que hacerle unos pequeños arreglos. Por un lado, Froilán, Juan Valentín, Victoria Eugenia, Pablo Nicolás, Miguel e Irene habían llegado al mundo con la altura más acorde a los nuevos tiempos. Por otro, la tradición de bautizar a los bebés 'reales' a los pocos días de nacer dejó paso, también, a la nueva costumbre de que recibieran las aguas habiendo cumplido, al menos, los dos meses.

La historia real del vestido -quién lo cosió, de dónde proceden sus regias puntillas, el encaje bordado a mano con guirnaldas, la exquisita textura de la tela de hilo de color beige, etcétera- se quedó olvidada en uno de los viejos archivos de Palacio. El faldón, sin embargo, estará de nuevo presente, el 14 de enero, en el bautizo de la hija de los Príncipes de Asturias.

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