Así celebraron en privado don Juan Carlos y doña Sofía su 30º aniversario como soberanos

Lentejas con chorizo
Se dirigen hacia el interior de las instalaciones hoteleras por una alfombra roja mientras, a sus espaldas, escuchan los aplausos de los tinerfeños. La alfombra separa, en este caso, el mundo oficial y el privado. Además, se trata de una fecha muy especial -van a celebrar sus 30 años de reinado- y el director General de Sheraton en las Islas, Marc Lannoy, organiza acompañado de su esposa, Alicia Romay, un recibimiento a la antigua usanza. En todos los rincones de España se habla ese día de la celebración del trigésimo aniversario, de la proclamación de don Juan Carlos como Rey. De su buen hacer, de sus logros, de su carisma, de su papel en la historia de España. Pero don Juan Carlos -ya lo dijo en su discurso: "los protagonistas son los españoles"- resta importancia a todas las alabanzas.

Así, cuando otros en su lugar a buen seguro estarían paladeando su gloria, el Rey, quizá para engañar a los recuerdos, decide mirar los escaparates en los que se muestra lo último en aparatos de música, piezas de cristal de Lalique, relojes. Parece buscar algo especial para doña Sofía. En efecto, en la segunda vitrina, encuentra, entre una enorme variedad de gafas de sol, unas que le gustan. Entonces, en un momento de intimidad, llama a la Reina: "Sofi, mira que modelo más curioso. Seguro que estas gafas te sientan de maravilla". Interesándose por los comentarios de su esposo, [doña Sofía] se para en mitad del pasillo para mirarlas. "No estoy muy segura", dice al ver que se trataba de un diseño demasiado moderno. La Reina mira a don Juan Carlos y le pregunta: "¿Y ahora que hacemos?" "Pues, ¡comer!", responde el Rey.

Juan Carlos I y doña Sofía celebran, improvisando sobre la marcha su 30º aniversario como Soberanos con una comida en el restaurante Los Menceyes. "Como en casa", dijeron. El maitre Fajardo les sirve, a modo de entrada, queso de cabra sobre alcachofa; ensalada de berro y queso frito con gofio y vinagreta de guarapo (miel de Palma). De segundo, la Reina pide salmón ahumado, ensalada de cogollos, pepino y aceitunas y el Rey, un buen plato de lentejas con doble ración de chorizo. Todo ello regado con una botella de vino Gadium de Marqués de Cáceres.

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