Los bautizos de don Juan, don Pablo, don Miguel y doña Irene Urdangarín de Borbón

Don Juan Valentín de Todos los Santos
El hijo primogénito de los Duques de Palma y segundo nieto de los reyes don Juan Carlos y doña Sofía fue bautizado en el palacio de la Zarzuela el 12 de diciembre de 1999. Se le puso Juan, por sus abuelos, el Rey y el padre de Iñaki, y Valentín, de segundo nombre en memoria de San Valentín Berriochoa, dominico misionero, tío de una abuela de [Iñaki Urdangarín] que, nació en Elorrio y murió, mártir, en Indochina en el año 1861.

Era la quinta vez que se celebraba un bautizo en el Palacio Real. La ceremonia, de carácter privado, estuvo presidida por los Reyes y asistieron como padrinos, la [infanta Elena] y Mikel Urdangarín, tíos del neófito.

Tras el rito de la acogida y la presentación del niño, el cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid, hizo la señal de la cruz sobre Juan Valentín de Todos los Santos, signándole a continuación sus padres, los padrinos y el rey [don Juan Carlos].

La concha de cristianar, con las que fueron derramadas las aguas bautismales sobre la cabeza del neófito, procede de la capilla del palacio Real y está realizada con plata sobredorada. Por otra parte, y siguiendo una tradición de la Familia Real española, el agua utilizada en el bautismo del hijo de los duques de Palma de Mallorca fue traída del río Jordán.

Don Pablo Nicolás
El 20 de enero del año 2001, un mes y medio después de llegar al mundo, fue bautizado Pablo Nicolás Sebastián, el segundo hijo de los Duques de Palma, en una ceremonia íntima y familiar, en el palacio de la Zarzuela. El cuarto nieto de los Reyes de España recibió, según rezan las costumbres familiares, las aguas del río Jordán y fue apadrinado, en el transcurso de una Misa oficiada por el cardenal don Antonio María Rouco Varela, por el príncipe Kubrat de Bulgaria, íntimo amigo de la [infanta Cristina], y [Alexia de Grecia], sobrina de los Reyes de España.

Ante la Virgen de la Ermita del Palacio
La ceremonia se celebró en el salón principal de la residencia privada de los Reyes. En la estancia que, como en los bautizos reales anteriores, sirvió de respaldo, con sus paredes decoradas por los maravillosos tapices de Goya, a la Virgen de la Ermita del palacio de la Zarzuela, situada junto al altar. Una imagen de la que son profundamente devotos todos los miembros de la Casa Real y a la que, como en los bautismos familiares precedentes, se le ofreció al pequeño neófito después de que a éste se le hubiera dispensado el Sacramento.

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